Abelardo de la Espriella posa para ABC en Madrid – M. T.

 

El abogado Abelardo de la Espriella denuncia la politización de la Justicia en Colombia y califica el acuerdo de paz con las FARC como «el mayor lavado de dinero del mundo».

 

Manuel Trillo, Madrid / ABC.-

—Abelardo de la Espriella, uno de los abogados más conocidos de Colombia, defiende al ex presidente Álvaro Uribe Vélez en diferentes asuntos legales y es un acérrimo defensor de su política frente a «la izquierda radical», que a su juicio domina hoy día la Justicia del país. De la Espriella, que cuenta con oficinas en varias ciudades colombianas, en Miami y próximamente también en Europa, conversó con ABC durante una reciente visita a Madrid acerca de la indagatoria a Uribe del próximo 8 de octubre por las acusaciones de manipular a testigos, así como del actual momento que atraviesa el proceso de paz con las FARC.

¿Qué se juega Colombia el día 8 de octubre?

Álvaro Uribe Vélez es el hombre más importante de la política colombiana, ha sido el muro de contención que ha evitado que la izquierda radical tome el poder. Como no ha permitido que la izquierda haga de las suyas, le han enfilado todas las baterías para destruirlo moral, personal e incluso físicamente, siendo víctima de muchos atentados. Además, está siendo perseguido judicialmente en ese método perverso de la izquierda radical de aplicar todas las formas de lucha: cuando no pueden acabar con una persona por la vía física, lo hacen por la vía moral con un proceso judicial. Es un proceso completamente injusto: Uribe denunció a un reconocido amigo de la subversión y de la izquierda radical, el senador Iván Cepeda, cuyo padre fue representante de un partido cercano a las FARC, por visitar a presos en Colombia y en el exterior para montar un proceso judicial contra Uribe, y la Corte Suprema decidió archivar el caso y abrírselo al denunciante, Uribe. Ese proceso lo impulsa el magistrado José Luis Barceló, que ha manifestado públicamente su odio por el presidente Uribe y es un miembro militante de la izquierda. Colombia se juega con el proceso los restos de su credibilidad e institucionalidad, es una prueba de fuego para la Justicia y el país. Ya veremos si la Justicia sigue igual de politizada y si quieren hacer de la aplicación del Derecho un mecanismo de venganza o van a actuar correctamente y precluir ese proceso absurdo en contra del presidente Uribe.

Está acusado de soborno y fraude procesal por supuestamente manipular testigos. ¿Cómo va a probar su defensa que no fue así?

Es lo más absurdo, hay más de 21.000 interceptaciones al presidente Uribe. Son claras, no permiten interpretación alguna. En las grabaciones, Uribe le pide a un equipo de abogados que hagan el trabajo contactando a los testigos para que declaren cómo el senador Cepeda y otros miembros de la izquierda radical fueron a solicitarles que enlodasen al presidente Uribe sin que esto fuera cierto, y ofreciendo beneficios por ello. Las grabaciones están ahí, son públicas, cualquiera se puede percatar de que ahí no hay una orden, una sugerencia para que se haga algo ilegal, al margen de la ley, o para alterar un testimonio. Nunca ha pedido que se haga nada distinto a como manda la ley. Es un hombre honrado y decente al con el que la izquierda ha querido acabar porque no ha permitido que tome el poder. Podía estar disfrutando de un plácido retiro, pero está dando la pelea por Colombia, porque es un patriota y le duele nuestro país. Si no fuera por Uribe, hoy Petro sería presidente de la República y Colombia estaría recorriendo un camino muy similar al que llevó a Venezuela al desastre. Ese proceso es un montaje judicial orquestado por la izquierda radical y magistrados como José Luis Barceló, exmagistardo, militante y rabioso detractor de Álvaro Uribe.

«Si no fuera por Uribe, hoy Petro sería presidente de la República y Colombia estaría en un camino muy similar al que llevó a Venezuela al desastre»

¿El testigo Juan Guillermo Monsalve no recibió mensajes y visitas, como se ha denunciado?

Monsalve recibió visitas y propuestas de Iván Cepeda y otros miembros de la izquierda. Pero ha declarado sobre unos hechos queriendo parecer desmovilizado o miembro de las «autodefensas» [grupos paramilitares], cuando en esa propia fuerza irregular no fue reconocido como tal y además las fechas de las que habla no coinciden, porque era muy niño en el momento de los supuestos hechos de la finca Guacharacas, propiedad de la familia de Uribe. Hay una serie de inconsistencias en su testimonio. Por supuesto, está comprado por la izquierda y dirá lo que sea, cobra por eso. Es un bandido redomado. Nunca se le fue a ofrecer absolutamente nada. El doctor Diego Cadena, otro abogado del presidente Uribe, le fue a decir que declarara sobre los ofrecimientos de Iván Cepeda y otros para declarar de manera mentirosa contra Uribe, pero nunca se le ofreció nada. El abogado de una persona que quiera defenderse, ejerciendo su derecho, puede solicitar a alguien que declare a su favor; lo que no puede hacer es pedirle que mienta o que cambie los hechos. Hay otros testigos que sí han contado la verdad: cómo les ofrecieron y pagaron para que declararan en contra de Álvaro Uribe sin tener conocimiento de hechos que involucraran al presidente Uribe en asuntos delictuales. Es decir, buscaban actores de una obra para inculpar a un inocente ofreciéndoles beneficios.

Usted sostiene que la Justicia en Colombia se ha politizado. ¿Por qué? Eso habría sucedido durante los mandatos de Uribe…

La Justicia en Colombia se ha politizado mucho hacia la izquierda. Viene de mucho tiempo atrás, pero se exacerbó durante los gobiernos de Uribe, porque representa una fuerza decisoria en Colombia que va en contravía de los intereses de la izquierda radical. Representa los valores democráticos, la institucionalidad, y eso a la izquierda no le interesa, le interesa el caos. Parte de esa izquierda está enquistada en nuestro aparato judicial y sus fallos están direccionados por decisiones políticas y no por pruebas y hechos jurídicos, sino por tendencias ideológicas. Eso sucedió en España, con Baltasar Garzón, que hacía política con sus fallos. De esos tenemos muchos en Colombia. Pero luego se les cae la máscara y resulta que son unos mercenarios, no son jueces, y esos son los que atacan a Álvaro Uribe Vélez, cuyo único delito ha sido amar sin medida a Colombia. Es el gran patriota de Colombia.

Además, Uribe y sus seguidores hemos sido opositores al mal llamado proceso de paz con las FARC, que no fue más que el mayor proceso de lavado de dinero del mundo, el lavado de los recursos de esa organización narcoterrorista. Fue un arrodillamiento de la institucionalidad, se le entregaron toda suerte de gabelas sin nada a cambio, sin reparación de las víctimas. Saltaron del monte al Congreso de la República con curules [escaños] regalados. Es como si los criminales de ETA llegaran de la noche a la mañana al Parlamento español sin haber pagado sus culpas. Y eso se lo están cobrando. Su oposición al proceso y a la Justicia Especial para la Paz, que no es sino un tribunal montado para beneficiar a las FARC en todo y perseguir a quienes piensan distinto a la izquierda radical. Es un tribunal de la impunidad para las FARC.