Carlos Quesada, director del Instituto sobre la Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Foto: Cortesía del entrevistado).-

 

Por  Carlos Cabrera Pérez para CiberCuba.-

—Carlos Quesada consagra su vida profesional a monitorear el respeto a los derechos ciudadanos en América Latina, dirigiendo el Instituto sobre la Raza, Igualdad y Derechos Humanos, desde su natal Costa Rica, y viajando por toda la región para hablar con colectivos discriminados, activistas de la sociedad civil y gobiernos.

Venezuela, Cuba y Nicaragua son los países de América Latina donde más se violan los derechos humanos, en lógica correspondencia con el carácter totalitario de sus regímenes, aunque Quesada también está preocupado por los casos de Colombia, Brasil, República Dominicana y México.

Como también le preocupa la notable influencia política del narcotráfico en varios países con el amedrentamiento que genera el crimen organizado en los ciudadanos y el apoyo económico a determinados políticos en detrimento de otros.

CiberCuba aprovechó su estancia en Madrid, camino de la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, para conversar sobre América Latina y sociedad civil, que fue el eje de sus reuniones de trabajo con el Observatorio Cubano de Derechos Humanos en la capital española.

¿Qué es el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos y cuáles son sus objetivos?

Somos una entidad internacional defensora de los Derechos Humanos y trabajamos para promover los derechos de comunidades y personas marginadas y nos ocupamos de países donde se violan los derechos fundamentales de personas como son los casos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Panamá, Brasil, Perú y República Dominicana.

En esos países trabajamos con entidades locales para ayudarles con herramientas efectivas como son la Comisión Interamericana y el Sistema Universal de protección de los derechos humanos frente a los abusos de los gobiernos, con especial énfasis en la vigilancia del cumplimiento de tratados y convenciones que esos estados hayan firmado y/o ratificado.

¿Cuáles son las violaciones de derechos humanos más significativas que padece la región latinoamericana?

Uff… En este caso hay dos tipos de situaciones genéricas, digamos. Países que han sufrido un conflicto armado y han abordado procesos de paz y estados totalitarios. Cuba, Nicaragua, Venezuela, Haití y Colombia son los países latinoamericanos donde más se violan los derechos humanos.

Cuba, Nicaragua, Venezuela, Haití y Colombia son los países latinoamericanos donde más se violan los derechos humanos

¿Qué valoración hace su instituto sobre las violaciones de derechos humanos en Cuba?

Cuba es un país que se caracteriza por la violación sistemática de todos los derechos humanos, no solo los políticos y civiles, sino también derechos económicos, culturales y sociales. El gobierno cubano ha sido muy hábil en su intento de ocultamiento de violaciones de derechos humanos y ha sido una prioridad suya en el manejo de sus relaciones con países del área y de otras regiones del mundo.

En Cuba se produce otro fenómeno negativo que es la falta de una oposición política legal y de una sociedad civil que monitoreen el respeto a los derechos humanos. Con esto no quiero decir que no existan proyectos y personas de la sociedad civil interesados en avanzar en estos temas; pero la legislación vigente les impide trabajar legalmente.

Por si fuera poco, Cuba padece la habilidad de su gobierno para usar el Código Penal para criminalizar a los que disienten, incluidos los defensores de derechos humanos que han sido y son encauzados por delitos comunes que supuestamente han cometido en el ejercicio de su labor.

¿Podría citar esos delitos?

Sí, claro. Los delitos de desobediencia, desacato y ofensa a la autoridad son muy vagos en el Derecho Penal, pero el gobierno cubano los utiliza para enjuiciar y encarcelar a activistas de la sociedad civil o a personas que piensan diferente como es el caso del doctor Eduardo Cardet, uno de los últimos casos que demuestran como el estado cubano viola sistemáticamente los derechos humanos.

Los delitos de Desobediencia, Desacato y Ofensa a la autoridad son muy vagos en el Derecho Penal, pero el gobierno cubano los utiliza para enjuiciar y encarcelar a activistas de la sociedad civil o a personas que piensan diferente

Y también están los casos de grupos de la sociedad como los cubanos negros y la comunidad LGTB que están discriminados y el gobierno hace todo lo posible por impedir que dentro y fuera de Cuba se conozca su verdadera situación de marginalidad y pobreza.

