Mendigos en La Habana. (CUBADEBATE).

 

 

DDC | La Habana.-

—La prensa oficial cubana reconoció la impotencia del Gobierno para atajar la situación de multitud de indigentes que subsisten en precarias condiciones en las calles de las ciudades de la Isla.

Entre las medidas que aplican las autoridades de La Habana para paliar el problema está la recogida diaria de alrededor de tres decenas de estas personas y su traslado al denominado Centro de Protección Social de La Habana, conocido como Las Guásimas y ubicado en Cotorro.

Además, cada semana un ómnibus devuelve a sus provincias de origen a los indigentes que no residen en la capital. Sin embargo, estos suelen regresar de inmediato a La Habana por sus propios medios, mientras que muchos de los que son internados en Las Guásimas también vuelven a la calle.

Sin ofrecer cifras generales y utilizando el eufemismo de “deambulantes”, que las autoridades cubanas aplican a las personas que viven en las calles y en general practican la mendicidad, un amplio reportaje del sitio oficial Cubadebate hizo referencia a algunas de las aristas del problema.

El doctor Alejandro García, psiquiatra que dirige el departamento de Salud Mental de Centro Habana, reconoció que en 16 años que lleva tratando este asunto nunca ha logrado rehabilitar por completo a una persona con ese trastorno.

García dijo que muchos están en edad laboral y dentro de las causas más frecuentes para caer en tal conducta está el alcoholismo.

“La mayoría son personas que perdieron sus casas, sus familias, sus trabajos, terminan viviendo en la calle sin compromiso ni sentido de pertenencia a ningún lugar. El problema más importante es que se resisten a institucionalizarse, a establecer una vida social clásica, o sea, vivir en familia, aceptar las normas sociales y ahí entra un conflicto legal, ético y social, porque no se puede obligar a una persona a estar en su casa”, explicó.

“Cuando se evalúan los casos de ‘deambulantes’ no se encuentran graves trastornos psiquiátricos; ellos, simplemente, han adoptado ese modo de vida”, comentó.

El doctor recordó que este fenómeno era menos frecuente en Cuba entre las décadas de 1960 y 1980 debido a la vigencia de la represiva “Ley contra la vagancia”, con la que el régimen obligaba a las personas a tener un empleo con el Estado.

García reconoce, sin mencionarla, que el aumento de la pobreza derivada del “Periodo Especial” hizo al Gobierno reaccionar ante un problema que se le iba de control.

No obstante, no fue hasta 2015 que se adoptó el “Protocolo de actuación para la admisión, diagnóstico, atención y reinserción social de personas con conducta deambulante en La Habana”, el cual establece que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) coordina con las instituciones las medidas para solucionar las causas que generan esta conducta.

En cambio, los vagabundos no han hecho sino aumentar en las calles cubanas. Hoy, además del centro de acogida de la capital, existen instituciones similares en Holguín, Granma y Las Tunas. El problema ha terminado afectando incluso a quienes arriegaron sus vidas en misiones encargadas por el régimen

Entre los indigentes entrevistados para el reportaje está un hombre de 70 años que participó en las llamadas “misiones internacionalistas” y fue condecorado como militar por combatir en Etiopía.

Este individuo aseguró que conoce Las Guásimas, pero no lo considera una solución para su caso: “Todo parece muy bonito, parece que te van a resolver el problema, pero a veces no me dan la ropa que me toca, ni la sábana, y los mismos trabajadores las venden”.

El reportaje de Cubadebate, que solo se refiere a La Habana en su examen del problema, evita mencionar como su causa esencial la pobreza en que viven los cubanos. Fuera de los casos extremos de personas sin hogar, la precariedad es norma y no excepción en las condiciones de vida en la Isla.

En los últimos meses, varias denuncias en la prensa independiente y las redes sociales han hecho referencia a las “recogidas” que ejecutan las autoridades en municipios y provincias cubanas durante las visitas ministeriales o los recorridos que hace el gobernante Miguel Díaz-Canel.