El cubano Yusniel Tirado Aldama, acusado de matar a un policía y herir a otros dos. Y. TIRADO ALDAMA / FACEBOOK.-

 

Se desconoce la situación en que se encuentra Yusniel Tirado Aldama. Este es el panorama que podría esperarle en el sistema judicial cubano.

DDC, Madrid 

—Desde inicios de junio está detenido en La Habana Yusniel Tirado Aldama, de 27 años de edad, acusado de matar a un policía y herir a otros dos en una estación de Calabazar, en el municipio Boyeros. Su caso es preocupante porque para los delitos que se le atribuyen el Código Penal cubano prevé, entre otras sanciones, la pena de muerte.

De ser esa la sentencia, el Consejo de Estado, encabezado por Esteban Lazo y por primera vez sin un Castro, tendrá la última palabra.

El Ministerio del Interior (MININT) en la nota oficial en la que confirmó el suceso, describió a Tirado Aldama como un ciudadano “sin vínculo laboral, ex recluso por un delito de atentado” y con “antecedentes por robo con fuerza, lesiones, tenencia de drogas, daño a la propiedad y receptación”. Ese comportamiento delictivo anterior podría considerarse agravante en un juicio.

Según la versión del MININT, el joven “agredió con arma blanca” a los oficiales y “sustrajo un arma de fuego asignada” a uno de ellos.

Unas semanas más tarde, un policía mató sin testigos a Hansel Ernesto Hernández Galiano, de 27 años, en una acción que el MININT describió como defensa propia. Razones similares atribuyó a la muerte, pocos días después, de Yamisel Díaz Hernández, de 32 años, también por disparos de un policía.

El MININT intentó en sus notas deshumarizar a Hernández Galiano y Díaz Hernández, presentándolos como delincuentes violentos.

Si bien, como explicó DIARIO DE CUBA esta semana, es muy probable que los agentes responsables de la muerte de Hernández Galiano y Díaz Hernández salgan indemnes, en el caso del policía muerto y los dos heridos, el MININT ya “condenó” a Yusniel Tirado Aldama.

Dejó claro que “hechos criminales” como los que se le atribuyen “no quedarán impunes”, y que los policías en Cuba “cuentan y contarán siempre con el respaldo de nuestras normas jurídicas y del pueblo revolucionario que defienden”.

Entonces, ¿qué podría esperar Tirado Aldama del sistema judicial cubano?

El joven será previsiblemente acusado de asesinato. Para este delito, el Artículo 263 i) del Código Penal establece condenas de privación de libertad de 15 a 30 años, o pena de muerte, para quien mate a otro ejecutando el hecho contra la autoridad o sus agentes, cuando estos se hallen en el ejercicio de sus funciones.

En cuanto a los policías heridos, Tirado Aldama podría ser acusado de asesinato en grado de tentativa, lesiones o ambos.

Asimismo, el Código Penal, en su Artículo 211.1.2 a), sanciona la portación y tenencia ilegal de armas o explosivos con penas que van de los dos a los ocho años de prisión.

Aunque aún no se ha divulgado información al respecto, Tirado Aldama puede ser juzgado en la Sala de lo Penal del Tribunal Provincial de La Habana, que debería dictar una sanción conjunta para varios delitos con tres víctimas.

Teniendo en cuenta que el MININT presenta a Tirado Aldama como reincidente en varios delitos (agravante), el joven podría enfrentarse a una pena de entre 25 y 50 años de privación de libertad.

La pena de muerte en Cuba

El tema controversial en este caso es que, además, es aplicable la pena de muerte como sanción en el delito de asesinato.

El Artículo 29.1 del Código Penal establece que la aplicación de la pena capital “es de carácter excepcional”, y el tribunal la dicta “en los casos más graves de comisión de los delitos”.

“La sanción de muerte no puede imponerse a los menores de 20 años de edad ni a las mujeres que cometieron el delito estando encinta o que lo estén al momento de dictarse la sentencia”, indica el artículo. Añade que la sentencia “se ejecuta por fusilamiento”.

La eliminación de la pena de muerte es un reclamo constante de organismos internacionales y de defensa de los derechos humanos al Gobierno de Cuba. Sin embargo, continúa en el Código Penal, y ha quedado respaldada en la nueva Constitución.

En 2000 el régimen declaró una moratoria oficial sobre la pena de muerte. No obstante, en la primavera de 2003 ejecutó a tres hombres por el secuestro de una embarcación que se saldó sin víctimas. fue la última vez que la pena capital se aplicó en la Isla y desató una fuerte repulsa internacional.

Si Yusniel Tirado Aldama es condenado a pena de muerte, el proceso pasará obligatoriamente a una apelación de oficio ante el Tribunal Supremo Popular. En caso de que sea confirmada, el Consejo de Estado tendrá la última palabra sobre la ejecución.

El Código Penal prevé la pena de muerte también para delitos como “actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado”, delitos contra la Seguridad del Estado, genocidio, piratería, mercenarismo, y otros contra la integridad de las personas, como violación, pederastia con violencia, corrupción de menores, robo con violencia o intimidación.

En el año 2010 el Tribunal Supremo Popular conmutó las penas de muerte pendientes de ejecución entonces en Cuba. Anteriormente había conmutado alrededor de una treintena en el año 2008.

En los casos en los que se prevé la pena de muerte puede imponerse alternativamente la privación perpetua de libertad (cadena perpetua).

El Artículo 30.1.2. establece que para los condenados a cadena perpetua no hay derecho a la libertad condicional ni a la licencia extrapenal, salvo que transcurridos 30 años de cumplimiento de sanción el recluso se haga merecedor de esta.

Yusniel Tirado Aldama podría enfrentarse también a la exigencia de responsabilidad civil, aplicable para el caso del policía fallecido si tenía hijos menores de edad o personas que dependieran económicamente de él.

Los agentes heridos podrían exigir por su parte el desembolso de los gastos en los que han incurrido por las lesiones sufridas.

Por ahora, el MININT no ha dado nueva información sobre la situación de Yusniel Tirado Aldama. Sí ha publicado noticias sobre la evolución del policía con heridas más graves, Georvis Ley Cuenca, quien ya salió del hospital.