El doctor Reinier Sori Estévez. Reinier Sori Estévez/Facebook.-

El doctor cubano Reinier Sori Estévez confiesa que abandonó sus labores cansado ‘de tanto descaro, injusticia y maltratos’.

DDC, Caracas

—Un doctor cubano llamado Reinier Sori Estévez, quien viajó a Venezuela como parte de una brigada de médicos enviada por el Gobierno de la Isla, decidió abandonar sus labores y denunciar a los funcionarios cubanos corruptos, pues dijo estar cansado de tanto maltrato e injusticia.

“Estoy bien, a resguardo con una familia caraqueña de mi misión anterior, que es como mi propia familia (…) deserté, pero no me siento traidor, me siento un buen cubano que se cansó de tanto descaro y tanta injusticia, tantos maltratos a nuestros colegas médicos, y tantos jefes que siguen aquí haciendo de todo impunemente”, escribió en su cuenta de Facebook.

Sori Estévez confesó estar “triste” por la decisión tomada, a la que calificó de “difícil”, especialmente por sus padres, que se encuentran en Cuba, a quienes no podrá ver en los próximos ocho años, pues el Gobierno de la Isla prohíbe la entrada al país en ese periodo de tiempo a quienes abandonan las llamadas “misiones”.

Desde entonces, a través de diferentes publicaciones en las redes sociales, Sori Estevez viene denunciado los atropellos que cometen los jefes cubanos contra los médicos en Venezuela.

“Me pregunto de qué vale tanto sacrificio, tanta entrega, darlo todo por la profesión cuando los jefes de esta mierda no sirven para nada y son corruptos y solo hacen daño a Cuba y a sus médicos. Hasta cuándo seguirá esta angustia, mentiras disfrazadas de verde olivo, llevando consignas que no salen del corazón. Corruptos, esa es la palabra, una y otra vez repetida, acomodados, mentirosos, apátridas, insuficientes, defensores de puestos, abusadores”, escribió el médico cubano.

Entre los directivos denunciados por Sori Estévez se encuentra el doctor Erick Méndez, un teniente coronel de las Fuerzas Armadas cubanas que se desempeña actualmente como jefe del distrito capital de Caracas y a quien calificó como “otro oportunista más de tantos que pretende militarizar la misión como eslabón de la larga cadena interminable de militares disfrazados de médicos”.

También fue señalado el doctor Alexander Almaguer, quien coordina uno de los Centros de Diagnóstico Integral más importantes de la capital venezolana, y a quien Sori Estévez acusa de abusar sexualmente de su pareja, pero a pesar de que esta lo ha denunciado, no ha sido sancionado ni removido del puesto.

El profesional cubano reveló que la doctora Marcia Cobas Ruiz, viceministra de Salud, lo mandó a visitar al psiquiatra cuando él le contó sobre los atropellos sufridos en Venezuela, por lo que la calificó como “corrupta, inhumana y vividora” y sugirió averiguar a “dónde manda a vacacionar a sus hijos”.

El asesor jurídico de la misión fue otro de los señalados por Sori Estévez, pues este, tras conocer las denuncias del médico, le dijo que mejor las callara, pues podría traer problemas hacia su persona. El doctor cubano publicó las capturas de pantalla de la conversación donde se puede constatar su testimonio.

Por último, señaló al doctor Vázquez, jefe de la brigada cubana en el estado de Zulia, donde afirmó que en la villa de tránsito solo ofrecen arroz y sopa a los cubanos, mientras al mencionado directivo le regalan pollos y costillas de res para sus festividades.

Las denuncias realizadas por médicos cubanos referentes a malos tratos y pésimas condiciones de vida que sufren en las llamadas “misiones internacionalistas” son cada vez más frecuentes.

La organización defensora de los derechos humanos, Cuban Prisoners Defenders, presentó el pasado martes 22 de septiembre ante la opinión pública internacional el proceso penal de ampliación llevado ante la Corte Penal Internacional (CPI) “622 doctores cubanos contra el Gobierno cubano“.

El proceso, apoyado en un extenso y documentado informe, que fuera entregado el pasado 24 de agosto a las Naciones Unidas y a la CPI, reúne el testimonio de 622 profesionales cubanos que formaron parte de las “misiones internacionalistas” de La Habana.

L exportación de servicios profesionales, fundamentalmente médicos, es una de las principales fuentes de ingreso del Gobierno cubano, que se queda con al menos el 75% de lo que pagan los países de destino en concepto de salarios. En 2018 esta actividad generó ingresos por 6.400 millones de dólares a La Habana, muy por encima del turismo.

Además de tener que entregar como mínimo las tres cuartas partes de sus salarios, los profesionales de la salud cubanos enviados a misiones en el exterior son sometidos a una fuerte vigilancia y restricción de libertades fundamentales.

Estas condiciones han sido denunciadas por organizaciones defensoras de derechos humanos y la ONU ha advertido que podrían constituir formas de “trabajo forzoso” y “esclavitud moderna”. Esta situación ha sido mucho peor en Venezuela, según testimonios de los propios médicos que han logrado escapar.