Felipe VI, Rey de España / Archivo.-

 

Los dos ex presidentes defienden el papel de la Monarquía y cargan contra los populistas: «Han prometido lealtad sin creérselo desde el minuto uno».

 

 

Manuel Marín Manuel Marín, Pontevedra / ABC | Actualizado: Guardar

—La segunda edición del Foro político-empresarial de La Toja está convirtiéndose en la expresión de una respuesta institucional, política, y también de un profundo compromiso personal, contra la campaña de acoso y coacciones que sufre la Monarquía por parte del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Si anteayer fueron los empresarios invitados al foro los que mostraron su contundente respaldo a La Corona con dos simbólicas ovaciones, ayer lo hicieron los expresidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy, dejando entrever su creciente preocupación por la deriva y la inestabilidad política en que se halla inmersa España.

Primero, por la incertidumbre generalizada y la confusión que los poderes públicos están provocando en la lucha contra la evolución de la pandemia, por la errática respuesta a sus consecuencias económicas, y por la guerra abierta entre Moncloa y las Comunidades Autónomas. Y segundo, por el proceso de desestabilización al que se está sometiendo a Felipe VI sin que Sánchez desautorice a los ministros de su gabinete que tratan de deslegitimar al Monarca.

«Cada palo, su vela»

González: «Si alguien ha actuado impecablemente, con completa neutralidad y con una prudencia exquisita que a veces uno juzga excesiva, ese ha sido mi tocayo Felipe VI»

Si taxativo fue Mariano Rajoy cuando, en el contexto de una severa crítica a los populismos, proclamó con un tono deliberadamente solemne«he venido a expresar mi apoyo a la Constitución, a las normas y a las reglas de juego, a la Monarquía y a las instituciones», más taxativo fue aún Felipe González, quien acudió a La Toja expresamente para ofrecer esta defensa sin fisuras del Rey abandonando momentáneamente su deliberado «auto-confinamiento» de meses en Extremadura. González lo hizo además en una inédita rueda de prensa tras dos décadas sin convocar ninguna para sostener que se veía «obligado» a defender públicamente al Rey: «Si alguien ha actuado impecablemente, con completa neutralidad y con una prudencia exquisita que a veces uno juzga excesiva, ese ha sido mi tocayo Felipe VI. Y lo digo con absoluta claridad, que cada palo aguante su vela», dijo como reproche a los ataques a La Corona.

Felipe González convocó una rueda de prensa dos décadas después, «obligado» a defender públicamente al Rey

González contra Garzón

Más aún, González negó hablar en nombre del Rey, pero sí lo hizo recurriendo a la expresión latina «cognita causa» -con conocimiento de causa-, porque «ya que en este caso él no puede hablar, que al menos tenga a alguien que hable solo de su papel». Además se cebó particularmente en el ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre quien ironizó diciendo que como está al frente de un Ministerio que «no tiene mucho trabajo», ocupa su tiempo en atacar a Don Felipe. «Yo no me voy a poner en el papel de Pedro Sánchez, y menos en el de Garzón (…), pero tendría que pensar que hace solo un rato asumió su cargo prometiendo que lo hacía con lealtad al Rey y la Constitución. Por eso es difícil de entender». «Cuando uno no tiene capacidad de enfrentarse a los problemas de los ciudadanos -continuó su dardo a Garzón-busca otros problemas para distraer».

En un tono igual de contundente, Mariano Rajoy, que había dejado alto el listón a González al expresar su irritación, sostuvo que además de por la pandemia, el ciudadano tiene «temor por lo que está pasando». «Se pretende poner en tela de juicio todo lo realizado en los últimos cuarenta o cincuenta años», dijo en alusión a la Transición y el desarrollo de nuestro sistema democrático. «Se nos quiere hacer creer que no han servido para nada… pero tenemos que defender la Constitución. Supuso la fijación de normas y reglas de juego que algunos están ahora discutiendo. Fue toda una reconciliación, y algunos la están poniendo en tela de juicio». «La Monarquía -concluyó- ha dado estabilidad para lograr el mayor progreso económico y social de la historia de España».

Rajoy «Estoy aquí para expresar mi apoyo a la Constitución, a las reglas del juego, a la Monarquía y a las instituciones»

«Bofetadas al de arriba»

Desde esta perspectiva, Rajoy incidió en que «el desacuerdo entre administraciones es lamentable», que «la responsabilidad es del que está más arriba -en referencia a Sánchez, al que no citó-», y que «hay que echarle horas, reuniones, pactar, ceder, hacer pedagogía…porque si no el mensaje que se traslada al ciudadano falla, y la ejecución de ese mensaje más. El de arriba es el que se lleva las bofetadas… pero para esto está».

«El desacuerdo entre administraciones es lamentable, la responsabilidad es del que está más arriba», opinó Rajoy sobre la guerra abierta entre Moncloa y Madrid

Rajoy fue muy crítico con la gestión de la pandemia que ha hecho Sánchez. Primero porque no acertó en el diagnóstico, segundo porque España no dispone de un colchón económico para hacer frente a la recesión con garantías de una rápida recuperación, tercero porque no ha logrado la «complicidad de la gente», y cuarto porque es esencial lograr acuerdos «pase lo que pase». Y eso solo se logró en marzo, al inicio del estado de alarma. Después, la brecha política ha sido irreversible hasta hoy. «El mayor enemigo de un pueblo -dijo al respecto- es el doctrinario. Un gobernante no puede ser un doctrinario porque no hay nada peor, ni siquiera ser sectario».

¿Quién defiende lo de todos?

En idéntico sentido opinó González al evaluar la gestión política de la pandemia: «El problema que tenemos es que si cada uno de nosotros tiene la inclinación de defender a los nuestros, y dada la falta de entendimiento, llegamos a la conclusión de que nadie defiende lo de todos. Hay que romper esa barrera» porque alcanzar un pacto «no es un capricho, sino una absoluta necesidad». Para González, no tiene explicación que los españoles no conozcamos en tiempo real la incidencia de la pandemia en cada punto del territorio. «Hay un problema serio de gobernanza que afecta a todos» y que lleva a políticos de uno y otro signo a confundir la gestión de la «descentralización de España con la centrifugación del poder». ¿Culpables?

«Llevamos tanto tiempo buscando al culpable en vez de luchar contra el virus, que yo no voy a contribuir a seguir a la búsqueda de culpables», concluyó marcando una equis rancia entre Pedro Sánchez y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso.

Germen de una rebelión

De este modo, González y Rajoy, junto al empresariado anteayer y al propio Poder Judicial días atrás, están sembrando la semilla de una suerte de réplica cívica, coordinada frente a la resignación, contra la creciente ofensiva del Gobierno en su afán revisionista de nuestra democracia.

Algunos de los asistentes dieron por hecho que en próximos días se sumarán más colectivos, instituciones y personalidades en defensa de la estabilidad institucional para hacer frente al rebrote de la pandemia, a la recesión, y a la deslealtad con los ciudadanos que supone el enconamiento entre el Gobierno central y los autonómicos. La percepción de que ya es hora de poner punto final a la pugna ideológica y a los intereses tacticistas dada la gravedad de la situación política y económica en España ha sido una constante en las jornadas de este foro.