Miguel Díaz-Canel en una conferencia virtual del ALBA-TCP. / ESTUDIOS REVOLUCIÓN.-

El gobernante exhibe dotes de comercial para publicitar productos biotecnológicos y otros servicios de salud.

DDC, La Habana 

—Miguel Díaz-Canel ofreció este miércoles a los países que integran la iniciativa ALBA-TCP la experiencia del Gobierno de Cuba ante la Covid-19, además de asesoramiento y los productos biotecnológicos empleados en el protocolo de actuación del Ministerio de Salud Pública.

“Cuba tiene la voluntad de impulsar y ampliar la colaboración en el frente de la Salud Pública, en el ALBA-TCP. Ofrecemos brindar asesoramiento para el enfrentamiento a nuevos retos en el campo epidemiológico, que puede ser mediante cursos y seminarios”, dijo en su intervención en una conferencia virtual publicada íntegramente por el diario oficial Granma.

“Ofrecemos un ciclo de videoconferencias por expertos cubanos para transmitir su experiencia en el combate al Covid-19 y a otras situaciones epidemiológicas, y ponemos a disposición de los países del ALBA al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí como consultor en esta materia”, añadió.

En palabras del gobernante, “Cuba pone a disposición del ALBA un enfoque médico innovador para el manejo del Covid-19, que tome en cuenta la prevención y potenciación de la inmunidad de los pacientes (…)”.

Díaz-Canel aprovechó para vender “medicamentos biotecnológicos innovadores cubanos” que según los funcionarios de la Isla “han resultado favorables en tratamientos a pacientes cubanos, sobre todo críticos y graves de la tercera edad”.

“El aporte de la biotecnología cubana y de otros sectores de la ciencia ha resultado determinante. Nuestros talentosos científicos, con sus investigaciones y productos farmacéuticos de nueva creación, han derrotado literalmente a la muerte”, celebró.

Según el gobernante, “mientras en el resto del mundo el 80% de los pacientes graves y críticos muere, la ciencia y la Medicina cubana han salvado el 80% de los pacientes críticos y graves contagiados por el virus sars-cov-2”.

Desde el inicio de la pandemia, el Gobierno ha utilizado los medios de difusión a su alcance para promocionar diferentes tipos de medicamentos o terapias fabricadas en la Isla con el objetivo de exportarlas.

El primero de los casos fue el Interferón Alfa 2B, que forma parte del protocolo del sistema de salud cubano para el tratamiento de los infectados por el nuevo coronavirus y sobre el cual se dijo que había contribuido a la curación de miles de pacientes chinos en los primeros tiempos de la pandemia.

Sin embargo, con el paso del tiempo varios científicos mostraron dudas sobre la utilidad de este fármaco, el cual consideran que puede ser contraproducente.

También ha resultado sumamente polémico el uso de medicamentos homeopáticos como el Prevengho-Vir, del cual se han distribuido millones de dosis a lo largo de la Isla a pesar de que no existe ninguna prueba de su efectividad.

Díaz-Canel, que presentó a su Gobierno, junto al de China, “como garante de estabilidad social” en medio de la pandemia, calificó de “descomunal y mendaz” una supuesta “campaña del Gobierno de los EEUU contra la colaboración médica cubana”.

Dijo que ha sido derrotada teniendo en cuenta que “en este instante, 34 brigadas médicas cubanas, integradas por más de 2.500 cooperantes, contribuyen de manera solidaria a mitigar el impacto de la pandemia en 26 naciones, a pedido de sus gobiernos”.

Ellos se suman a los más de 28.000 profesionales de la Salud que ya prestaban servicios en 59 países antes de la Covid-19, celebró.

El gobernante no mencionó, sin embargo, que la exportación de servicios profesionales, fundamentalmente médicos, es una de las principales fuentes de ingreso de su Gobierno y que se queda con al menos el 75% de lo que pagan los países de destino en concepto de salarios.

Tampoco explicó que en 2018 esta actividad generó ingresos de 6.400 millones de dólares a La Habana, muy por encima del turismo.

Omitió que estas condiciones han sido denunciadas por organizaciones defensoras de derechos humanos y la ONU ha advertido que podrían constituir formas de “trabajo forzoso” y “esclavitud moderna”.