DDC | La Habana.-

En la misiva, los firmantes recuerdan que ya “372 cubanos de todas las esquinas y ámbitos de Cuba” dirigieron otra carta abierta al senador de los EEUU Patrick Leahy, en la que denunciaban “la sistemática violación del Artículo 52 de la Constitución cubana, que respalda y garantiza la libertad de movimiento” tanto dentro como hacia fuera de la Isla.

“En el momento en el que le estamos enviando esta Carta, a muchos de nuestros compatriotas les están negando la salida o la entrada en algún aeropuerto del país, están siendo obligados a regresar a sus provincias de origen o detenidos por transitar a lo largo de la Isla. Todo de manera ilegal”, reiteraron su denuncia.

“(…) Que a los cubanos se nos pueda prohibir el libre movimiento es una señal clara de las limitaciones que sufrimos en la totalidad de nuestros derechos reconocidos: de reunión, de asociación, de expresión, de manifestación, de participación, a no ser detenidos, o registradas nuestras casas arbitrariamente, de no ser violentados o amenazados con el uso de la violencia, de la cual las mujeres son víctimas elegidas, y de aquellos derechos que en los campos de la economía y de la cultura son el fundamento del bienestar libremente creado y compartido en el espacio de la sociedad civil (…)”.

Para el grupo de firmantes, “esa visión patriarcal de un Estado castigador, en pugna con una ciudadanía madura en el ejercicio de sus derechos, está llevando su violación a un nuevo nivel cualitativo: la construcción orgánica de los delitos de odio, con su narrativa asociada, por parte de funcionarios en toda la estructura del Estado, que se instala como política pública”.

Recordaron que durante años diferentes organismos y organizaciones internacionales han venido fundamentando la sistemática violación de los derechos en contraste con la Carta Internacional de Derechos Humanos.

Para los miembros de la sociedad civil independiente, las autoridades cubanas “expertas en añagazas diplomáticas, no están dispuestas a respetar ningún orden institucional que promueva y proteja todos los derechos de todos los cubanos en su integralidad”.

“La prueba no está en su negativa permanente a aceptar las recomendaciones de la comunidad internacional en materia de derechos civiles y políticos; económicos, sociales y culturales, y a la demanda de libertad de los presos injustamente encarcelados, a empezar por los presos políticos, sino en su falta de voluntad y liderazgo político para respetar la Constitución cubana misma, escrita a instancias del partido comunista (…), sobre todo el capítulo de los derechos y garantías constitucionales que se les reconocen a los cubanos”, señalaron. ​

Celebraron la visita que Michelle Bachelet, la destinataria de la misiva, realizara a Venezuela en su calidad de Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y su “enjundioso informe que describe y narra la descomposición moral, social, económica, política y humana de una sociedad”.

“Su informe hace honor a su responsabilidad y a la historia y tradición de su propio país. Con independencia de las diferencias de percepción, pudo Ud. constatar que Venezuela ha derivado en un Estado fallido. Los Estados fallidos no nacen del irrespeto al orden internacional, nacen del irrespeto a sus propias leyes, cuando deciden colocarse por encima de ellas (…)”, sostuvieron.

“Como ciudadanos y miembros de la sociedad civil, los abajo firmantes queremos invitarle a que visite Cuba y a que, como expresó e hizo en el caso de Venezuela, tome contacto con todos los sectores de la sociedad, en especial con los más vulnerables, en un esfuerzo que tuvo un buen precedente en el año 1988, cuando una delegación de Derechos Humanos de las Naciones Unidas visitó nuestro país”, precisaron.

“Esto sería un ejercicio de alto nivel que contribuiría al respeto de todos los derechos de todos los cubanos, en todas las esquinas y en todos los ámbitos. Los derechos que están reconocidos y garantizados en la Constitución y los que son promovidos por la Carta Internacional de Derechos Humanos. En Cuba será bienvenida por los cubanos: de dentro y de fuera”, concluyeron.