Hacerse con un pollo completo puede llevar horas o hasta días de cola. (14ymedio).-

 

 

Las importaciones de esta carne han aumentado notablemente en los últimos meses, pero aún son insuficientes.

 

 

—Ante el creciente desabastecimiento de otros productos como el cerdo, los huevos y la carne de res, el pollo congelado es de las pocas proteínas animales que puede llegar a las mesas de la Isla. De ahí que el ave se haya convertido en la gran obsesión de los cubanos, que hacen largas colas para conseguirlo, esté en boca de los ministros y sea analizado por los economistas.

En medio de las dificultades que ha agravado la pandemia, la buena noticia parece ser que las autoridades han aumentado en los últimos meses la importación de pollo desde Brasil y Estados Unidos, para surtir el mercado nacional. Solo desde el país sudamericano las compras crecieron un 87% entre marzo y mayo de este año, según datos oficiales brasileños.

“Brasil ha sido el segundo suministrador tradicional de carne de pollo a Cuba, normalmente a una distancia considerable de EE UU”, subraya el economista Pedro Monreal, quien detalla que en abril las exportaciones estadounidenses a la Isla fueron de 16.560 toneladas y las de Brasil 2.456 toneladas.

“En abril, las exportaciones estadounidenses a la Isla fueron de 16.560 toneladas y las de Brasil 2.456 toneladas, según el economista Pedro Monreal

El experto explica que desde el mes de febrero de 2020 la compra del producto en el mercado internacional ha aumentado, “pero se mantiene a niveles inferiores a los de mediados de 2019, lo que explica la escasez actual”. Un déficit que ha forzado a racionar la cantidad de kilogramos que se venden por cada persona incluso en los mercados liberados.

Con el cerdo de producción local desaparecido prácticamente de los comercios y el mercado negro de pescado y mariscos a media máquina por la suspensión del transporte interprovincial, en La Habana las colas más largas se hacen a las afueras de las tiendas donde se corre el rumor de que van a vender pollo. El promedio de espera para comprar un paquete es de entre cinco y seis horas, aunque también pueden durar días.

En abril pasado las autoridades de la Isla aprovecharon una caída en el precio del kilogramo de pollo en EE UU y aumentaron la compra del producto a ese país. Si en marzo llegaron a la Isla 15.276 toneladas de carne de pollo que costaron unos 14 millones de dólares, en abril se importaron 16.560 toneladas pero costaron menos de 11 millones de dólares, de acuerdo a los gráficos difundidos por Monreal.

“En abril de 2020, el precio por kilogramo de la carne de pollo exportada por EE UU a Cuba tuvo una brusca reducción de más de 24% en relación con el mes anterior, y fue el menor precio de los últimos 12 meses”, señala el economista.

Sin embargo, en los negocios privados de venta de comida a domicilio que se mantienen abiertos,los platos con pollo están casi ausentes. “Estamos ofertando pastas, pizzas, sandwich y algo de cerdo en la medida que podemos comprarlo, pero el pollo no podemos garantizarlo ¿Quién lo iba a decir?”, explica a 14ymedio el chef de una paladar que anuncia sus servicios en un conocido portal de compras online.

“Ahora mismo estamos preparando el menú para el Día de los Padres y ya hemos podido conseguir los ingredientes para ofrecer piernas de cerdo asadas, pescado al horno y lasagnas familiares con jamón pero no hemos podido sacar ninguna opción con pollo porque no aparece casi”, añade el empleado.

En el sector gastronómico, muchos señalan que no basta con aumentar las cantidades importadas del ave, sino que lleguen las partes adecuadas. “Lo único que te encuentras en la tiendas son cuartos traseros, paquetes de muslo y contramuslo y eso no sirve para hacer ciertas recetas, aunque, claro, siempre se puede intentar”, comenta a este diario el propietario de un pequeño negocio de comida precocinada que ha ganado muchos clientes durante la pandemia.

“Comercializamos comida casi lista para consumir, aunque nuestras empanadas, croquetas y frituras están precocinadas y el cliente debe terminar la cocción en la casa”, explica. “Teníamos hasta hace poco una oferta con mucha demanda, que eran filetes de pollo empanado, rellenos de queso y jamón o en tiritas, pero ahora no podemos mantenerla porque no hay pechuga ni pollo entero en ningún lugar”.

Cuando logran comprar muslos o contramuslos prefieren venderlos fritos o asados. “Los clientes nos los arrebatan prácticamente de las manos”

El propietario explica con maestría los cortes, “con un cuchillo bien fino y el ojo atento”, que hay que darle a un muslo de pollo para “sacar un bistec que pueda ser usado en recetas más complejas”, pero reconoce que cuando logran comprar muslos o contramuslos prefieren venderlos fritos o asados. “Los clientes nos los arrebatan prácticamente de las manos”.

Los anuncios de usuarios de las páginas de clasificados que buscan “cajas de pollo enteras” se cuentan por decenas. Esta opción se popularizó desde que 2016 se fomentó la compra minorista del pollo envasado en grandes formatos, una posibilidad a la que se dio marcha atrás incluso antes de que empezara la pandemia, debido a los problemas de liquidez de la Isla en el último año.

La producción nacional de pollo es muy escasa. El mejor año del que existen datos es 1989, cuando se lograron 73.300 toneladas. En 2018, sin embargo, apenas se alcanzaron las 8.200 toneladas.

Su carne era, hasta hace poco más de un año, considerada un producto casi “plebeyo” y las ofertas de pollo frito eran las más comunes en carnavales, locales estatales y fiestas populares, pero en poco meses su valor y estima se ha elevado mucho.