Fotografía de archivo: Miguel Díaz-Canel, el mandatario designado por Raúl Castro, sabe que se juega su crédito político con la mejora de la alimentación, la vivienda y el transporte.-

Carlos Cabrera Perez (Opinión)
—A falta de conocer en detalle el Paquete Económico de Miguel Díaz-Canel y su ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández; el presidente cubano ha conseguido –de momento- neutralizar a los dinosaurios opuestos a más reformas con Trump enfrente, usando el viejo método Mau Mau de muerde y huye.
Díaz-Canel debe haber sacado las lecciones pertinentes del twitazo pidiendo rebajas en las tarifas de ETECSA y esperó al viernes por la tarde para anunciar en Twitter que subiría los salarios a la mayoritaria empleomanía estatal y las pensiones.
El mandatario tenía clavada la espina del sabotaje que sufrió en la TV Cubana, cuyos informativos siguen estando controlados desde arriba por dinosaurios, que afearon la entrega presidencial de las primeras casas a afectados por el tornado del pasado 29 de enero, con una entrevista a un anciano inválido que lleva 5 años esperando una vivienda en un albergue, tras haber perdido la suya por un ciclón.
Hace poco, la periodista Luz Escobar, de 14 yMedio, fue liberada por la policía, que la retuvo cuando entrevistaba a albergados, porque el oficial de la Seguridad del Estado encargado de entrevistarla y leerle la cartilla, alegó haberse quedado sin gasolina para su moto.
Una vez pasado el primer efecto positivo de la subida salarial, y a la espera de conocer los análisis que hagan los economistas cubanos de dentro y fuera de Cuba sobre las consecuencias del incremento de salarios estatales; Díaz-Canel ha proseguido su particular “Operación Verdad” visitando Pinar del Río y bailando teóricamente a ritmo de Lucrecia, cantante cubana afincada en Barcelona.
Lucrecia popularizó un tema a mediados de los años 90 del siglo pasado, cuyo estribillo dice: una casa, un carro, una buena mujer… y el presidente cubano acaba de anunciar que cada municipio tiene que entregar una casa diaria a familias necesitadas, tras criticar en una reunión los retrasos de la más occidental de las provincias cubanas en planes de construcción y entrega de viviendas.
La estrategia presidencial, que pasa por una Oficina de Prensa adscrita a la Presidencia, cuyos integrantes visitaron Madrid en meses recientes para conocer cómo funciona la comunicación del Palacio de la Moncloa; necesitaría primero que todo identificar a sus funcionarios, en aras de dar ejemplo de transparencia y encontrar una voz para que se ocupe del frente exterior
Bruno Rodríguez, que sigue sin recuperarse del tapabocas que le dio el fallecido ex presidente Fidel Castro por su júbilo ante el “hermano Obama”, se muestra inconstante y torpe en su comunicación, en la que se mueve entre el esperpento o el cinismo, como ese twit reciente sobre unos emigrantes centroamericanos ahogados en un río intentando llegar a Estados Unidos; mientras estuvo y sigue callado ante el desgraciado ahogamiento de diez o doce cubanos, que también querían llegar a tierras estadounidenses, en una crecida del panameño río Darién.
Díaz-Canel sabe que se juega su crédito político con la mejora de la jama, la vivienda y el transporte y en esos tres frentes parece enfocado; mientras promueve que desde el Ministerio de Justicia se ocupen de ir adaptando la legislación vigente a los nuevos tiempos; manteniendo las esencias del sistema para mantener a raya a los dinosaurios que empiezan a ver fantasmas por todos lados porque saben que no tienen donde esconderse en este mundo.
El mandatario cubano se maneja con encuestas recientes del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, de CiberCuba, las cifras reales del referéndum constitucional, las encuestas del partidista equipo de Opinión del Pueblo y los informes de la Contrainteligencia Interna (CII), datos con los que comienza a perfilar su estilo de gobierno.
La encrucijada política actual no puede ser peor para el tardocastrismo por la combinación de Venezuela como estado fallido y la dureza Trump con un ojo puesto en Caracas, factor de desestabilización regional, y otro en su reelección.
El debilitamiento del minoritario sector privado cubano por la falta de turistas yumas y el temor que despierta en cubanoamericanos las políticas de Trump y sus posibles consecuencias para su estatus migratorio; ha permitido a Díaz-Canel acelerar sus planes, corriendo el riesgo de que sea un boomerang, pues los duros de ambas orillas tienen velas encendidas para que fracase.
Actuar de manera realista en Cuba solo tiene un problema, que puede convertirse en un tren sin frenos, empujado por el consenso mayoritario en la sociedad cubana actual, incluida una mayoría de emigrados, porque la Magdalena ya no está para tafetanes y son demasiados años bordeando el precipicio y haciendo sufrir a un pueblo noble e instruido.
SM.

———
Publicado originalmente en CiberCuba a cuyos editores agradecemos.-