El desabastecimiento puede seguir agravándose con el empeoramiento de las cifras macroeconómicas. (EFE).-

 

Sólo las caídas del turismo y las remesas proyectadas para 2020 equivalen a 5% del PIB de 2019, según Mesa-Lago.

 

—Con la llegada del coronavirus Cuba ha entrado en una fase de grandes dificultades que afectan a la industria turística, las importaciones y el nivel de vida de las familias. En eso coinciden los expertos que tratan de predecir el impacto de la pandemia sobre una economía debilitada desde mucho antes.

“Un factor interno y tres externos se han combinado en Cuba en 2020 para producir la ‘tormenta perfecta’, escribe el economista Carmelo Mesa-Lago en la revista Convivencia. “El interno es la continuación del modelo de planificación central (…) Los tres factores externos son la crisis de Venezuela y el consiguiente recorte de sus ventajosas relaciones económicas con Cuba, las sanciones impuestas por Donald Trump que han reforzado el embargo de EE UU y la pandemia de covid-19”.

Según el análisis de Mesa-Lago, “sólo las caídas del turismo y las remesas proyectadas para 2020 equivalen a 5% del PIB de 2019”.

Según el análisis de Mesa-Lago, “sólo las caídas del turismo y las remesas proyectadas para 2020 equivalen a 5% del PIB de 2019”

El economista recordó cómo entre 2011 y 2018 las importaciones en la Isla menguaron en un 18% y las exportaciones se redujeron en un 60%. También se estima que los precios de los principales rubros exportables cubanos, níquel, azúcar y tabaco, están cayendo por culpa de la crisis de la economía a nivel mundial.

Mesa-Lago reconoció que en un análisis previo proyectaba una crisis menor a la de los años 90, pero “las crecientes medidas de Trump y el covid-19 están desvaneciendo esas diferencias favorables”. El experto citó al ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, quien aseguró que el país estudia medidas “similares a las del Período Especial”.

El economista resaltó en su análisis que Cuba ha podido exportar nuevamente servicios médicos a otros mercados aprovechando el marco de la pandemia. Sin embargo, recordó que esas cifras no compensan la pérdida de mercados como el de Brasil, Ecuador y Bolivia, donde la Isla llegó a tener desplegados más de 9.000 médicos en los dos últimos años.

A diferencia de otros países de la región, Cuba no podrá esperar un paquete de rescate de organismos financieros internacionales, a los que no pertenece, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

Tampoco hay buenas noticias para la industria turística de la Isla. Los analistas auguran que su recuperación será lenta de no tomarse medidas inmediatas, según dijo el pasado viernes en Miami el economista cubano Emilio Morales, director de The Havana Consulting Group, especializado en análisis de mercado en la Isla.

“Los principales mercados de la Isla ya estaban en declive antes de la llegada del coronavirus pero el impacto de la pandemia será demoledor”, agregó el experto, quien aseguró que, aunque otros países del Caribe también afrontan la falta de turistas, en el caso cubano la crisis “podría complicarse más”.

Un pronóstico “optimista” ubica una recuperación paulatina de la industria turística en junio y un total de arribos desde enero en cerca de 1,7 millones de viajeros

Morales asegura que un pronóstico “optimista” ubica una recuperación paulatina de la industria turística en junio y un total de arribos desde enero en cerca de 1,7 millones de viajeros, “lo cual representaría una fuerte caída del 59,5% en comparación con la cifra alcanzada en 2019”.

“En el caso de la economía cubana, la industria turística es una de las que genera mayor cantidad de empleos, y es una de las que más ingresos aporta a la maltrecha economía del país. Por tanto, el impacto causado por el covid-19 será demoledor”, agregó.

Según datos oficiales, más del 80% de los hoteles de Cuba se encuentran cerrados y los empleados han sido enviados a sus casas. Antes de la llegada de la pandemia la industria turística tenía ingresos por más de 2.184 millones de dólares, según el Gobierno.

Morales considera que el monopolio estatal sobre los hoteles y la industria turística en general no le permite competir con los principales destinos de la región del Caribe, sobre todo de México, República Dominicana y las Bahamas.

“Problemas con la calidad del servicio, la falta de mantenimiento de la infraestructura hotelera, la relación calidad-precio de los productos turísticos que se ofrecen, dificultades con los alimentos, y una fuerte competencia en la región son algunas de las causas del declive de la industria turística cubana”, explica.

Antes de la llegada del covid-19 se reportaba una fuerte caída del número de visitantes procedentes de los cinco principales clientes europeos. El número de visitantes de Alemania, Italia, Inglaterra, España y Francia entre 2017-2019 declinó en un 29,20%.

Morales destaca que el turismo canadiense -por décadas el mayor emisor de turistas a Cuba- también ha descendido. “El mercado canadiense tuvo su primera caída en 2016, un 6.93%. Posteriormente, en 2017, volvió a declinar un 5,93%. En 2018 el declive continuó con un 2.16%. En 2019 tuvo un ligero crecimiento de 0,9% con respecto al 2018”.

Por último, el turismo norteamericano que creció con mucha fuerza tras el deshielo protagonizado por el expresidente Barack Obama también se hundió tras las medidas tomadas por el presidente Donald Trump en represalia al apoyo cubano al régimen venezolano de Nicolás Maduro.

“El boom del mercado norteamericano comenzó en el 2015, cuando los visitantes provenientes de EE UU incluidos ambos segmentos saltó a 453.925 viajeros, lo cual significó un crecimiento del 20,7% con respecto al 2014 (350.091 visitantes)”, según Morales.

“En 2020 veremos un declive sustancial en cuanto al turismo procedente de Estados Unidos. Ya este año Cuba ha experimentado un declive en enero (-19,58%), febrero (-13.17%) y marzo (-32.54%)”

Sin embargo a partir de finales de 2017 el número de turistas norteamericanos que llegaban vía aérea decreció y comenzó a aumentar el de cruceristas. Varias compañías de Florida incluyeron a Cuba en sus itinerarios y el número de norteamericanos que llegaron por barco subió a más de 341.000 en 2018.

“En 2020 veremos un declive sustancial en cuanto al turismo procedente de Estados Unidos. Ya este año Cuba ha experimentado un declive en enero (-19,58%), febrero (-13.17%) y marzo (-32.54%). Desde entonces la llegada de turistas ha sido casi nula”.

En 2019, a raíz de la agravación de las tensiones con Venezuela, Trump prohíbe los viajes en cruceros a Cuba y, más adelante, suspende los vuelos a todos los aeropuertos de la Isla, menos La Habana. Esta última medida está afectando a los cubanoamericanos, que son la segunda fuente de turismo en la Isla y contribuyen a la economía de su país de origen con divisas y mercancías.

Cuba intentó aprovechar la crisis del covid-19 en Europa para atraer turistas con el argumento de que el calor mataba el virus. Sin embargo, tuvo que suspender esa campaña y cerrar sus fronteras cuando aparecieron los primeros casos en la Isla. Según Morales, con la pérdida de esta fuente de ingresos, la crisis de liquidez se va a agravar y se traducirá en un aumento de la escasez de productos básicos y un empobrecimiento del país.