El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y su esposa, Beatriz Gutiérrez Muller, y el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y su esposa, Lis Cuesta Peraza, asisten a una ceremonia oficial de bienvenida en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, el jueves. (Oficina de La Presidencia mexicana).-

Visita oficial de Miguel Díaz-Canel desde Palacio Nacional de México.

Nora Gámez Torres / El Nuevo Herald.-

–‘La elección de México como destino del primer viaje de Miguel Díaz-Canel tras ser seleccionado como presidente de Cuba ilustra no solo el interés del gobierno cubano en buscar petróleo y un nuevo mercado para sus médicos, sino también la cercanía ideológica con el gobierno de izquierda de Andrés Manuel López Obrador.

Díaz-Canel llegó a ese país el jueves para reunirse con el presidente mexicano y explorar nuevas oportunidades que permitan salir a la isla caribeña de la crisis financiera y de combustible por la que atraviesa.

El gobernante cubano fue recibido en el aeropuerto por el secretario para América Latina y el Caribe en la cancillería mexicana, Maximiliano Reyes. La víspera, Reyes dijo en una entrevista televisiva que “Cuba representa para México un emblema de la lucha por la libertad, un recordatorio permanente de que estas medidas como el bloqueo económico ya no corresponden a la realidad actual”, dijo en referencia al embargo de Estados Unidos al gobierno cubano.

Miguel Díaz-Canel llegó a México el jueves 17 de octubre para reunirse con Andrés Manuel López Obrador para explorar nuevas oportunidades que permitan salir a la isla caribeña de la crisis financiera y de combustible por la que atraviesa

“Esta visita fortalece nuestros lazos históricos, fortalece el emblema por la lucha por la libertad y la lucha antimperialista,” agregó.

En su conferencia matutina del jueves, Obrador dijo que entre los temas a tratar con Díaz-Canel se encuentran “la cooperación para el desarrollo, cooperación en lo que podamos considerar conveniente, en salud, en educación, en deporte”.

El presidente mexicano dijo que había “voluntad” para cooperar a corto y mediano plazo pero que “no hay nada preciso aún”.

“Vamos a refrendar este compromiso y esa tradición de política exterior de respeto al pueblo cubano, a su independencia, a su derecho a la autodeterminación, que ha sido característica de nuestra política exterior, no intervención y autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de controversias”, agregó Obrador, citando la misma política que lo ha llevado a desligarse de los esfuerzos regionales en el Grupo de Lima y la Organización de Estados Americanos para lograr la salida de Nicolás Maduro en Venezuela.

En Obrador, Díaz-Canel podría encontrar un aliado regional en un momento crítico para el gobierno cubano.

La crisis en Venezuela ha dejado a la isla sin el petróleo que necesita. Gracias a un acuerdo de intercambio de servicios médicos por petróleo firmado por Fidel Castro y Hugo Chávez, Venezuela subsidiaba el combustible que Cuba necesitaba. Pero el mal manejo de PDVSA bajo el gobierno de Nicolás Maduro ha desembocado en una caída de la producción. Y Estados Unidos ha penalizado a Cuba por su apoyo a Maduro, imponiendo sanciones para obstaculizar los envíos de combustible.

En septiembre, el gobierno tuvo que paralizar el transporte público y enviar a los empleados en varias industrias a su casa debido a la escasez de diésel.