La reunión -a instancias de la embajada y por invitación- se celebró el 25 de noviembre; solo once días después que los Reyes de España visitaran la isla.

 

Carlos Cabrera Perez

Carlos Cabrera Perez / CiberCuba.-

El encuentro entre diplomáticos y opositores se celebró coincidiendo con el tercer año de la muerte de Fidel Castro y fue organizado con discreción por ambas partes para evitar que las autoridades cubanas impidieran salir de sus casas a los anticastristas convocados por la embajada española en La Habana

El Ministerio de Asuntos Exteriores de España no confirmó ni negó la celebración de la reunión en la sede diplomática de La Habana; tras ser preguntado por CiberCuba.

La reunión -a instancias de la embajada y por invitación- se celebró el 25 de noviembre; solo once días después que los Reyes de España visitaran la isla, donde se reunieron -fuera de agenda- con Raúl Castro y defendieron ante el presidente Díaz-Canel que con democracia es como mejor se defienden los derechos humanos.

El encuentro entre diplomáticos y opositores se celebró coincidiendo con el tercer año de la muerte de Fidel Castro y fue organizado con discreción por ambas partes para evitar que las autoridades cubanas impidieran salir de sus casas a los anticastristas convocados por la embajada española en La Habana.

Fuentes de la oposición cubana ignoran si esta cita es el comienzo de “un reequilibrio” decidido por Madrid en virtud de los magros resultados de la visita real a Cuba, que reaccionó atricherándose y despidiendo a los Reyes en Santiago de Cuba con una funcionaria provincial.

En 2011, el entonces presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, no modificó la política hacia Cuba de su antecesor, el socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, que evitó los contactos oficiales con opositores cubanos para no incordiar al ejecutivo castrista, que no dudó en cerrar la puerta discretamente al entonces canciller García Margallo por un discurso ante estudiantes del ISRI sobre pluralismo político y libertades.

Rajoy incluso promovió la eliminación de la Posición Común de la Unión Europea (UE) frente a La Habana, que había impulsado José María Aznar (1996-2004) y ordenó a ministros y Secretarios de Estado de visita en Cuba que evitaran cualquier contacto con la oposición anticastrista, que se sintió decepcionada con la nueva política y que ha criticado la reciente visita de los Reyes a Cuba, con motivo del 500 aniversario de La Habana.

Aunque la sede concreta de la reunión con opositores, dentro de la embajada española, no ha trascendido. Durante el gobierno de Aznar, España “blindó” una estancia de su legación diplomática en La Habana para contrarrestar los intentos de espionaje castrista con sistemas de escucha y, desde entonces, esa sala ha sido la sede habitual de reuniones con disidentes cubanos.