Alejandro Francis Agramonte (I) Manuel R. Cristopher Figuera (D) Foto © Anonymus Venezuela Wikipedia.-

 

Carlos Cabrera Perez

Carlos Cabrera Perez /CiberlCuba  | 17/06/2020 – 11:00am.-

—Contaba usted que dos grupos: Los Consanguíneos y los Siete se disputan la herencia política de Raúl Castro, pero ¿qué papel desempeña entonces el General de Brigada Luis Alberto Rodríguez Lópe-Calleja, que controla la economía cubana, a través de GAESA y cómo se puede influir en ellos?

A la hora de lanzarse a una negociación con los Consanguíneos o los Siete, considero que lo esencial es, tenerlos bajo la presión social de toda una ciudadanía desbordada en las calles por una cadena de estallidos sociales Incontrolables y espontáneos.

Creo que existen dos piezas claves, en cuanto a lo que sucederá respecto a los grupos de poder, primero, qué se va a hacer con las enormes cuentas de divisas libremente convertibles en bancos extranjeros y cuáles concesiones estarán dispuestos a permitir, el mundo civilizado y democrático, el exilio militante y la oposición interna cubana; y, en segundo lugar, por cuál bando se decantará el General de Brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, quien es el que maneja las finanzas de ambos grupos de poder.

Todo esto es altamente preocupante para la estabilidad del poder que desgobierna a Cuba, porque los únicos puntos de equilibrio entre los dos grupos en pugna son Raúl Castro Ruz, un anciano de 89 años muy enfermo y el General de Brigada, Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, que mantiene contactos con ambas partes y es partidario de una negociación con Estados Unidos y la Unión Europea.

Digamos que ese es el escenario visible, la representación de los juegos del poder; ¿pero por cuál bando se decantarían los miembros cubanos del GRU, la Inteligencia Militar, hija de León Trosky y teniendo en cuenta su larga data y estructura en Cuba?

La GRU la creó Trotsky, en 1918, y ni Gorbachov, Yeltsin o Putin se atrevieron a tocarla, su especialidad es hacer que la KGB cargue con todas las culpas de lo que hacen los rusos.

Los cubanos miembros del GRU son el General de División Leonardo Andollo Valdés, Segundo jefe del Estado Mayor de las FAR y a cargo de la Misión Militar cubana en Venezuela, Julio César Gandarrilla Bermejo, ministro del Interior, Rodrigo Malmierca Díaz, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Alejandro Castro EspínAbel Enrique González Santamaría, segundo jefe del CODESENA, Rogelio Sierra Díaz,vicecanciller, Oscar Sánchez Serra, subdirector de GranmaCarlos Alberto Cremata Malberti, director de La Colmenita y Manuel Cristopher Figueras, que en Venezuela se desempeña como jefe del SEBIN y cuyo verdadero nombre es Alejandro Francis Agramonte y es uno de los hijos del General de División Humberto Francis Pardo, jefe de la Dirección de Seguridad Personal del MININT.

Francis Agramonte es graduado la Academia Spetsnaz GRU en la Unión Soviética e hijo del General de División Humberto Francis Pardo, jefe de la Dirección de Seguridad Personal de Cuba.

Juntos pasamos el entrenamiento básico de Tropas Especiales; ya en URSS, él fue a estudiar a una academia Spetsnaz GRU, mientras yo estudié en una academia Spetsnaz VDV RF.

Esta pequeña lista de agentes graduados del GRU son piezas claves en la democratización de Cuba y Venezuela.

De izda. a derecha y de abajo a arriba: Andollo, González, Sánchez y Sierra / Fotos: Granma, Ecured, Cubadebate y MINREX.

¿Cómo llega un hombre como usted a la oposición política?

Considero mi posición como un proceso desgarrador y lacerante. Provengo de una familia nuclear, donde mi padre fue miembro de los Comandos de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de julio (M-26-7), en La Habana y Santa Clara y mi madre fue colaboradora del M-26-7, en Santa Clara, como alumna de enfermería que era, incluso, ambos se conocen en el sótano de una clínica habilitada por el médico Orlando Bosch Ávila, donde se curaban a los heridos del M-26-7 y ahí se enamoran, pues mi padre había sido herido.