En su respuesta hay un matiz interesante, usted menciona la violación de derechos sociales y culturales, pero el gobierno cubano ha intentado anteponer los llamados paradigmas de la revolución como la salud pública y educación al resto de derechos humanos.

Sí, el régimen cubano se vanaglorió de los índices de analfabetismo, por ejemplo. Pero eso fue cierto hasta los años 90 del siglo pasado. Desde entonces, se ha producido un creciente deterioro de la educación y la salud pública en Cuba. De hecho, nuestro instituto tiene documentados casos de maestros que ni siquiera saben escribir bien y son maestros que están enseñando a sus alumnos a escribir mal.

Los últimos 30 años han sido los del desencanto y es un fenómeno muy negativo porque aquella apuesta de la sociedad cubana porque sus hijos estuvieran bien preparados para escalar en la esfera socioeconómica ha cedido y desde hace años buscan empleos mejor remunerados y vinculados al turismo o inversiones extranjeras; a diferencia de lo que ocurre en buena parte de América Latina, ahora mismo.

Los cubanos no tienen ningún incentivo económico para querer ser maestros, médicos o profesores universitarios porque su vecino camarero o taxista gana más que él y vive mejor.

Los cubanos no tienen ningún incentivo económico para querer ser maestros, médicos o profesores universitarios porque su vecino camarero o taxista gana más que él y vive mejor

Igual ocurre en la cultura, donde el paradigma a cedido a la realidad y, en todos los casos, hay tasas notables de emigración, con lo que representa como descapitalización humana para Cuba.

¿Qué valoración hace su instituto del sistema de contratación y retribución de médicos y personal de la salud cubana que trabajan en países, en las llamadas misiones médicas?

Cuba padece una crisis socioeconómica estructural y muy profunda, pero el gobierno no muestra interés en transformarse, solo en sobrevivir y, para eso, está usando a parte de los ciudadanos.

Cuba padece una crisis socioeconómica estructural y muy profunda, pero el gobierno no muestra interés en transformarse, solo en sobrevivir

En este caso consideramos que Cuba usa prácticas semiesclavistas a la hora de vender sus servicios médicos al resto del mundo, hurtando la mayoría de sus salarios a los médicos. Y esta práctica es grave porque tiene dos problemas, un médico ve que su única opción para vivir un poco mejor es participar en una misión médica o emigrar definitivamente, asumiendo el destierro por ocho años. Y los mejores médicos cubanos se están yendo del país, incluso desertando de esas misiones.

Lo que hace el gobierno cubano con los médicos es una confirmación de la crisis tremenda que sufre el país y de su nula voluntad de afrontar reformas estructurales.

¿El instituto que usted dirige ha intentado contactar con las autoridades cubanas para transmitirles los resultados de vuestros informes y valoraciones sobre los derechos humanos en la isla; y si la respuesta es sí, cuál ha sido la reacción de La Habana?

No tenemos relación directa con el gobierno cubano, pero hemos interactuado en Ginebra, en el marco de las Naciones Unidas, donde nos han llamado agentes de la CIA, del imperialismo yanqui y que pretendemos derrocarlo.

Realmente el gobierno cubano no necesita relacionarse con nosotros, al que sí hemos invitado a trabajar con su propia sociedad civil, con entidades como el Observatorio Cubano de Derechos Humanos. La Habana tiene una magnífica oportunidad de mostrar su voluntad política en materia de derechos humanos reformando su ley de asociaciones para permitir que grupos de la sociedad civil interactúen con ellos en varios ámbitos, incluida la vigilancia del respeto a los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los cubanos.

La Habana tiene una magnífica oportunidad de mostrar su voluntad política en materia de derechos humanos reformando su ley de asociaciones para permitir que grupos de la sociedad civil interactúen con ellos en varios ámbitos

El gobierno cubano sigue sin reconocer a la sociedad civil y su papel de fiscalizar al estado, a todos los estados, y claro, allí todo se complica porque el partido comunista, el estado y el gobierno son casi la misma cosa y en desbalances tan acusados como es el caso de Cuba, debían existir factores de balance que provengan de la sociedad civil para evitar prácticas antidemocráticas como la corrupción, por ejemplo.

Vayamos de Cuba a Venezuela, ¿qué valoración hace su instituto de la situación allí?

