El científico cubano Ariel Ruiz Urquiola ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. / CAPTURA DE PANTALLA ONU TV.-

El representante diplomático del Gobierno cubano, quien contó con el apoyo de los de China, Venezuela, Corea del Norte y Eritrea, interrumpió en cinco ocasiones al científico.

DDC, Madrid 

La alocución del científico cubano Ariel Ruiz Urquiola durante el 44º período ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) fue interrumpida en cinco ocasiones por el representante del Gobierno cubano en dicha reunión.

Ruiz Urquiola, quien ocupó el puesto cedido por la ONG Ingenieros del Mundo, comenzó dirigiéndose a la Alta Relatora para los Derechos Humanos: “Muchas gracias por su importante alegato a Cuba del 6 de noviembre de 2019, donde usted abordó el abuso de derechos humanos que sufre…” pero fue interrumpido por el representante del régimen cubano, quien pidió que le fuera suspendida la palabra.

Poco después Urquiola continuó expresando que los médicos cubanos “son enviados por el Gobierno a trabajar al extranjero en condiciones desventajosas, violando el pacto internacional de derechos civiles y políticos. El impacto de esta explotación sobre el sistema de salud pública…” momento en que fue interrumpido por segunda ocasión.

En esta oportunidad el representante del régimen alegó que “la persona que está haciendo uso de la palabra se ha referido a cuestiones ajenas al tema de la agenda que se está discutiendo”, pues en su opinión la ponencia del científico debería basarse en un enfoque de “derechos humanos por sobre el enfoque exclusivamente penalista”.

El funcionario también alegó que Urquiola está “intentando crear un vínculo entre la cooperación medica internacional de Cuba con la trata de personas, lo que es inaceptable y ajeno a este debate (…)”. A continuación los representantes de Venezuela, China y Eritrea apoyaron al cubano.

La representante de Australia, por su parte, defendió el derecho del ciudadano cubano a continuar con su alocución, que fue interrumpida nuevamente luego de que expresara que “los dineros recaudados no benefician a la salud, así como a los tratamientos oncológicos de primera línea, a las pruebas diagnósticas de alta resolución, como ha ocurrido con la paciente 322597, mi hermana, a la que han dejado de asistir con la inmunoterapia, ya sea por falta…”.

El representante cubano aprovechó su interrupción para acusar a Urquiola de “manipular este espacio con cuestiones totalmente ajenas al punto de la agenda que se debate”. Luego el delegado de Corea del Norte mostró su apoyo a la delegación cubana.

“Ya sea por falta de medicamentos o por el uso de placebo en lugar del principio activo como método de tortura para doblegarla, hasta su expulsión como profesora de la Universidad de La Habana…”, continúo Ruiz Urquiola, que fue interrumpido por cuarta vez por el diplomático cubano.

En su quinta vez al habla expresó que estos mecanismos se utilizan “para reprimir al ciudadano cubano de a pie, también bajo régimen de una moderna esclavización, y resumir en la inoculación del VIH al que disiente de la cuartilla en el aula universitaria…”, entonces fue interrumpido por quinta ocasión por el representante del régimen.

“Como es el caso del paciente 2321, mi persona, en el Hospital Provincial de Pinar del Río” expresó, hasta ser interrumpido finalmente por el vicepresidente del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, quien presidía presencialmente la sesión.

La alocución de Urquiola, que debía limitarse a 90 segundos según las reglas de este tipo de sesiones, se extendió durante 13 minutos debido a las constantes interrupciones del diplomático cubano y los países aliados, quienes no le permitieron exponer sus denuncias con fluidez.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, presidió la sesión mediante videoconferencia, pues tuvo que viajar de urgencia a Chile en el día de ayer, tras conocer la noticia del fallecimiento de su madre.

El científico cubano realizó una huelga de hambre y sed durante cuatro días frente a la sede del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, con el propósito de ser escuchado por ese organismo, lo que consiguió finalmente a través de la ONG Ingenieros del Mundo, que le cedió su turno.