Mi padre Guillermo Fariñas Key siempre perteneció al MINFAR, desde principios de la Revolución, pero su misión internacionalista en el llamado Congo Belga junto a los Comandantes Ernesto “Che” Guevara y Víctor Dreke, lo dejó insatisfecho con lo que ocurría en la Revolución, tal es así que a su regreso se desmovilizó y pasó a la vida civil, como dirigente de zapaterías del Ministerio de la Industria Ligera.

Es por eso que nunca más participó en otras incursiones armadas en el exterior, como sí lo hicieron mis tíos Manuel y Miguel Fariñas Key, quienes combatieron en Guinea Bissau ambos y Miguel en Angola.

Por otra parte, mi madre Alicia Hernández Cabeza, participó como enfermera en Bahía de Cochinos o Playa Girón y, aunque salió a cumplir misión internacionalista a Argelia, siempre le negaron ser militante del Partido Comunista de Cuba, debido a que mantenía relaciones y visitaba a su tío materno Aniceto Cabeza, quien había sido Senador de la República de Cuba y un acérrimo anticastrista.

Provengo familiarmente de una estirpe de guerreros, descontando que mis abuelos y mis bisabuelos paternos fueron mambises y cimarrones. Mi abuelo paterno, Benito Fariñas Azue, era un abierto crítico del comunismo y fue dirigente sindical en la fábrica Coca Cola de Santa Clara, con David Salvador, hasta que los comunistas se apropiaron de la CTC.

Mi padre nunca quiso mudarse de los barrios marginales donde me eduqué en Santa Clara, El Condado y La Chirusa, que sólo están separados por un río, nombrado Bélico y yo me crié entre amigos, que se convirtieron en delincuentes muy agresivos.

Por decisión absolutista de mi padre, a los 12 años y en 7mo grado entré a la Escuela Militar “Camilo Cienfuegos”, conocida popularmente por “Los Camilitos”, porque él pretendía alejarme del alto nivel de violencia de los barrios, donde yo residía.

Sin embargo; debo confesar que, los niveles de violencia en “Los Camilitos” de la provincia Las Villas en los años 70 del pasado Siglo XX eran muchos más altos que en El Condado y La Chirusa. Lo que era una violencia militarizada, planificada, machista, homofóbica y en preparación de las misiones internacionalistas, que se cumplía y se cumplirían en el extranjero.

Mis dudas respecto a la Legitimidad del sistema castrista, me comienzan a surgir con la crisis migratoria del Puerto del Mariel, en el año 1980, cuando soy movilizado hacia La Habana y me asignan la misión de custodiar la Embajada del Perú, allí yo como un joven militar y militante comunista de 17 años de edad, les repartía cajas de comida a los compatriotas que se querían ir del país, y recuerdo bien a un hombre de 50 años aterrorizado por los matones de dentro de la embajada, a quien golpeaban y violaban casi a diario, pero prefería soportar todo aquello, para huir del país, porque había pasado por las UMAP.

Fui entrenado como Francotirador de Protección por militares israelíes para la Dirección de Seguridad Personal, protegí tanto a Fidel Castro como a su hermano Raúl y fui testigo de escenas de corrupción por parte de altos dirigentes de la Revolución, que quedé desilusionado.

Fui testigo de las visitas mensuales a La Habana de los grandes capos de la droga en América Latina, como fueron Pablo Escobar, Amado Carrillo, Gilberto Rodríguez Orejuela y otros carteles menores de Bahamas, Bolivia, Jamaica y México, y de miembros de las narcoguerrillas colombianas del ELN, FARC, M-19.

Llegaban por avión a la pista de Managua, en las afueras de La Habana, donde hoy está la Empresa Nacional de Flora y Fauna, dirigida por el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías.

Allí vi a todos los altos jefes del castrismo, con la salvedad de Fidel Castro. El pretexto era ir a jugar gallos, pero en realidad llegaban a hacer negocios. A mí y a muchos cadetes formados en provincias, nadie nos podía convencer, que aquello era construir el socialismo, pero ya habíamos firmado para ser militares por 25 años.

Tengo que confesar, que yo llegué a creer, que aquello era una “desviación del marxismo-leninismo” por parte de los altos dirigentes en Cuba y me refugié en la esperanza de que el socialismo en la Unión Soviética estaría mucho mejor. Otro amigo y yo decíamos que era una desviación tropical del Marxismo-Leninismo.

