En Cuba el primer grupo de médicos procedentes de Bolivia. (Foto ACN).-

Comentario editorial del diario Página Siete, Bolivia.-

—Ya sucedió en Brasil en cuanto Jair Bolsonaro asumió la Presidencia: más de 11.000 médicos cubanos, parte del programa Más médicos, salieron de Brasil dando fin al programa en el cual habían trabajado por largos años, durante los gobiernos de Lula y Dilma.

Bolsonaro se mostró crítico, y hasta ofensivo, con ese gran grupo de galenos que principalmente prestaba servicios en áreas rurales o periféricas del amplio territorio brasileño. Según él, los médicos debían rendir el examen “revalida” para poder ejercer, como incluso están obligados a hacer los brasileños que estudian Medicina en otros países. Bolsonaro también criticó la calidad del trabajo de los profesionales cubanos.

En Bolivia sucedió algo parecido, luego de una importante presencia de médicos cubanos en los 14 años de gobierno de Evo Morales, a pocos días de su salida se anunció que 226 de ellos se fueron debido a la conclusión del convenio que existía entre Bolivia y Cuba, enfocado  en  la atención médica, y que se dio por concluido con la renuncia de Evo.

Poco después, la ministra de Relaciones Exteriores, Karen Longaric, anunció que 725 cubanos que cumplían actividades de cooperación en áreas como salud o comunicación  dejarán el país en los próximos días.

Cuba tiene la exportación de servicios profesionales a países amigos, como una de sus principales fuentes de ingreso. Pasó durante años en Brasil con el PT y en Bolivia con el MAS.

Una investigación de Página Siete del 8 de diciembre revela que el Ministerio de Salud no cancelaba  los salarios de forma directa  a los médicos, sino que el anterior Gobierno depositaba esos pagos en cuentas bancarias de la Embajada de Cuba; es decir, no se sabe si ese sueldo llegaba a cada uno de los miembros de la brigada médica o se les pagaba un salario menor y el resto era administrado por Cuba.

“Se hacía un solo desembolso para alguien de la misión médica cubana. Este año -por ejemplo- hemos accedido a   algunos documentos físicos que existen (dentro del ministerio) y  hemos visto que  hasta el momento  se habrían desembolsado 78.764.000 bolivianos, de los cuales 53 millones se  pagaron por el servicio de 702 súbditos cubanos”,  detalló el actual ministro de Salud, Aníbal Cruz.

“No tenemos una información verídica sobre los salarios de la misión cubana, pero sí  sabemos que la fuente de financiamiento del pago estaba en el Ministerio de Salud. Pagaban 1.040 dólares (7.265 bolivianos)  mensuales por cada uno de ellos, además daban por día 68 bolivianos de viáticos. Este último monto era para  cubrir alimentos y transporte”, dice Cruz, quien calcula  que el país canceló por mes 9.500  bolivianos a cada brigadista.

Sobre esa base se presume que el Estado boliviano canceló anualmente a Cuba un monto que  asciende  a  80.028 millones de bolivianos; en otras palabras, se calcula que en cinco años -entre  2013 y 2018- Bolivia  pagó 480,1 millones de bolivianos por las misiones cubanas.

También se pudo determinar que la brigada cubana estaba compuesta por  702 personas; de las cuales sólo 205 eran médicos, los demás eran técnicos, choferes y cocineras, aparentemente todos tenían el mismo salario.

En Brasil, la salida del contingente cubano representó un vacío que hasta ahora, a un año de la llegada de Bolsonaro al poder, no ha sido cubierto.

En Bolivia también hay desazón en muchos sectores ante la partida de estos salubristas que durante largos años trabajaron con la gente de escasos recursos, sin embargo, hay que decir que las irregularidades sobre cuánto y cómo se les pagaba, y la calidad de su formación, no están debidamente esclarecidas. El secretismo, típico de este tipo de gestiones del MAS, fue tal que seguramente no se llegará a develar estos y otros detalles. Sin embargo, claramente estos galenos recibían más presupuesto que los médicos locales, a quienes no se les quiso reconocer sus demandas.

Ojalá, empero, que la salida de los profesionales cubanos sea cubierta por médicos bolivianos y no se cree, como en el caso de Brasil, un vacío nunca llenado y que sólo va en mayor desmedro de los enfermos en todo el territorio nacional.