Según el designado, Díaz-Canel, en redes sociales “se ataca con saña a dirigentes, a líderes de opinión, a intelectuales y artistas, que defienden el proceso revolucionario”.

—Nadie sabe qué pasa por las neuronas autoritarias de los mandamases cubanos, pero algunos indicios revelan su preocupación. Este 17 de septiembre el presidente Díaz-Canel mostró inquietud ante la posibilidad de disturbios en Cuba en una reunión con sus camaradas de la cúpula.

Reunido en videoconferencia con los gobernadores de cada provincia, dijo que “se evidencia (…) un llamado y un propósito a alentar un estallido social en el país”, mientras “se ataca con saña a dirigentes, a líderes de opinión, a intelectuales y artistas, que defienden el proceso revolucionario”.

Díaz-Canel criticó “la campaña de descrédito hacia la Revolución que se pretende conformar en las redes sociales y a la manera en que se aborda un grupo de temas en los cuales nos tratan de dividir, como son el racismo, la violencia hacia la mujer, los derechos humanos y la libertad religiosa”.

Como respuesta, el gobernante afirmó: “en Cuba no hay espacio para el desánimo y la batalla que estamos enfrentando contra la COVID -19 y la crisis económica que ha generado, también la vamos a vencer”.

¿Hasta qué punto ese temor es cierto? Todo gobernante quiere ver a su país en calma, aunque los ciudadanos vivan en la miseria, como es el caso de Cuba. El fantasma de la rebelión ya se hizo corpóreo en otras épocas de la revolución cubano, bajo circunstancias similares a las actuales.

El Movimiento San Isidro y ADN Cuba presentan en agosto el Capítulo 3 de la serie “El Cuervo Imperfecto”, que se propone profundizar en los problemas sociales de la Cuba contemporánea.

En esa ocasión, el activista y productor, Michel Matos, hizo un análisis sobre las posibles desembocaduras de un estallido social en la isla y la necesidad de un diálogo con el poder, para evitar que corra la sangre.

De acuerdo con Matos, el liderazgo del país en este momento no tiene el carisma suficiente para hacerle frente a un estallido social, como sí hubo, por ejemplo, en el Maleconazo (1994), aunque esa legitimidad ya estaba desgastándose.

Asimismo, el productor cubano reconoce que la figura de Miguel Díaz-Canel está totalmente divorciada de la realidad. Sin embargo, a Michel Matos le preocupa que muchas personas apuestan por una revolución social al estilo primavera árabe, que él no descarta, pero lo considera un escenario peligroso.

No necesariamente estas primaveras árabes han devenido en gobiernos democráticos, sino que hay locura en términos políticos y sociales en esas naciones”, señaló.

Otra de las alternativas que ve la oposición, sobre todo de fuera de Cuba -dice Michel- es esperar a la muerte de Raúl Castro y con ella el inicio de una transición. Para el activista la idea de absolución biológica es muy lamentable.

“Están esperando la absolución biológica, lo cual es muy lamentable: esperar que muera alguien. Pero sí realmente Díaz-Canel encara los dos puestos más importantes que son presidir el gobierno y ser el secretario del Partido Comunista, tendría el poder de gestar ese cambio”.