A partir de ese momento, decidí no dar mi vida más por tales dirigentes y opté por otra especialidad militar.

Por orden de Raúl Castro Ruz, todos los cadetes, con becas concedidas en academias militares de la Unión Soviética, debían primero cumplir misión internacionalista en Angola, y hacia esa guerra me destinaron. Mi especialidad militar Ingeniero en Mando Táctico Tropas de Desembarco y Asalto Aéreo, lo que más se le asemejaba era una compañía de Tropas Especiales del MINFAR.

Esta compañía de Tropas Especiales del MINFAR, de unos 200 a 250 hombres, estaba insertada en una División de Tropas Antiguerrilleras, conocidas como “Frente Olivo”, a unos 17 kilómetros de la ciudad de Huambo o Nova Lisboa, y era dirigida por el entonces General de Brigada Antonio Enríque Lusson Battle.

Como comandos de Tropas Especiales que éramos no podíamos dejar de ver las atrocidades y genocidios que ejecutaban las tropas antiguerrilleras del Frente Olivo con la población angoleña, que eran claros métodos utilizados por los nazis en Bielorrusia y Ucrania. Nuestras misiones eran en la retaguardia del enemigo, pero al regresar a nuestra unidad de combate, observamos los genocidios. Aquí también buscamos una justificación, para mí y otros era una desviación tribalista del Marxismo-Leninismo.

Al arribar a la Unión Soviética, creo que Dios me colocó en la ciudad de Tambov, una ciudad donde los campesinos anticomunistas se alzaron en armas en 1921 y sólo pudieron ser sacados de los extensos bosques, que rodean la ciudad, en 1939.

Allí tuve novias, un hijo, y escuché de primera mano la historia de la Revolución rusa, que no estaba en los manuales, leí literatura Samizdat, “Rebelión en la granja” y “La Gran Estafa”.

Allí también conocí a altos oficiales soviéticos ex profesores o aún profesores de la Academia Militar de Tropas Antiguerrilleras de esa misma ciudad, donde mientras se celebraban fechas conmemorativas cubanas, ellos eran invitados y, ya borrachos, relataban anécdotas genocidas, de cuando asesoraron a las tropas antiguerrilleras cubanas.

Durante esas fiestas fue que me enteré de la existencia de los Pueblos Cautivos en Pinar del Río, Camagüey y Las Villas, incluso, uno que yo conocía “Wilfredo Pagés” y la existencia de la Unidad “El Molino”, donde se entrenaban guerrillas falsas para ser introducidas en la zona de guerra y hacer actos atroces.

En Unión Soviética pude ver sistemáticamente cómo la corrupción, el alcoholismo, la prostitución y otros males sociales eran endémicos y llegué a la conclusión de que eran lacras generalizadas a la construcción del socialismo.

Dios puso su mano nuevamente, y en enero de 1983, sufrí un accidente en las prácticas militares, que me dejó secuelas clínica incompatibles con la vida militar, por lo que fui evacuado para Cuba, donde permanecí seis meses ingresado en el Hospital Militar “Luis Díaz Soto”, en La Habana. Allí les confesé a mis padres mi abierto rechazo al ideal Marxista-Leninista, mi padre también me confesó su decepción, pero me pidió que que le regalara un título universitario.

Entré a estudiar Licenciatura en Psicología en septiembre del año 1983, mi paso por la universidad fue muy dificultoso, porque estuvieron a punto de expulsarme en tres ocasiones, en dos de ellas el gestor de las pretendidas expulsiones fue Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien era el Secretario General de la UJC allí. La primera de ellas fue porque la Seguridad del Estado detectó que existía un grupo de alumnos que éramos seguidores y hasta admiradores de Sigmund Freud, a quien en aquellos momentos solamente se le podía criticar.

La segunda fue porque la Seguridad del Estado detectó que yo me expresaba en mi Comité de Base de la UJC a favor de la Perestroika y Glásnost. La tercera, sin la intervención de Díaz-Canel, quien estaba de misión en Nicaragua, fue porque en mi Tesis de Grado sobre “La eficacia del Sistema de Reeducación de Menores del MININT en Villa Clara” mis argumentos fueron tales que el Mayor Marino Rivero su jefe pidió mi expulsión de la universidad.

