Pablo Casado advierte de que el líder socialista «es el problema» y le exige que dé la cara

Pablo Casadoy Rocío Monasterio, en la Puerta del Sol, en un acto contra la violencia de géneroPablo Casado y Rocío Monasterio, en la Puerta del Sol, en un acto contra la violencia de género – Efe.

Mariano Calleja, Madrid.-

—Aún no se han constituido las nuevas Cortes surgidas de las elecciones del 10 de noviembre y, por tanto,  el Rey no ha llevado a cabo la ronda de consultas previa a la propuesta de un candidato a la Presidencia del Gobierno, como dicta la Constitución. Pero Pedro Sánchez actúa como si lo fuera desde el día siguiente a los comicios, e incluso se va conociendo la composición de su eventual Consejo de Ministros. En el Partido Popular no salen de su asombro ante la actitud de Sánchez. Fuentes de este partido consideran absolutamente «lamentable» el comportamiento que está teniendo Sánchez con el Jefe del Estado, y le acusan de saltarse a la torera todos los protocolos y las formas fijadas en la Constitución.

Pablo Casado se refiere a Sánchez como el «autoproclamado candidato socialista», una definición que ya se ha extendido por todo el PP. Los populares no olvidan que nadie le ha propuesto a la Presidencia del Gobierno, y sin embargo actúa como si ya lo fuera, lo que es, a su juicio, una falta de respeto a las funciones que la Constitución reserva al Rey.

Casado puso de manifiesto ayer que Sánchez «se abrazó» a Pablo Iglesias dos días después de las elecciones, cuando el Rey estaba en Cuba, en el polémico viaje al que le había enviado el Gobierno en funciones. Y desde ese momento actuó ya como si fuera el candidato oficial.

El artículo 99.1 de la Constitución establece que «después de cada renovación del Congreso de los Diputados (…) el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno».

En un acto en la Puerta del Sol con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Casado recordó que Sánchez lleva doce días sin dar la cara, ni admitir una sola pregunta de los medios de comunicación, y le exigió que dé la cara y explique qué pretende hacer para la gobernabilidad de España. El presidente en funciones no ha dado ningún detalle de lo que está negociando con Podemos ni con ERC, pero tampoco ha valorado la sentencia de los ERE.

Llamada perdida

Sánchez ni siquiera ha contestado la llamada que Casado le hizo la noche electoral. Quince días después, el líder del PP recordó que esa noche subrayó, con los resultados en la mano, que la pelota estaba en el tejado de Sánchez, pero este optó por no descolgar el teléfono. «Represento un partido que no puede ser humillado», advirtió Casado.

En estas circunstancias, y una vez que Sánchez «ya ha elegido a sus socios» y «ha vuelto al monte» con su negociación con los independentistas catalanes, la posición de Casado se refuerza: es un «no» rotundo a facilitar su investidura, porque «Sánchez es el problema». El PP ni se abstendrá ni mucho menos admitiría un Gobierno de coalición, algo que Casado volvió a rechazar de forma tajante.

En una entrevista en ABC, Teodoro García Egea aseguró que «si Sánchez fracasa, todos los escenarios quedan abiertos». Casado insistió en esa idea al asegurar que Sánchez «ha quemado todas sus naves» al elegir ya a sus socios. No tiene vuelta atrás. Si fracasa, no tendrá una segunda oportunidad, con esos ni con otros partidos, porque «ha roto todos los puentes», según el presidente del PP.

Por eso, Casado sostiene que solo quedarían dos alternativas: que Sánchez se eche a un lado o bien que sea el Partido Socialista el que haga una declaración en la que renuncie a tener a Podemos y los independentistas como socios. El PP, de momento, no quiere ir más allá en esa idea, pero sigue teniendo sus cartas para jugarlas en caso de que Sánchez pinche en esta negociación o bien sea el PSOE el que, como ocurrió en 2016, frene los pies a su secretario general.

«Es el PSOE el que debería decir si está de acuerdo con la deriva de Sánchez, si le parece bien. Son las voces que deberíamos escuchar», avisó Casado, quien remarcó que él no puede ser cómplice de ninguna negociación en la que se ponga en almoneda el orden constitucional.

Si el PSOE «bendice» a Sánchez y este logra sellar sus acuerdos, Casado jugará su carta de los pactos de Estado para dar estabilidad a España: «Nunca hemos cerrado esa puerta, pero no podemos hacerle presidente».