A propósito de la polémica DeLaurentis Vs. Reich en el Miami Herald.

Vicente Morín Aguado / CUBAneate.com | 20 de julio 2020 – 23:49 ET.-

—Cuba renueva su presencia en la controversia electoral estadounidense, reflejada por
The Miami Herald. Este 30 de junio, Jeffrey DeLaurentis, nombrado como primer embajador de EEUU en 50 años por el presidente Obama, se lamentó que:

“Cinco años después, las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba son un desastre.”

Jeffrey DeLaurentis, a la izquierda, Encargado de Negocios ante la Embajada de  Estados Unidos en Cuba, con la primera dama Michelle y al presidente Barack Obama durante una reunión con el personal de la embajada en el Hotel Melia Habana, en La Habana, Cuba. 20 de marzo de 2016. / Foto de archivo: PABLO MARTINEZ MONSIVAIS PRENSA ASOCIADA.-

El cubano americano Otto Reich, quien fuera embajador en Venezuela y sub
secretario de Estado para el hemisferio occidental le respondió 9 días después:

“Si las relaciones bilaterales son un desastre, exija a La Habana cambiar su comportamiento,
no los apacigüe”.

Otto Reich, portada de Newsweek.-

Conociendo la ambivalencia del bipartidismo norteamericano respecto al castro
comunismo, el 28 de septiembre pasado Otto Reich me respondió:  “Obama les dio el reconocimiento diplomático, algo que siempre ellos procuraron por ser un gobierno de forajidos que viola los derechos humanos. Pronunció un discurso bonito, brillante, en La Habana, pero nada más. Soltaron algunos presos políticos, Fidel siempre hizo esto antes para decir yo soy bueno, suelto a los presos políticos, para luego arrestar a otros. El propio Obama dijo aquí en Miami: yo no voy a hacer nada hasta que haya libertad en Cuba. No dijo la Verdad.”

El discurso del pico de oro del partido demócrata es recordado al citar los versos del
apóstol de nuestras libertades, José Martí:

Cultivo una rosa blanca/ en julio como en enero/ para el amigo sincero/ que me da su mano franca/ y para el cruel que me arranca/ el corazón con que vivo/ cardo ni oruga cultivo/ cultivo una rosa blanca.

Por entre un jardín idílico de rosas blancas nos invitó a caminar el entonces presidente,
empeñado en pasar a la historia con letras doradas, costase lo que costase a su país.

En La Habana vagabundos y disidentes fueron internados, eran rostros indeseables
para mostrar al ilustre visitante. Estos y otros actos represivos pasaron sin reclamo
alguno del mandatario de la democracia más poderosa del mundo. Tal vez desconocía
que el poeta de la rosa blanca había concebido el sueño de lograr, con la
independencia de España, un estado de derecho similar al que conoció en su exilio
norteamericano.

DeLaurentis, embriagado en el rosal de Obama, relata en su artículo del Herald cómo
le iban las cosas frente al malecón habanero entre 2015 y 2017:
“Llegaron delegaciones comerciales, educativas y culturales grandes y pequeñas, lo
que condujo a un mayor comercio, intercambio y comprensión. Los estadounidenses
aprovechaban las nuevas oportunidades que les habíamos brindado.”

“El sector privado de Cuba, que ahora representa el 15 por ciento del PNB, fue
dinámico y en crecimiento. Las condiciones de vida para el pueblo cubano,
especialmente aquellos lo suficientemente valientes como para aventurarse en
empresas privadas florecientes, estaban mejorando. Las mentalidades estaban
cambiando. Los cubanos más jóvenes estaban entusiasmados con el futuro, algunos
pusieron su energía en el futuro de la isla en lugar de planear irse. Sus contrapartes en
los Estados Unidos venían para volver a conectarse con su herencia, conocer a sus
contrapartes y explorar oportunidades”.

“Hoy, todo este progreso se ha detenido. ¿Dónde está el diálogo sobre derechos
humanos que lanzamos? ¿Dónde están las negociaciones que comenzamos sobre las
propiedades expropiadas?”

Turismo político hubo de sobra, y turismo disfrazado de intercambio cultural, educativo,
deportivo, también. ¡Oh! Magia de las palabras, el graduado de la universidad George
Washington, Mr. DeLaurentis, debiera contrastar con los hechos tres asuntos:

DERECHOS HUMANOS. CREDITOS COMERCIALES. PROPIEDAD PRIVADA.

Al replicarle, lleva ventaja el cubano americano, conoce bien el paño, por eso pone el
dedo en la llaga al objetar la política de Obama:
“En lugar de mejorar los derechos humanos en Cuba, la represión aumentó.”
“Los disidentes cubanos no fueron invitados a la ceremonia de apertura en la Embajada
de Estados Unidos en 2015, incluso cuando el Air Force One aterrizó en La Habana
en marzo de 2016, docenas de Damas de Blanco fueron brutalmente golpeadas en su
camino a los servicios religiosos”.

“En lugar de abrir mercados para los exportadores estadounidenses, Cuba redujo
drásticamente las importaciones norteamericanas con el fin de obtener concesiones
aún mayores, como los créditos, que están prohibidos por la ley porque Cuba no paga
a sus acreedores”.

“En lugar de ayudar a moderar la política exterior de Cuba, La Habana intensificó la
asistencia de su policía militar y secreta a la Venezuela de Nicolás Maduro”.

“En lugar de favorecer al pequeño sector privado, la entrada masiva de dólares del
turismo y las remesas de EE. UU. fue capturada principalmente por el conglomerado
militar-comercial GAESA, dirigido por el ex yerno de Raúl Castro”.

