Stand de una de las nuevas tiendas en divisa extranjera. | Foto © Facebook / Boris Fuentes.


 

Por Nora Borges para CiberCuba.-

—Nada más que se supo que el gobierno cubano autorizaría a los residentes en la isla la compra de electrodomésticos, partes y piezas de carros y otras mercancías en divisas convertibles, en “la calle” comenzaron a bajar los precios de algunos equipos que revenden las personas naturales tras importarlos a la isla de forma legal.

Tiendas virtuales como Revolico y Porlalivre ya muestran precios inferiores a los que tenían hace una semana y algunos clientes esperan que, en esta, la tercera decena de octubre (cuando deben comenzar a venderse los equipos a través de tarjetas magnéticas), los precios sigan disminuyendo.

Ante esta situación Nancy, quien labora en una vieja fábrica en Mayabeque, dice decepcionada “¡qué triste que cuando más esperábamos la reunificación monetaria, llegó a la escena una tercera moneda!”

“Los más perjudicados de todo, como casi siempre pasa, somos los que tenemos que seguir trabajando para el Estado sin recibir remesas y sin nunca poder comprarnos un split o un televisor moderno. Para nosotros elevar el nivel de vida no es más que un sueño imposible”, expresa.

“¿Qué tipo de estímulo tiene uno si su salario no le resuelve ningún problema? Está claro que lo que pasará es que la tasa de cambio del dólar estará altísima y pronto habrá más personas revendiéndoselos a los que tengan que comprar en las tiendas con tarjeta y solo posean el CUC y el peso cubano. Todas esas medidas se toman sin consultar al pueblo, que es quien tiene que sufrirlas”, precisa la operaria de 43 años.

El más reciente paquete de medidas, anunciado el último martes por las autoridades cubanas para enfrentar la situación económica nacional, comprende el permiso para que personas naturales importen determinados productos a través de empresas estatales.

En opinión del vendedor de tarjetas telefónicas Antonio, “como es costumbre, en este país las medidas económicas duran poco y se repiten cíclicamente. Durante el Período Especial nos la vimos ‘negra’ y despenalizamos el dólar. Luego dijeron que ya no se podía usar el dólar y ahora cambiaron de opinión y vuelven a pedirlo a gritos”.

“Si en serio quieren que los precios sean como los de otros países, más asequibles al bolsillo medio, tendrán que hacer magia. Para tener algo de valor en la casa tendremos que vivir persiguiendo una moneda libremente convertible (MLC). Están tratando de captar las divisas que valen realmente a nivel mundial, pero eso hará más grandes las desigualdades y que la precariedad económica de la población crezca”, señala.

“Además, si tantas divisas se estaban escapando del país, la solución no era quitarles el negocio a los que viajaban, sino darles la oportunidad real de invertir en el país. No obstante, lo que ha decidido el Estado es hacerles la competencia de manera desleal”, agrega el cuentapropista del Cerro, La Habana.

Al respecto, indica el mecánico Amaury: “¿Por qué en vez de cortarles las alas a las personas naturales que se dedican a importar legalmente mercancías sin carácter comercial, no les dan la oportunidad de convertirse en verdaderos empresarios dentro de Cuba? Me refiero a empresarios que puedan hacerse cargo de una tienda de electrodomésticos o de arreglo de autos, o de un mercado agropecuario entero, no a los que solo pueden tener un restaurante y que no tienen la mayoría de las veces ni materias primas con qué abastecerse”.

“Creo que las nuevas medidas provocarán una mejoría aparente y a quien menos le resolverá el problema será a aquellos que viven de un salario. Se han visto apretados porque el gobierno de Estados Unidos ha limitado la entrada de remesas al país, pero siguen haciendo cambios a medias”, dice el trabajador privado de 39 años.

Por otro lado, la óptica de María Elena llama la atención sobre el hecho de que “los electrodomésticos que nos vende un particular no tienen garantía, pero normalmente son de mejor fabricación que los que vende el Estado. Habrá que ver qué calidad tienen los equipos que se venderán en la red minorista y si pueden mantener la oferta.

“Se trata de otra manera de tener a la gente entretenida, pero seguimos sin resolver nada porque no transformarnos radicalmente. Asimismo, se lavan las manos diciendo que los precios no son fijos, sino que podrían variar con las ventas y dejan a uno sin respaldo. Creo que necesitamos competencia para que haya de todo para todo el mundo”, concluye.