Me gradué en julio de 1988 y no se me permitió quedarme como profesor de mi facultad y, cuando aspiré como profesor de la Universidad Pedagógica “Félix Varela”, a pesar de ser el aspirante que mejor puntuación recibió, tampoco se me permitió.

Debido a todas estos impedimentos descritos tuve que irme a trabajar al área clínica en el policlínico “Octavio de la Concepción y la Pedraja”, en Camajuaní. Durante una reunión conjunta de la UJC y el PCC analizando el juicio del General de División Arnaldo Ochoa Sánchez, denuncié la farsa, se me separó definitivamente de la UJC y, la Seguridad del Estado me forzó a trasladarme hacia el Hospital Pediátrico “José Martí” de Sancti Spíritus.

Cuando quitaron los albergues al personal de Salud Pública a mí se me negó otorgarme una vivienda, porque no era confiable políticamente.

Estuve sin trabajar en mi casa cerca de 7 meses, y conocí de una plaza para Psicólogo Clínico en el Hospital Infantil “Pedro Borrás Astorga” en La Habana y me trasladé a residir en casa de tía materna, en la capital. También comencé a impartir clases como Profesor Instructor Adjunto de Psicología en la Facultad de Ciencias Médicas del Hospital “Dr. Manuel Fajardo”.

A unos 40 metros del Hospital Borrás residía el opositor y presidente del “Movimiento 5 de Agosto”, hoy exiliado en Estados Unidos, Orlando Morejón Vitón, y a partir de ahí me incorporé formalmente a la oposición Interna y pública al castrismo.

Su estrategia de huelgas de hambre frente a determinadas acciones represivas de la dictadura castrista ¿surgió como una acción espontánea o forma parte de una acción política?

Mi primera huelga de hambre fue espontánea, ya que yo no acepté que me recogieran en La Habana tras acusar en pleno Consejo de Dirección del Hospital Infantil “Pedro Borrás” a la directora de corrupta, e inmediatamente me dirigí a la estación de policía de M y Malecón para formalizar mi denuncia por un delito de cohecho y la respuesta represiva fue encerrarme en aquellas celdas.

Mi reacción fue de insulto e incredibilidad, por lo que decidí declararme en huelga de hambre. Yo aún desconocía que cuando un detenido está en huelga de hambre ninguna prisión quiere recibirlo y eso crea una resistencia en el sistema represivo cubano.

En esa primera huelga de hambre mía resulté engañado como un bebé por los oficiales instructores penales, con la complicidad de la fiscal, y se me engañó porque comencé a comer porque, supuestamente, la fiscal no podía venir a firmar la fianza porque su hija estaba enferma, pero en realidad se me estaba recuperando físicamente para poder entregarme a la Dirección de Establecimientos Penitenciarios (DEP) del MININT.

Frustrado y engañado fui a parar a la prisión de Valle Grande. No obstante la burla, sí me percaté de que toda huelga de hambre crea una gran tensión entre los mandos represores y el poder político, por eso apunté el dato mentalmente.

Mi segunda huelga de hambre ya fue dentro de la prisión de Valle Grande, para forzar a los órganos represivos a acusarme de algo en específico, porque hasta ese momento, se estaba investigando el paradero de una pistola que me había regalado Raúl Castro y que yo había entregado al Museo de los Camilitos, donde estudié y ellos le daban largas al asunto, mientras pasaban y pasaban los meses dentro de aquella ergástula.

Esa segunda huelga la gané y tuvieron que acusarme de algo en específico y me concedieron libertad bajo fianza, hasta el día del juicio. A partir de esa huelga de hambre siempre trato de hacer una planificación estratégica de cada acción cívica de ayuno.

La primera huelga de hambre mía fue una acción espontánea, y a partir de ahí, las otras 25 huelgas de hambre que he realizado siempre han sido políticas y planificadas estratégicamente.

¿Y no teme usted que la sucesión de huelgas de hambres afecten su prestigio al ser caricaturizado por adversarios y aliados circunstanciales?

Para responder a esa pregunta, creo que lo mejor es dividir mi respuesta entre los adversarios y la otra a los que usted llama aliados circunstanciales.

