Edmundo García y Alexander Otaola (collage/Periódico Cubano).-

El propio Edmundo García, con sus directas en Facebook, se ha encargado de confirmar que los chats le pertenecen.

 

 

MIAMI, Estados Unidos. – La tensión sube con esta cuarta entrega de los llamados “InMundoLeaks”. Las nuevas evidencias presentadas por Alexander Otaola en su espacio de YouTube acorralan a  Edmundo García contra las cuerdas de un cuadrilátero, el de Miami, al que jamás debió subir, es decir, retornar.

La audiencia del programa “Hola Ota-ola!” crece, mientras las directas en Facebook que lanza el contrincante, evidentemente derrotado y nervioso, apenas son seguidas por poco más de un centenar de personas, quizás por los mismos que le copan el perfil con frases de repudio.

Ya van cuatro los golpes mortales lanzados desde el lunes, cuando comenzó la serie, pero este último fue lo más parecido a un gancho directo al mentón.

Esta vez han sido liberadas conversaciones con un empresario extranjero al que García promete y coordina encuentros de negocios con Miguel Díaz-Canel Bermúdez y al cual, además, facilita información confidencial sobre la presencia militar de Cuba en Venezuela.

En este episodio también hay amenazas de expulsión de Cuba a periodistas que pecan de indiscretos, revelaciones que demostrarían su papel de mediador entre las principales figuras de la dictadura y los grupos procastristas en los Estados Unidos, así como evidencias de que el presentador “de la Gran Escena” pensaba viajar a la isla para disfrutar de ese “turismo sexual” que tanto dicen rechazar las autoridades cubanas.

Todo parece indicar que hasta mil dólares ha estado ofreciendo Edmundo García a varias parejas de jóvenes —entre ellas una de estudiantes de medicina—, para que acepten tener sexo con él durante una semana.

Antes, en septiembre de 2018, habría pedido ayuda a un amigo en Cuba, Lázaro Sarmiento Sánchez, para lograr el mismo propósito de pagar los servicios sexuales de una pareja en la que uno de los miembros apenas contaba con 17 años, a pesar de que en la isla la ley establece la mayoría de edad a los 18.

Tan preocupante como tales excesos y transgresiones de las leyes cubana y estadounidense, es la conversación sostenida con Sebastian Doggart, un productor, periodista y empresario de origen británico, ciudadano de los Estados Unidos y con estatus de “residente permanente” en Cuba, según lo que este mismo escribe en el intercambio de mensajes revelado este jueves por Alexander Otaola.

Doggart, casado actualmente con una cubana, es propietario de al menos una vivienda en la zona del Vedado, la cual renta a otros extranjeros por la vía de Airbnb.

Edmundo García, en abril de 2019, le prometería a su amigo Doggart gestionar un encuentro con Díaz-Canel, incluso le dio detalles de cómo se desarrollaría este una vez que el empresario llegara a La Habana, siguiendo las recomendaciones sobre cómo burlar las restricciones de viajes a Cuba.

La reunión finalmente se frustró y la relación entre estos amigos se vio afectada cuando García descubrió que Sebastián había sido indiscreto con un corresponsal extranjero en la isla, a quien le trasmitió información importante sobre la presencia de tropas cubanas en Venezuela, así como el estado de alerta declarado en las Fuerzas Armadas de la isla cuando el alzamiento militar del 30 de abril en Caracas.

La información —que Edmundo García había compartido con Doggart sólo para explicar los motivos de la cancelación del encuentro con Díaz-Canel en el Palacio de Gobierno—, trascendió a los medios de prensa internacionales, escándalo que sacó del paso al presentador procastrista, quien quizás de manera jocosa fuese interpelado como “Coronel” por Sebastián.

El programa de este jueves fue mucho más abundante en detalles y revelaciones que los anteriores (que sin dudas también brindaron información importante). Se hace necesario, por tanto, revisar las conversaciones y la información complementaria que genere su lectura, analizar todo debidamente, para que las personas que han seguido la serie logren hacerse una idea mucho más clara sobre algunos de los mecanismos que usa el régimen cubano para sostenerse en el poder, a pesar de la impopularidad de sus gestiones.

Ofensas a personalidades de la cultura como el cantautor Pablo Milanés, a quien Edmundo García llama “El Converso” por haber criticado en ocasiones a la dictadura; incitación a la violencia por parte de Manuel Henríquez Lagarde, director del portal oficialista CubaSí, entre muchísimos otros “resbalones” que no solo hunden en el descrédito al presentador retornado a Miami, sino que pudieran provocar un verdadero efecto dominó entre los grupos procastristas y el oficialismo en Cuba si las próximas revelaciones continúan sacando a la luz materiales que, a pesar de ser palabras, han tenido el impacto de una bomba.

De abrirse una investigación por el FBI, se pudiera agravar la situación actual del presentador de “La tarde se mueve”.

El propio Edmundo García, con sus directas en Facebook, se ha encargado de confirmar que los chats le pertenecen. De modo que, si alguien guardaba dudas sobre la estrecha relación de este con la más rancia oficialidad del régimen cubano, ahora podrá contar quizás no con todas las pruebas que necesita para condenar o perdonar  (aunque no se trata de eso, sino de esclarecer, hallar la verdad, desenmascarar) pero, al menos, tendrá lo suficiente para descubrir cuánto de inmoral e hipócrita atraviesa tangencialmente las intenciones de acercamiento de la dictadura cubana con el exilio, una comunidad de cubanos diversa y exitosa pero que el Partido Comunista de Cuba ofende al discriminar entre “positivos” y “negativos”.

Otaola ha prometido a los seguidores del programa que habrá más para este viernes en la tarde. Más leña a un fuego necesario donde pudiera haber humo, nadie lo niega, pero también luz, bastante, tanta que el periodismo debiera aprovecharla para, con las herramientas de investigación en profundidad adecuadas, hacerla más intensa.