Hospital Infantil. (Archivo).-

 

Carlos Cabrera Perez

Carlos Cabrera Perez / CiberCuba.-

 


No se puede abandonar un minuto la propaganda porque es el alma de nuestra lucha

* Fragmento de carta enviada por Fidel Castro Ruz a Melba Hernández del Rey, fechada el 17 de abril de 1954, en el Presidio Modelo de Isla de Pinos.


La mala salud de Cuba, como consecuencia del deterioro socioeconómico, ha abierto un frente inesperado al Gobierno de Díaz-Canel, sacudido por la muerte reciente de una niña de un año, sendas epidemias de dengue y chikungunya, y la oposición creciente de médicos destinados en el extranjeros a las condiciones leoninas de sus contratos.

El fallecimiento repentino de Paloma Domínguez Caballero, tras ser vacunada en un policlínico habanero, conmovió a la maltratada opinión pública cubana y al exilio, que criticó la reacción tardía y emocional del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, que se quejó de la “politización” del caso por los adversarios.

La vida está llena de paradojas y resulta muy llamativo que un mandatario fruto de la politización hegemónica comunista y no de unas elecciones en la que compiten candidatos de varias opciones políticas se queje de que algunos adversarios politicen una muerte.

¿Necesitará Díaz-Canel que alguien le refresque la memoria con los muertos politizados por el sistema al que pretende dar continuidad? Aquí le dejo tres: Pedro Ortiz Cabrera, Ernesto Guevara de la Serna y Rolando Pérez Quintosa.

¿Necesitará Díaz-Canel que alguien le refresque la memoria con los muertos politizados por el sistema al que pretende dar continuidad?

¿Por qué el socialismo próspero y sostenible que pregona el presidente sigue siendo incapaz de producir leche para los cubanos mayores de 7 años?

Abel Prieto ha criticado a Alex Otaola llamándolo patético payaso y acusándolo de querer aprovecharse de la desgracia ajena apareciendo “falsamente conmovido”. Una pena que Don Abel siga sin enterarse que cuando un pueblo llora la injusticia tiembla. El encargado de los asuntos martianos vuelve a errar el tiro focalizando el tema en un adversario; los problemas de Cuba, incluidas las desgracias personales provocadas por una mala práctica médica, son responsabilidad de sus gestores, no de sus adversarios.

Los problemas de Cuba, incluidas las desgracias personales provocadas por una mala práctica médica, son responsabilidad de sus gestores, no de sus adversarios

En paralelo al fallecimiento de la niña Paloma, el Ministerio de Salud Pública padece de tensiones con la alta incidencia de dengue y chikungunya en varias provincias, que mantiene abarrotados los hospitales, y la resistencia creciente de médicos trabajando en el extranjero a que los despojen del 75% de sus salarios.

Como es habitual, el gobierno y la prensa que paga mantienen hermético silencio sobre el alcance de ambas epidemias y solo reiteran la letanía habitual de “lucha contra el mosquito”, otro combate en ese escenario plagado de combatientes insalubres.

Desde el caso de Brasil, las misiones médicas cubanas en el extranjero andan revolucionadas y está aumentando el número de galenos que empiezan a exigir un cambio en sus contratos y muchos se niegan directamente a enviar el dinero al Gobierno de Cuba, como ocurre ahora mismo en la región de Jizan, Arabia Saudita.

Los especialistas cubanos que trabajan allí y que reciben el 100 por ciento de su salario del Gobierno saudí se están negando a enviar a La Habana la cuota fijada en el 75% de su salario, según establece el contrato que se vieron obligados a firmar con una empresa castrista para poder trabajar en el extranjero.

El salario de los médicos cubanos, en su mayoría especialistas con años de experiencia, oscila entre los 4.800 y los 8.000 dólares norteamericanos mensuales; pero el Gobierno cubano pretende arrebatar la mayor parte y obligar a los galenos a vivir con el equivalente a 1.200 USD mensuales.

Varios médicos cubanos en Jizan están abandonando la misión y buscando emplearse directamente con la parte saudí o emigrar a un tercer país, afrontando las consecuencias de la decisión del Gobierno cubano de impedir la legalización y homlogación de sus estudios y títulos.

Aparte de esta arbitrariedad, el Gobierno cubano ha ordenado a los abogados cubanos residentes en la isla que no representen a médicos en sus pleitos contra el ejecutivo; instrucción que también se ha transmitido al Bufete Internacional, que presta servicios en dólares.

Como si no bastara, las redes sociales reflejan periódicamente el estado de deterioro y suciedad que sufren hospitales y policlínicos en Cuba, donde los sufridos pacientes ya se han acostumbrado a llevar sábanas, jabones y bombillos desde casa y a tocar con limón a médicos, enfermeras, laboratoristas y personal administrativo a cambio de obtener un mejor trato.

Toda esta desgracia ocurre con un gobierno que se declara de los humildes y autoproclama ser una potencia médica; argumentos de propaganda como paliativo al naufragio en que han sumido a la isla.

Artículo de opinión:Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.