Una pipa de agua en La Habana en una imagen de archivo. / EFE.-

 

Los cortes de luz eléctrica ocurren sin aviso oficial y hay barrios sin agua potable durante diez días.

GERÓNIMO GARCÍA, La Habana
—“Ahora, después de casi un mes, es que se toma [el Gobierno] el trabajo de informar a la población por qué habían ocurrido estos apagones en medio del aislamiento, donde las afectaciones fueron el doble”, se quejó Lorena Mejías, vecina del Reparto Eléctrico, en Arroyo Naranjo.
Este miércoles el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista, reconoció que la necesidad de permanecer en los hogares “como medida de contención ante la epidemia ha elevado sustancialmente el consumo de energía en el sector residencial”.Aunque ha disminuido la frecuencia de los cortes de energía eléctrica, todavía quedan localidades en La Habana afectadas por estas interrupciones en medio de la cuarentena y que, según el criterio de habaneros, no fueron explicadas a su debido tiempo por las autoridades competentes.

“Se entiende que a causa del coronavirus las afectaciones podrán ser muchas en todos los servicios, nadie le pide peras al olmo, pero lo mínimo que puede hacer el Gobierno es informar al pueblo con tiempo, no cuando le parezca, o después que ya el mal está hecho”, añadió Mayra González desde una localidad del municipio Cerro, quien señaló además que “hasta los consejos de ahorrar electricidad los dieron un mes después de los apagones”.

Al mismo tiempo que anunció que el oficialista programa Mesa Redonda dedicaría el tema al consumo de energía en el sector residencial, Granma ofreció a los cubanos un conjunto de acciones de cómo ahorrar electricidad durante el aislamiento, algunas de estas catalogadas de ridículas por los habaneros encuestados.

Desplazar las actividades de mayor consumo eléctrico fuera de horarios pico, así como “cocinar en hornillas adecuadas al tamaño de cada olla” y “comenzar a cocinar con fuego alto y luego reducirlo para terminar la cocción con el calor que queda en la hornilla apagada unos minutos antes”, fueron algunos de los consejos propuestos por Granma.

“Nunca había leído tanta ridiculez ni tanto paternalismo en un solo periódico, que además nos trata de pasar por tontos, y en ese intento pretende encubrir la realidad: los apagones en Cuba, antes y ahora con la pandemia, no tienen nada que ver con el ahorro doméstico, sino con el déficit de petróleo”, consideró Alina Díaz, maestra de primaria y vecina del municipio Diez de Octubre, otra de las zonas habaneras más afectada por los cortes de energía eléctrica.

Respecto al ahorro, Granma advirtió que aplazar “la obligatoriedad de pagar la factura de electricidad de manera presencial en las oficinas comerciales” no implica que no se pagará ese consumo: “evite que las tarifas acumuladas mientras dura la epidemia, no lo sorprendan después en la economía familiar”.

Por su parte, el ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz afirmó este miércoles que, en medio de la cuarentena y mientras suceden los apagones, “se sobrecumple la producción de petróleo nacional, se mantiene el trabajo en las minas y continúan estables las refinerías”.

Aseguró el ministro que actualmente reciben mantenimiento tres unidades generadoras y que una vez finalizadas estas labores, dichas plantas “ofrecerán una mayor estabilidad al Sistema Electroenergético Nacional”, y que “el país tiene toda la disposición de evitar los apagones”.

Sin agua potable en medio de la cuarentena

La barriada de Cayo Hueso ha sido una de las localidades en Centro Habana más afectadas por el déficit en el servicio de agua potable. Las reiteradas quejas de los residentes de este consejo popular lograron que la empresa Aguas de La Habana enviara, este miércoles, media docena de carros cisternas para abastecer a las zonas afectadas.

“Pero eso es para resolver par de días. Las pipas de agua no van a resolver el problema de años, no desde que comenzó la cuarentena”, declaró airado Rolando Esquivel quien, junto a una docena de vecinos de esta comunidad, determinó romper el aislamiento social y protestar ante el delegado del Poder Popular para una respuesta inmediata del Gobierno en la provincia.

“Cómo es posible que, si las medidas de higiene personal son esenciales para combatir el coronavirus, lo que más falte, en medio de la pandemia, sea precisamente el agua. Si hay que violentar el aislamiento para que el Gobierno se entere de esta situación, pues vamos a violentarlo”, determinó Esquivel.

Otro vecino de este mismo consejo popular, en la zona colindante con El Vedado, Leonel Rodríguez, declaró que desde que comenzó la cuarentena el servicio de agua potable “no tiene fuerza para llegar a cisternas y tanques”.

“A eso se agrega que el agua está llegando, máximo, tres veces a la semana. El Gobierno no se pronuncia y los delegados, para variar, de brazos cruzados y amenazando con la policía en caso de protestas por el aislamiento social decretado”, dijo Rodríguez, que convive con tres menores de edad y una anciana postrada.

El pasado lunes vecinos del Reparto Miraflores, en el municipio Boyeros, denunciaron que en esta localidad el servicio de agua potable no llegaba desde hacía diez días. Sin embargo, la delegada del Poder Popular de ese territorio habría gestionado un camión cisterna para su domicilio, hecho que fue grabado y circulado en las redes sociales.

Vecina de este mismo reparto y abuela de tres menores de edad, María Espinosa confirmó este jueves que la situación de abastecimiento de agua potable continuaba sin solución por parte del Gobierno.

“La verdad que no tiene nombre que sea el agua potable un problema en medio de una pandemia que exige mucha higiene personal y del entorno donde se convive. Y lo más triste es que quienes apoyamos a la Revolución tengamos que reconocer que la Revolución da la espalda, y ni siquiera se pronuncia, por lo esencial: el agua potable y el aseo personal para luchar contra el coronavirus”, dijo.

“Creo que debe dejar [el Gobierno] de perseguir a revendedores y acaparadores, y dedicarse a resolver el abastecimiento del agua potable que tiene afectada a la mitad de La Habana”, concluyó Espinosa.