Todos los grandes luchadores por el crecimiento humano en su momento fueron objeto de burlas y caricaturizados por sus adversarios políticos, como son los casos de Mahatma Ghandi, Madre Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, Vaclac Havel, Lech Walesa y muchos otros.

Nuestros adversarios, en este caso el castrismo, acude al Fusilamiento del prestigio, esa es la táctica de los represores y siempre tenemos que contar con sus ataques. Lo que nos debe preocupar y sorprender es que no nos agredan.

Ahora,los Fusilamientos del prestigio se dan, fundamentalmente, a través de Internet, sus redes sociales y otros medios audiovisuales.

En cuanto a los llamados por usted aliados circunstanciales, considero que estos Fusilamientos al prestigio ocurren porque las distintas tendencias anticastristas y, en el ámbito global las corrientes anticomunistas predominantes, escogen un candidato por un grupo de parámetros de mercadotecnia y tratan de auparlos, y a la vez, denigrar a otros anticastristas que no son de sus simpatías.

La política es una actividad social ejecutada por seres humanos siempre perfectibles y los defectos que tengamos como hombres y mujeres que somos siempre serán explotados y expuestos por adversarios y compañeros de ruta democrática. Hacer política también es un ejercicio competitivo entre personas con virtudes y defectos.

Debemos comprender que los aliados circunstanciales en la lucha por la democratización de Cuba, como seres humanos que somos, poseemos sentimientos, que afloran durante el estrés en ésta desigual lucha, como pudieran ser: Autosuficiencia, Caudillismo, Envidias, Complejos de Inferioridad o Superioridad, Elitismo, Frustraciones, Racismo, Machismo, Homofobia, Oportunismo, Regionalismos y muchas otras conductas y sentimientos propios de los seres humanos.

Hacer política en Cuba trae como consecuencia que se den ineludibles roces y malos entendidos entre entes sociales. En lo personal, he sido traicionado, he sido calumniado, se ha incumplido conmigo la palabra empeñada, he sido despreciado por mi raza negra y muchos otros actos lesivos a mi dignidad por otros anticastristas.

Por lo que considero innecesario interactuar personal y directamente con esos compañeros de ruta democrática, pero sí es nuestra obligación apoyarlos, cuando son encarcelados, arrestados, golpeados o calumniados por nuestros adversarios políticos y esperamos que ellos hagan lo mismo con respecto a mí y a mi organización el FANTU, pues lo importante es relegar esos sentimientos humanos y sobreponer al amor a la patria por encima de todo.

O sea, yo no temo que la sucesión de huelgas de hambre mías sea caricaturizada y pierda mi prestigio, yo en lo personal creo que, cuando uno adopta una determinada postura, incomoda.

Durante mis 26 huelgas de hambre han existido fracasos y victorias y yo debo hacerme responsable tanto de unos como de otras. Resultó un gran fracaso mi última huelga de hambre del año 2016, porque no tuvimos la imaginación suficiente para prever que el Neoraulismo se atreviera a crear una página web espuria del Parlamento Europeo y no poseíamos la tecnología adecuada para garantizar que la supuesta entrevista con el presidente del Parlamento Europeo era un engaño de la Seguridad del Estado.

Como resultó una gran victoria que en la huelga de hambre del 2010 fueron sacados de prisión 116 presos políticos y la acción tuvo una repercusión internacional de la que jamás el castrismo se ha logrado recuperar.

Si algún aporte yo tengo en la realización de huelgas de hambre es que las saqué de los predios carcelarios para llevarlas a las calles.

La huelga de hambre está en mi arsenal de acciones cívicas contra el Neoraulismo y no me interesa si los adversarios políticos o supuestos aliados circunstanciales me intentan fusilar el prestigio por hacerlas. Cuando, desde mi punto de vista, amerite ejecutar otra huelga de hambre, la haré.

¿Por qué fracasa su huelga de 2016 y cómo fueron esos planes para asesinarlo?

En la huelga del verano del 2016 la Seguridad del Estado tuvo que maniobrar para hacer que fracasara y se vio en la necesidad de dejar al desnudo a colaboradores represivos, que eran muy cercanos a mí.

