Batallon policial para controlar el Mercado de Cuatro Caminos el viernes 16 de noviembre. (Foto: Internet).-

¿La decapitación del orisha hallado durante la restauración del edificio explica el estrepitoso fracaso del gobierno tras reinaugurar su ambiciosa obra?

 

Por Roberto A. San Martín.-
—La dictadura cubana movilizó un batallon policial motorizado y de infantería para controlar la apertura del Mercado de Cuatro Caminos el viernes 16 de noviembre.
Pero sucesos inesperados obligaron al régimen a cerrar la plaza en las primeras horas.
Los habaneros recuerdan que durante el remozamiento del sitio la dirección de la obra en reconstrucción ordenó a los trabajadores que arrancaran una estatua de Eshu Elegua que había sido bendecida por los Awo o Babalaos (Sacerdotes de Orunmila u Orula por la Regla de Ocha -religión afrocubana-) como también fue bendecido el sitio donde se la colocó en el centro del Mercado de Cuatro Caminos.
Esta estatua del Oricha Eshu Eleggua está hecha de cemento con carga y ”secreto” que, en este caso, es una piedra adoraba por los santeros que había sido desenterrada en 1994 en el mismo sitio de la plaza donde se puso la imagen sagrada.
Después de una ceremonia realizada en el lugar entonces para mover la imagen, se llegó a la conclusión que el Orisha no quería ser removido del sitio.
Respetando la religión Yoruba, se acordó que permanecería en el lugar y que sería expuesta después de concluida la reconstrucción, del antiguo mercado que, por esa época se pensaba sería convertido en un complejo de edificaciones y entre ellas un hotel.
No fue así. Pero se cumplió el acuerdo y durante todos estos años la estatua de Eshu Elegua se mantuvo en el lugar que entonces se eligió y que los santeros han considerado sagrado desde entonces.
En el panteón yoruba Eshu rige la comunicación, la palabra, las encrucijadas de los caminos (simbolizando las diferentes opciones de la vida), el comercio, el trabajo, etc. También rige sobre la desesperanza y el infortunio.
Su visión es la vista que sigue un camino, se convierte en un guerrero temible y feroz cuando se une a Oggún y Oshosi, nada lo detiene.
Eleguá es uno de los primeros Oshas u Orishas que se recibe.
Es el primero del grupo de los cuatro guerreros (Elegguá, Oggún, Ochosi y Oshun), y ganó con Olofi, Obbatalá y Orula suficientes privilegios para ser el primero.
Eleguá vino al plano terrenal acompañando al Osha Obbatalá. Es considerado el mensajero fundamental de Olofi. Es muy travieso y su nombre significa “el mensajero príncipe”.
Elegua abre o cierra el camino de la vida, prosperidad, felicidad suerte o desgracia e incluso puede determinar sobre las influencias de otros egguns.
Lo cierto es que, durante el traslado ordenado por los funcionarios del régimen que dirigían la más reciente obra de reconstrucción ocurrió lo que los dirigentes han dado en llamar “un accidente” y los santeros ”un mensaje del Eshu”: al tratar de sacar la imagen del sitio declarado sagrado por los sacerdotes yorubas, la estutua fue decapitada.
Para los babalochas y Babalaos de la Regla de Ocha, lo que ha sucedido después es la respuesta del oricha que rige los caminos y su maldición.
Ustedes han leído esta breve historia y sólo queda una hacer una pregunta:
¿la decapitación del orisha hallado durante la restauración del edificio. explica el estrepitoso fracaso del gobierno dictatorial tras reinaugurar su ambiciosa obra con motivo del 500 aniversario de La Habana?
Vean el video y, luego, ustedes tienen la palabra.
SM.