Un empleado de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) espera a una votante este domingo, en Lima. / PAOLO AGUILAR EFE.-

 

 

ELECCIONES LEGISLATIVAS

La fujimorista Fuerza Popular (FP) pasa de primera a quinta fuerza parlamentaria, con sólo 12 escaños, según los primeros resultados.

 

 

Por Daniel Lozano / EL MUNDO.-

—Los electores peruanos no han perdonado a la familia Fujimori sus escándalos de corrupción y el obstruccionismo fundamentalista impuesto en el Congreso en su guerra permanente contra los presidentes Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra. El castigo popular ha caído como un martillo sobre la fujimorista Fuerza Popular (FP), que en el conteo rápido de votos tras los comicios legislativos celebrados ayer en Perú pasa de primera a quinta fuerza parlamentaria, con sólo 12 escaños.

El naufragio del fujimorismo, hasta ahora fuerza hegemónica con 73 de 130 escaños, se produce con un Parlamento fragmentado, en el que diez partidos distintos han obtenido representación. Desde la derecha populista hasta la izquierda radical pasando por un partido religioso, el Frente Popular Agrícola (Frepap), una de las grandes sorpresas de estas elecciones extraordinarias. Todo ello cuando su lideresa, Keiko Fujimori, espera que el juez decida en las próximas horas si regresa a prisión a ocupar la misma celda en la que ya permaneció durante 13 meses.

“Espero que la mayoría en el Congreso no sean meros comparsas en este gobierno”, anunció la futura diputada por FP Martha Chávez, una de sus dirigentes más polémicas, quien además fustigó la “persecución” de las fiscales contra su jefa, Keiko.

A falta de confirmar con los resultados oficiales, que sólo habían avanzado en un 25% y con un bueno número de escaños dependiendo de unos pocos votos, se confirma lo que señalaban todas las encuestas: un escenario radicalmente distinto motivado por la desafección de los ciudadanos con sus partidos cuando la precampaña presidencial de 2021 está a la vuelta de la esquina.

Pese a no disponer de un partido ni de candidatos, el presidente Martín Vizcarra se ha convertido en uno de los triunfadores parciales de la noche electoral. El mandatario centrista, además, posee el 58% de popularidad, según la última encuesta de Ipsos. Vizcarra no puede ser candidato presidencial el año que viene.

Su pulso con el Parlamento comenzó hace cuatro meses, cuando forzó su disolución y la convocatoria de estas elecciones. Su gran apoyo fue un país hastiado de los abusos y corruptelas de un Congreso que no dejaba avanzar a la administración gubernamental.

La fragmentación y el multipartidismo del Parlamento sitúan a Vizcarra en el centro político, desde el cual puede llegar a pactos con cerca de la mitad de los partidos que estarán presentes en el hemiciclo. De hecho, los mensajes que más repitieron anoche los líderes nacionales se centraron en torno a los acuerdos, la concordia y la conciliación para evitar la obstrucción de estos años.

El partido más votado es Acción Popular (AP), derecha moderada, que rondará 24 escaños y contará con el 10% de las papeletas. AP encabezaba todas las encuestas y pese a ser beligerante con el presidente durante la grave crisis del año pasado no cierra la puerta a acuerdos políticos.

La Alianza para el Progreso (APR), de centro-derecha, aparece provisionalmente en segundo lugar con 18 diputados, y junto a los emergentes Podemos (10 escaños), Partido Morado (9 y más votado en Lima) y Somos Perú (7) son los llamados a formar una pequeña mayoría dentro del hemiciclo.

Otra de las grandes sorpresas es el crecimiento de la izquierda, con tres partidos y un parcial de 34 escaños, liderados por Unión por el Perú y su muy polémico dirigente: el mayor Antauro Humala, hermano del ex presidente Ollanta, en prisión desde 2005 por una rebelión militar.

Otra de la grandes novedades es, sin duda, el ascenso imparable del Frente Popular Agrícola (Frepap), con 16 escaños. Y lo hace siguiendo la estela de los partidos evangélicos, aunque su ideario mezcla el cristianismo ortodoxo y el incanato.

En el horizonte cercano no sólo se divisa ya las elecciones presidenciales de abril de 2021, sino también las legislativas. Perú eligió ayer un Parlamento para algo más de un año mientras lucha contra la corrupción como ningún otro país lo ha hecho. En este momento, el ex presidente Alberto Fujimori continúa entre rejas y el exprimer mandatario Kuczynski en arresto domiciliario. Ollanta Humala es objeto de nuevas investigaciones tras nueve meses de prisión y Alejandro Toledo espera en una cárcel estadounidense su juicio para ser extraditado a su país.

El socialdemócrata Alan García dos veces presidente, se suicidó el año pasado antes de ser detenido. Sus partido, la histórica APRA, fue fulminado ayer en las urnas, desapareciendo del mapa parlamentario tras seis décadas de acción política.