Daniel Castro Pé / Diario La Américas / MIAMI.-

—El 24 de febrero es una fecha que genera sentimientos encontrados entre los cubanos. El Grito de Baire, que representa el levantamiento final contra España en 1895, despierta júbilo y aires patrióticos. Pero el mismo día, 101 años después, en 1996, el mundo observó perplejo cómo el régimen castrista derribaba dos avionetas civiles de la organización humanitaria Hermanos al Rescate. Cuatro jóvenes inocentes perdieron sus vidas.

De tal manera, el regocijo que produce la conmemoración de una fecha patria ligada a la Guerra de Independencia de Cuba, cuyo motor principal fue el apóstol José Martí, resultó enlutado por una dictadura que actuó con sevicia al pulverizar en el aire a las aeronaves tripuladas por quienes auxiliaban a balseros que huían de la represión en la isla.

En esa acción fueron asesinados Carlos Costa, Pablo Morales, Mario de la Peña y Armando Alejandre Jr. En una tercera aeronave, que logró evadir el ataque, viajaba Sylvia Iriondo, quien reside en Miami y funge como presidenta de la organización Madres y Mujeres Antirepresión (MAR) por Cuba.

Una acción criminal

Al respecto, La Habana siempre ha argumentado que las avionetas violaron el espacio aéreo cubano para distribuir “material propagandístico contra el régimen castrista”. De esta forma, la cúpula que gobierna Cuba ha intentado justificar el hecho.

Por su parte, Washington, con pruebas fehacientes en su poder, afirmó que las aeronaves se encontraban en “espacio aéreo internacional”, en el Estrecho de la Florida, al norte de Cuba, cuando fueron impactadas por misiles del régimen.

Raúl Castro, quien planificó y ordenó el derribo de las dos avionetas en su condición de ministro de las Fuerzas Armadas, en aquel momento, dio las instrucciones pertinentes. Una grabación así lo confirmó.

“Yo decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en La Habana y se iban. Claro, con un cohetazo de esos, avión-avión, lo que viene para abajo es una bola de fuego y que va a caer arriba de la ciudad”, se escucha decir a quien sigue gobernando a Cuba ‘a la sombra’.

“Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan; si no, consulten los que tienen las facultades”, dijo.

También existe otra grabación de 11 minutos y 32 segundos que registra una conversación efectuada en la provincia de Holguín, en la que se escucha cómo Raúl Castro se jacta de haber organizado y dado la orden de ejecutar los derribos.

La publicación de las declaraciones de Castro se produjo días antes de que se conociera el resultado de un informe emitido por la Organización Internacional de Aviación Civil de Naciones Unidas (OACI), que confirma que dos aviones caza MIG 26 de la Fuerza Aérea Cubana derribaron las dos avionetas Cessna C-337.

Posterior al ataque, a uno de los aviones caza del régimen le colocaron dos estrellas rojas en su fuselaje, en reconocimiento por haber derribado las dos avionetas tripuladas por civiles desarmados.

“Fueron asesinados”

El presidente del Movimiento Democracia, Ramón Saúl Sánchez, habla sin recelo de ese acto cometido “con alevosía”, que todos los años es recordado por el exilio en Miami como uno de los peores crímenes perpetrados por la dictadura cubana durante 61 años en el poder.

“Lo que hacía Hermanos al Rescate con sus pilotos, y especialmente esos cuatro jóvenes cubanos, era jugarse la vida porque algunas veces iban en aviones monomotor para buscar balseros en el Estrecho de la Florida. Ayudaban a cubanos lanzándoles agua, comida, etc., para salvarles la vida”, afirmó.

Para Sánchez, las víctimas mortales de la acción del régimen eran “una promesa para el futuro de Cuba” y describió a los cuatro pilotos como “gente sana, decente, inteligente, trabajadores que fueron asesinados brutalmente”.

Según dijo, al régimen siempre le “molestó” Hermanos al Rescate porque no podía permitir que “el destierro tuviera un corazón tan grande como para jugarse la vida por salvar otras vidas”.

Por su parte, Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario nacional del Directorio Democrático Cubano, coincide con Sánchez en que se trató de un “ataque criminal” en contra de unos pilotos desarmados que tenían como única misión ayudar a cubanos en busca de libertad.

“Es un día difícil porque recuerdo a cuatro amigos jóvenes, sobre todo a Mario de la Peña, que era un amigo muy cercano. Yo nunca había conocido a nadie con tanta convicción cristiana, con tanta pureza de alma como Mario”, recalcó el reconocido activista.

Gutiérrez afirmó que esta fecha “nos recuerda el honor [por el Grito de Baire] y la tristeza de ser cubano [por la muerte de los cuatro pilotos]”. En su opinión, la palabra “celebrar” ha sido reemplazada por el dolor que sigue intacto entre los cubanos que sueñan con una patria libre.

Contraste

El aniversario 24 del ataque que ocasionó la muerte a los pilotos de Hermanos al Rescate constituye un momento propicio para poner de relieve el pensamiento libertario de José Martí.

Secundado por los patriotas que lo acompañaban, Martí trazó las líneas para “fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia… sin el predominio actual o venidero de ‘clase’ alguna, sino por la agrupación conforme a métodos democráticos de todas las fuerzas vivas de la patria”.

Así las cosas, el día 24 de febrero de 1895 es percibido como el reclamo histórico de esos valores que representan el espíritu de libertad que pretende rescatar la oposición a través de sus diferentes formas de lucha.

En contraposición, el 24 de febrero de 1996 es una fecha luctuosa que conmemora la pérdida de unos seres que cumplían una tarea loable, un crimen que sigue pendiente de juicio y que todavía no tiene a ninguno de sus responsables en prisión.