El consenso de los economistas reconoce que el estado controla absolutamente el flujo
de recursos que entra al país, las remesas directas se conciben solo para gastos en
bienes de consumo personal o doméstico en la red de comercio interior, propiedad del
estado totalitario.

Respecto al fraseo “negociaciones que comenzamos sobre las propiedades
expropiadas”, el diplomático demócrata ha de enfrentar una réplica sin opciones porque
su autor, personaje omnímodo de la política cubana, se auto tituló Comandante en Jefe
Fidel Castro Ruz.

El ”máximo líder” había despejado cualquier duda sobre la respuesta a los inquilinos de
la Casa Blanca. Con marcada ironía publicó en todo el universo mediático bajo control de su partido único, la reflexión “El hermano Obama.” Citamos de aquel panfleto,
firmado el 27 de marzo de 2016: “Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza…”

La escena (22 de marzo), el Gran Teatro de La Habana, rebautizado con el nombre de
la bailarina comunista Alicia Alonso, heredera de las bondades del sistema
norteamericano, desde donde se catapultó a la fama.

Raúl Castro levanta el brazo de Barack Obama que se resiste aunque sonríe, durante su estancia en La Habana el 28 de marzo de 2016. (Fotoarchivo: EFE)

En su palco, al estilo medieval, Raúl Castro no pudo evitar una mueca descortés ante
los atronadores aplausos que acompañaron siempre al excelente orador. ¿Envidia? Tal
vez comparaba su torpeza ante el público, considerando las probadas habilidades de
su hermano mayor y las de aquel afroamericano educado en la Universidad de
Columbia.

Sigamos con el Comandante:

“Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas
palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha
durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y
puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo,
invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a
la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la
educación, la ciencia y la cultura”.

Ni una disculpa por el robo del patrimonio ajeno, cero arrepentimiento por promover y
permitir la instalación de ojivas nucleares en el territorio bajo su dominio,
recomendando inclusive disparar primero hacia territorio de EEUU en caso de
conflicto.

Convicción absoluta de eterno salvador del pueblo de Cuba.

Si fue perdonable la confusa percepción de Nixon sobre Fidel en abril de 1959 al dudar
de su filiación al comunismo, creer ahora, hecho estado el dogma marxista-leninista,
que sus herederos estarían dispuestos a ceder el patrimonio confiscado hace seis
décadas, equivale a complicidad con su sistema político.

Otto Reich había advertido en la conversación con quien escribe:

“En Cuba el gobierno no produce nada, por eso hay hambre. Todos los esfuerzos del
gobierno, del partido, de los militares, se dedican a no perder el poder, es decir, no
permitir la elección del pueblo, de otra cosa fuera del Partido Comunista de Cuba.”
Desde el Miami Herald el embajador ha reafirmado sus convicciones: “Si los
negociadores de Obama hubieran considerado el historial de duplicidad de 60 años de
Cuba, podrían haber evitado errores fatales”.

Quedamos nosotros, los cubanos, 11 millones presos en el gran archipiélago y 2
millones adicionales escapados, dispersos por el mundo.

Oswaldo Payá Sardiñas murió asesinado en un hospital de la dictadura después de
llegar vivo tras un accidente de tránsito de factura aún no esclarecida. Premio Sajárov
de la Unión Europea, había recurrido a un artículo de la constitución comunista vigente,
sí de la propia Constitución hecha por Fidel Castro, para promover un
debate sobre cambios en Cuba.

Oswaldo Payá Sardiña y su hija Rosa María. Foto de archivo: EFE.-

Su hija, Rosa María, acaba de decirle cara a cara al presidente Donald Trump:
”Cuba está en crisis. El régimen no tiene otra cosa que ofrecer al pueblo que represión
y violencia”.

“El sistema comunista de los Castro ha impuesto la cultura de la discriminación contra
cualquier cubano que tenga una expresión divergente. Abolieron nuestras libertades
civiles, y han intentado borrar nuestra historia, nuestra fe y nuestra cultura. El régimen
de los Castro nos hizo pobres y dependientes porque el comunismo mutila el alma
humana para poder controlar la sociedad”.

Supongo que cualquier graduado universitario de ciencias sociales en Estados
Unidos, haya aprendido estas verdades incontrovertibles de la historia.

Un campesino pinareño devenido Doctor en Biología, denunció en fecha reciente los
crímenes de lesa humanidad de la dictadura que oprime a su país. Ariel Ruiz Urquiola
es víctima de la inoculación del VIH SIDA durante su permanencia en una cárcel
cubana.

Ante la Comisión de Derechos Humanos, el científico enfrentó cinco veces la
interrupción de sus 90 segundos de exposición, boicoteado por esbirros diplomáticos
de Cuba y varios aliados, China entre ellos.

Al salir del salón, libre al fin, Ruiz Urquiola exclamó: “No se puede vivir muriendo. Yo
nunca he querido ser un Zombie. Esta lucha no es de la Europa, no es de Estados
Unidos, es de nosotros los cubanos”.

Ariel ha sumado una peculiar reclamación a las ya conocidas sobre Fidel Castro,
evaluándolo “el enemigo número uno del medio ambiente en su patria”.

Entre sobrados argumentos, cita la incapacidad de su prolongado gobierno ante la proliferación del Marabú, planta invasora considerada entre las especies de mayor peligro en el mundo.
Datos oficiales dan cuenta de 1.141.550 ha invadidas (10% del territorio cubano, lo que
es cerca de 18% de las tierras agropecuarias). Afirma el científico que “Muchos lugares
naturales y seminaturales han sido ocupados abrumadoramente por el marabú y han
perdido sus formaciones vegetales nativas”.

Hay diplomados diplomáticos incapaces de comprender que las rosas no pueden
crecer en los marabusales.

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Vicente Morín Aguado. Miami/ La Habana, julio de 2020.