Raúl Castro, su nieto guardaespaldas y su hijo coronel, en Galicia. (EFE).-

‘No es la revolución, no es el socialismo, y ni siquiera el castrismo, quien ha entrado en esa lista negra estadounidense.’

 

 

DDC, Madrid.-

—Se lo han sentido tanto, que guardan silencio. La prensa del régimen da noticias de la demanda contra Amazon por vender carbón de marabú cubano, pero calla la prohibición de entrada a EEUU dictada contra Raúl Castro y sus cuatro hijos. Empeñada en contabilizar el monto de las afectaciones por el “bloqueo” estadounidense en la vida de los cubanos, no quiere publicar cuánto afectará la nueva medida a esa rama de la familia Castro.

¿Por qué no habla de esto ahora, tan obsesiva como es en su coartada de que la causa de cualquier crisis está en Washington? ¿Por qué desaprovecha una oportunidad tan buena para la victimización y para insistir en que la Isla vive sitiada por su enemigo del norte? Tan dada al tono heroico, ¿por qué no compara el veto de entrada a EEUU que padecerá Raúl Castro con los intentos de magnicidio contra su difunto hermano?

Un silencio tan espeso tiene que ver con el hecho de que no es la revolución, no es el socialismo, y ni siquiera el castrismo, quien ha entrado en esa lista negra estadounidense. Es la familia Castro. El veto de entrada a EEUU saca a esos cinco sujetos de la ecuación donde Fidel Castro (y por extensión, su hermano general) personifica a la revolución y la revolución es la única posibilidad para Cuba de ser nación independiente. Los recorta en Photoshop, a Raúl Castro y sus cuatro hijos, para arrastrarlos a un entorno muy distinto: el de la corrupción y el crimen.

El general y su camada en el poder dejan de ser dioses o semidioses o héroes invencibles para convertirse en violadores y corruptos y ajusticiables. Ahora no los dejan atravesar las aduanas del norte, pero mañana podrían ser perseguidos por la justicia transnacional. Y desde ya se les hace difícil envolverse en la patria o la revolución o cualquier justificación que estimen: la cuestión es con cada uno de ellos, con sus documentos personales de identificación. Hoy es Washington, pero mañana podría ser Interpol.

Que algo de esto se transparente es lo que temen las autoridades que en La Habana dan el visto bueno a lo que debe o no debe publicarse. Están intentanto que el pueblo cubano no se entere de que al general Raúl Castro, a su hijo coronel y al resto de su familia más cercana, pudiera llegarle algo más inconcebible que la desaparición física: la justicia.

*Nota bene: Tras dos días de silencio, finalmente este sábado el canciller cubano, Bruno Rodríguez, mencionó el veto estadounidense a Raúl Castro ante la Asamblea General de la ONU. El diario Granma, que detalló los puntos de su discurso, no da noticias de ese veto. Por su parte, Cubadebate, recoge la mención hecha por Rodríguez, que habla únicamente de Raúl Castro, no del veto a sus descendientes.