El aspirante demócrata a la presidencia de EEUU, Joe Biden. – Archivo.-

Si el demócrata gana la Casa Blanca en noviembre, es previsible que revierta, desmantele o reduzca drásticamente muchas de las medidas de Trump.

AGENCIAS, Washington 

—Si el demócrata Joe Biden llegara a ganar la Casa Blanca en las elecciones de noviembre, es probable que Estados Unidos dé un giro de 180 grados en su política exterior, pues se espera que revierta, desmantele o reduzca drásticamente muchas de las medidas del presidente Donald Trump en esa área, incluida las que atañen a Cuba.

En lo referente a la Isla, Biden reanudaría el acercamiento a La Habana iniciado por la Administración de Barack Obama, de quien fue vicepresidente, reporta la AP recordando las intenciones que el propio aspirante o sus subalternos han expresado.

El acercamiento llevó a una reanudación de las relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, y a una flexibilización de las restricciones de Washington a La Habana. Durante los últimos cuatro años, Trump ha frenado o desactivado varias de las medidas de Obama. Asimismo, ha puesto en marcha disposiciones dirigidas fundamentalmente a evitar que fluyan fondos hacia los militares cubanos, que controlan sectores lucrativos de la economía de la Isla, como el turismo.

Desde América Latina hasta África y, en particular, Europa, y en temas como comercio, terrorismo, control de armas e inmigración, el virtual candidato demócrata y sus asesores han prometido desencadenar un tsunami de cambios en la forma en que Estados Unidos se maneja en la arena internacional.

Los votantes estadounidenses podrían esperar que Biden se reconcilie con los aliados tradicionales de Estados Unidos y cambie la postura estadounidense hacia una más negociadora, en busca de intereses comunes.

En América Latina podría cancelar los acuerdos del Gobierno de Trump que enviaron a los emigrantes en busca de asilo a México y otros países, mientras esperan audiencias en los tribunales estadounidenses. También podría detener todas las nuevas construcciones del muro en la frontera con México.

En cuanto a China, Biden ha sido algo lento a la hora de criticar directamente las recientes acciones de Trump, pero su equipo de campaña cuestiona si el presidente Trump mismo socavará al final las duras medidas de su Gobierno adoptando un tono más suave hacia Pekín. El Gobierno de Trump “tiene un historial de hablar en voz alta pero sin resultados” concretos, dijo Jeff Prescott, asesor en política exterior del equipo de campaña de Biden.

En Medio Oriente, Biden podría restablecer la asistencia a la Autoridad Palestina, que el Gobierno de Trump eliminó, así como a las agencias que apoyan a los refugiados palestinos. Sin embargo, el aspirante demócrata no ha dicho que se proponga revertir el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel o que devolverá la embajada norteamericana a Tel Aviv.

Sobre la participación en Naciones Unidas, Biden restauraría la membresía de Estados Unidos en las agencias de la ONU, como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y posiblemente el Consejo de Derechos Humanos.

Se puede prever que Biden intente mejorar las relaciones con los socios de la OTAN y cambie la retórica hacia los gobiernos aliados de Europa.

En Asia, mantendría la postura tradicional de Estados Unidos en respaldo a la presencia de fuerzas estadounidenses en Japón y Corea del Sur. En cuanto a Corea del Norte, el expresidente ha criticado la relación personal de Trump con el dictador Kim Jong-un.

En relación con África, posiblemente Biden intentará elevar el perfil de Estados Unidos en el continente, que se ha convertido en un nuevo campo de batalla en la competencia global con China.

Trump tuvo grandes problemas para cambiar rápidamente la política exterior cuando no pudo sacar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán durante más de un año.

Sus anuncios para retirar a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París y de la Organización Mundial de la Salud en realidad no serán definitivos hasta después de las elecciones del próximo 3 de noviembre, si es que llegan a concretarse. Su decisión de retirar a miles de soldados de Alemania podría llevar años.

Biden dijo a los periodistas el martes en Delaware que él sabe “cómo hacer las cosas internacionalmente”.

“Entiendo los problemas de seguridad nacional e inteligencia”, dijo. “Eso es lo que he hecho toda mi vida. Trump no tiene idea de eso. Ni la menor”.

La campaña de Biden ha reunido a un equipo de asesores de política exterior, cuya mayoría formó parte de la Administración Obama.

Entre ellos están Jake Sullivan, quien se desempeñó como asistente adjunto de Obama y director de planificación de políticas en el Departamento de Estado; Nicholas Burns, quien ocupó puestos de alto nivel en política exterior bajo los presidentes George W. Bush y Bill Clinton; Tony Blinken, quien fue subsecretario de Estado y consejero adjunto de Seguridad Nacional de Obama, y Susan Rice, asesora de seguridad nacional y embajadora de la ONU bajo Obama.

Rice es aspirante a la vicepresidencia de Estados Unidos, al igual que Karen Bass, líder del Caucus Negro del Congreso y elegida por cinco términos como legisladora.