El primer vocero de la huelga de hambre era el médico José Raúl Rodríguez Rangel, quien es el actual Representante de FANTU para América del Sur y con residencia en Argentina, pero casualmente fue invitado a unos talleres en el extranjero, a Rodríguez Rangel lo debía sustituir el abogado Rolando Ferrer Espinosa, pero la Seguridad del Estado le creó un conflicto familiar muy difícil y no pudo ser el sustituto como vocero de la huelga, y entonces, cometí el error de poner a Jorge Luis Artiles Montiel, apodado El Bebo, quien a la hora de dar los partes diarios constantemente se equivocaba o manipulaba los datos dados por mi madre y todo eso repercutió en la credibilidad de huelga.

Artiles Montiel pudo maniobrar así, hasta que mi hermana de prisión Marta Beatriz Roque Cabello se percató de la maniobra de descrédito y mandó a poner un bozal al Bebo.

A partir de ese momento fuimos incomunicados por ETECSA y es cuando aparece la falsa web del Parlamento Europeo, que el exiliado Alejandro González Raga me advirtió que era espuria, a través del supuesto opositor Ramón Jiménez Arencibia, que sólo me informó de la falsedad cuando ya yo había depuesto la huelga y me estaba alimentando con líquidos.

En cuanto a los intentos de asesinatos contra mi persona, he podido conocer cinco de ellos.

Tres  intentos fueron hechos a través del ex prisionero político José Lino Asencio López,  el agente Jorge para la Seguridad del Estado y el agente Gafas para la Estructura No Pública de FANTU, porque era doble agente nuestro y ahora vive exiliado en los Estados Unidos.

Con Jorge intentaron envenenarme cuando yo estaba en una huelga de hambre ingresado, le orientaron colocarme una sustancia  en una fiesta y presentarme a una agente del G-2 portadora del SIDA, para infectarme y que muriese rápido, ya que mi sistema inmunológico está muy debilitado por las huelgas de hambre.

Otro de los intentos de asesinato contra mi persona fue a través del agente Maceo, cuyo nombre es Luis Enrique Santos Caballero, ahora en prisión como preso político, quien debía envenenar primero a Damaris Moya Portieles y después asumir a la Coalición Central Opositora y fusionarla al FANTU y, después envenenarme a mí.

El más mediáticos de los asesinatos a mi persona fue el intentado por José Alberto Botell Cárdenas, el agente Isleño de la Seguridad  del Estado, quien fue instado a asesinarme con un arma blanca en medio de una reunión de nuestra organización contestataria. A quien la Seguridad del Estado abandonó y lo llevó a prisión por no cumplir su objetivo y lo más peligroso fue, casi asesinan a la Dama de Blanco María Arango Presival.

Botell Cárdenas, al salir de prisión, intentó entrar a los Estados Unidos, y confesó al FBI toda la maniobra urdida, pero un Juez de inmigración lo expulsó de por vida de territorio norteamericano. Isleño me contó, personalmente, cómo se había planificado todo.

Y te digo, yo sé los nombres de los tres oficiales de la Seguridad del Estado que dieron las órdenes directas para asesinarme, y se lo he dicho en interrogatorios, pero también después les he dado un abrazo a cada uno de estos represores, porque la Lucha no violenta me ha enseñado a amar a mis adversarios políticos y les aplico el método de Confraternización con el adversario.

¿Cómo cree que debe ser Cuba después del castrismo?

Mi visión personal es que en esa nueva Cuba debe predominar el perdón a nuestros adversarios, por supuesto, que aquellos castristas que tengan muertes a sus espaldas deben comparecer ante tribunales imparciales y debe ser juzgados con todas las garantías democráticas y -si se tienen las pruebas de esas muertes- deber condenados, no como un acto de venganza, sino como un acto justicia y de no permitir la impunidad.

Mi propuesta es que todos esos represores que tanto nos han golpeados y torturados confiesen ante un tribunal sus violaciones a los Derechos Humanos y, si no tienen muertes probadas, sean perdonados.

Los castristas que hayan participado en la represión a sus compatriotas no deben ocupar ningún puesto público electivo por un período de 20 años.

Personalmente, desearía tener una conversación amena con todos mis represores directos que, hasta ahora han sido 27, e intercambiar anécdotas sobre nuestras batallas ideológicas, incluidos ahí, aquellos represores que intentaron asesinarme.