Venezuela es el país latinoamericano donde más se violan los derechos humanos. Se trata de un país rico que se está muriendo de hambre por el mal manejo político y económico de los asuntos públicos por un régimen fallido. La Unión Europea, Naciones Unidas y la OEA han alertado reiteradamente de la grave situación de Venezuela, donde se producen actos de lesa humanidad, que debían desembocar en el enjuiciamiento de Nicolás Maduro y sus cómplices.

El régimen venezolano cuenta con la ventaja de la inexistencia de una oposición sólida y cohesionada que lidere la articulación de una respuesta popular y de la sociedad civil, incluida la chavista que esta cansada de Maduro, para retornar a la democracia. Y en contra de este objetivo también funciona el terror que ha desatado el gobierno con militares y bandas organizadas en la población venezolana.

Y hay un tercer elemento que es muy importante porque influye en varios países de la región, que son los nexos de Maduro y altos jefes militares con el narcotráfico que genera cuantiosos recursos económicos para ambas partes y atemoriza a la población, incluidos opositores y activistas de la sociedad civil.

En Nicaragua se empieza a hablar de cifras alarmantes de personas asesinadas, unas fuentes cifran los muertos en 238 y otros en casi 500, que se unen al cierre de periódicos independientes ¿Qué evaluación hacéis de esta crisis?

Después de Cuba, Nicaragua es el país que más hemos evaluado. La situación es muy grave, aunque ahora está en una fase de represión selectiva a diferencia de las matanzas descarnadas que ocurrieron en la primavera de 2018. Pero Nicaragua tiene una ventaja: la sociedad civil ha resistido estos ataques y se han quedado en el país, como es el caso de la comisión de derechos humanos. Y voces como la de Michelle Bachellet se han levantado para denunciar la situación nicaragüense.

El matrimonio Daniel Ortega-Rosario Murillo lo que pretende es consolidarse en el poder, sin ningún matiz ideológico solo por pura supervivencia, y por eso no dudó en ordenar la fuerte represión del año pasado, pero esas protestas fueron la gota que colmó un vaso deteriorado en muchos aspectos. Ahora mismo estamos trabajando con ocho entidades nicaragüenses defensoras de los derechos humanos y siguiendo de cerca los acontecimientos que han provocado ya una ola migratoria en torno a 300 mil personas, que han huido a Estados Unidos, Costa Rica y otros países, que es una ayuda al régimen.

Quiero que informe a los lectores de CiberCuba sobre la situación de los derechos humanos en Colombia, Brasil y República Dominicana.

Colombia sigue viviendo un conflicto armado. La paz está firmada en el papel, pero ya hay más de 200 líderes civiles muertos. El estado colombiano no controla el 100% de su territorio y eso posibilita que se produzcan violaciones de los derechos humanos. A la guerra que se mantiene con el ELN, hay que sumar ahora la disidencia de las FARC y de grupos armados que han seguido actuando antes, durante y después del proceso de paz en diferentes regiones colombianas.

Y este tema del territorio es crucial en materia de derechos humanos porque está ocurriendo también en México, donde el estado federal no controla el 100% de su territorio, donde la influencia del narcotráfico y el crimen organizado es notable. México es el país de la región donde más periodistas son asesinados y donde existe una clara conexión entre narcos y autoridades policiales en algunas regiones. No trabajamos México, pero lo apunto a sus lectores como indicativo de otro país donde también se violan derechos humanos.

En Brasil hay una ofensiva gubernamental contra los derechos humanos, especialmente acusada contra los brasileños negros y la comunidad LGBT. Vamos seguir monitoreando la situación y no dudaremos en actuar con los colectivos discriminados y denunciar las prácticas gubernamentales ante la comunidad internacional.

En República Dominicana hay una ola de xenofobia contra los haitianos, que incluso incluye el despojarlos de la nacionalidad a los dominicanos-haitianos, adquirida tras años de trabajo duro y residencia legal.

Ha mencionado usted el narcotráfico, ¿cuánto influye en el PIB y en la situación de los derechos humanos en América Latina?

¡Bastante! Porque el narcotráfico deja mucho dinero en esos países y el poder se ha asociado con el dinero. Y esta situación, que es muy evidente en Colombia y México, tiene un coste político y en materia de derechos humanos muy notable porque genera desigualdad entre los candidatos que son apoyados por los narcos y aquellos a los que el crimen organizado señala como sus adversarios.