Cola ante el Consulado de España en La Habana. BBC.-

 

La propuesta, según expertos consultados por DIARIO DE CUBA, posterga aún más la esperada ‘Ley de Nietos’.

DDC, Madrid
—Cierto optimismo ha despertado entre los cubanos descendientes de españoles la aprobación esta semana en el Consejo de Ministros de España del anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, que pretende el reconocimiento y la reparación de las víctimas de la dictadura y la represión del periodo franquista.

Esa ley contiene una disposición que promovería obtener la ciudadanía a los hijos y nietos de numerosos emigrantes que en ese periodo renunciaron a su nacionalidad española en el exilio debido a “razones políticas, ideológicas o de creencia”, muchos de los cuales encontraron refugio en países de las Américas, incluyendo Cuba.

La disposición, que debe ser sometida a modificaciones antes de ser votada para su aprobación y promulgación por Madrid, además elimina el requisito de residir durante un año en España para los solicitantes de residencia que sean descendientes de españoles incluidos en esa categoría.

Pero, ¿permitiría esa medida que decenas de miles de cubanos descendientes de españoles que no fueron beneficiados por la Ley de Memoria Histórica, puedan aspirar a la ciudadanía española?

La senadora Vilà Galán dijo al medio de noticias España Exterior que la Disposición Adicional Séptima del anteproyecto, si bien no responde a las demandas del colectivo de descendientes de españoles, advierte la voluntad del Gobierno por llegar a un acuerdo en la materia.

Ella es optimista sobre las posibilidades de que a través de esta ley se solucione el acceso a la nacionalidad de los descendientes, pero la única novedad que contiene frente a la normativa vigente es, desde su perspectiva, la eliminación del requisito de justificar un año de residencia legal en España para los descendientes de exiliados españoles nacidos en el extranjero.

Desde el Grupo Parlamentario Izquierda Confederal, del que forma parte Vilà, consideran que con la redacción actual de la disposición no se da una respuesta a quienes se quedaron fuera del proceso de adquisición de la nacionalidad española abierto por la Ley de Memoria Histórica de 2007.

Ese grupo político indicó que va a negociar con el Ejecutivo modificar la redacción de la propuesta para que esta incluya la posibilidad de adquirir la nacionalidad a los hijos y nietos nacidos fuera de España de aquellas personas que sufrieron el exilio por razones “étnicas, económicas, políticas, ideológicas, religiosas, de orientación sexual o de identidad de género”.

Vilà recordó que, al tratarse de una iniciativa del Ejecutivo español, la tramitación de la nueva ley sería mucho más rápida que la que debería seguir la proposición de ley de concesión de la nacionalidad española a los descendientes nacidos en el extranjero de padres españoles, presentada en el Senado en enero de 2020 y que ha quedado estancada.

“Ponemos en valor la Ley de Memoria Democrática, que nos parece un acierto, pero quizás se ha querido correr. Entendemos que hacía mucha falta, porque hay mucha gente que lleva esperando mucho tiempo, especialmente las víctimas del franquismo, pero vamos a ver si podemos incluir esas cuestiones que para los descendientes son muy importantes”, aseguró la senadora.

Sin embargo, en el Grupo Doble R, especializado en derecho de extranjería y ubicado en Barcelona, no son tan optimistas.

Doble R, que lleva dos décadas defendiendo los derechos de los descendientes de la diáspora española, recordó a DIARIO DE CUBA que la Ley de Memoria Histórica aprobada durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque con imperfecciones, “ha sido la única vez en que se ha reconocido el derecho de sangre español. Lo demás han sido amagos fallidos de atender a los retoños de los emigrantes hispanos a América Latina”.

No obstante, los expertos en extranjería puntualizaron que “en Cuba la aplicación de esta normativa ha sido desastrosa”, lo que ha derivado en miles de expedientes de solicitud de la nacionalidad “congelados”, trámites engorrosos y errores de procedimientos.

El anteproyecto de Ley de Memoria Democrática “provoca una ‘huida hacia delante’ para conculcar el derecho de sangre, a través de dilaciones y devaneos que hacen imposible un vaticinio certero. Los políticos funcionan con los votos, pero ellos han coartado la participación exterior en las elecciones de España y por tanto ya no importa mucho la descendencia. Lo visto ahora es una acción dilatoria que interrumpe la Propuesta de Ley de Nietos que estaba lista: veremos si son capaces de unirlas en un solo texto”, indicó Doble R.