La situación es tan alarmante que el funcionario habla de incrementar otros alimentos, hasta ahora más caros e infrecuentes como el garbanzo. (ACN).-

 

 

El país tendrá que gastar cerca de 50 millones de dólares para importar este producto.

 

—La prensa oficial recoge este jueves las nefastas cifras de la recogida del frijol, que indican que el campo cubano ni siquiera logra satisfacer la necesidad más básica de la comida de sus ciudadanos. El maíz para consumo animal también ha bajado del 50% en 2019 comparado con el año anterior.

“Si hoy en una trinchera se defiende a la Revolución, es en la producción de alimento”, dijo el presidente, Miguel Díaz-Canel, el pasado 24 de enero en una reunión donde se chequeaba la producción de alimentos en Sancti Spíritus. La prensa oficial destacó las palabras del mandatario, que reivindicaba la construcción de viviendas y la autosuficiencia agrícola como pilares “que definen, por esencia, la continuidad de la Revolución (,,,) porque tocan las necesidades más urgentes del pueblo cubano“.

En las últimas semanas se ha constatado que la situación de la vivienda es precisamente de gran precariedad. Pero la de la producción de alimentos no es en absoluto mejor.

“Con respecto a otros años la cifra comprometida con el balance para este 2020 ha sufrido una significativa disminución, dadas las notables dificultades de 2019, en el que solo se pudo cubrir con fertilizantes y otros productos necesarios un 5% de las 47.000 hectáreas planificadas”, explica a Granma Yojan García Rodas, jefe del Departamento de Cultivos Varios del Ministerio de la Agricultura.

“En el frijol, por ejemplo, se planificaron cerca de 25.000 toneladas, lo que representa menos del 50% del periodo anterior”, admite.

La situación es tan alarmante que el funcionario habla de incrementar otros alimentos, hasta ahora más caros e infrecuentes como el garbanzo, pero a que a su juicio consume menos recursos.

La situación es tan alarmante que el funcionario habla de incrementar otros alimentos, hasta ahora más caros e infrecuentes como el garbanzo

“Hace varios años la estrategia ha sido incluir en el programa de producción variedades de garbanzo, ya que es una semilla más noble y gasta menos recursos en fertilizantes, pesticidas u otros. Hoy trabajamos en una línea de desarrollo con capital extranjero, y se están estudiando en el norte de Sancti Spíritus diez tipos de esa leguminosa para analizar cuáles pueden ser producidos en nuestras condiciones. Aunque ya se puede contar con seis variedades, y de ellas solo dos son importadas”, explica.

Pese a todo, García Rodas saca pecho y calcula haber estado ahorrando al país en torno a 40 o 54 millones de dólares desde que en 2012 empezó a desarrollarse el programa con lo que alcanza a producirse dentro de Cuba ya que el precio en los mercados internacionales ronda los 1.000 o 1.100 dólares la tonelada. Sin embargo, admite el grave problema, ya que, según sus cuentas, se destinan unas 70.000 toneladas de frijol a la canasta, muy lejos de lo que se está produciendo.

En esta línea se expresó también la ministra de Comercio Interior, que hizo declaraciones sobre la canasta familiar normada y el gasto que comporta para el Estado su mantenimiento. “Esa canasta que puede parecer poca e insuficiente, y que sabemos que no alcanza, es una canasta que le cuesta al país más de 1.000 millones de dólares” y depende “absolutamente de las importaciones”.

García Rodas habló también del mal dato del maíz para alimento animal. “Tenemos contratadas 63.000 toneladas de entrega al Ministerio del Comercio Interior, mientras el año anterior la cifra era de 132.000. (…) Hasta la fecha no se ha podido cumplir con el encargo, sobre todo porque el 70% se siembra en primavera, y ahí atentan en contra de ese propósito todas las condiciones del clima. No obstante, se ha intentado paliar esa situación, y hemos crecido de 10.000 toneladas, que se entregaban al inicio del programa, hasta más de 40.000, que se entregan ya todos los años”.

Y mientras el Estado no halla la fórmula del autoabastecimiento, se las ingenia para alimentar al otro lado del mundo. La Empresa Agroindustrial Ceballos ha vendido en los últimos cuatro años unas 100 toneladas de ají picante (chile) a Holanda, Francia y Canadá, como recoge hoy un reportaje de la agencia de noticias china Xinhua.

La empresa, situada en Ciego de Ávila, destina cuatro hectáreas al chile habanero rojo y amarillo, un condimento extremadamente picante y que apenas se utiliza en la Isla

La empresa, situada en Ciego de Ávila, destina cuatro hectáreas al chile habanero rojo y amarillo, un condimento extremadamente picante y que apenas se utiliza en la Isla pero que tiene mucho éxito fuera de sus fronteras. De hecho, su producto recibió el premio a la Calidad en la Feria Internacional de La Habana de 2018 y repitió un año después, esta vez en la Feria Internacional Agroalimentaria.

“Desde hace tres años hemos ido acumulando experiencia en la producción del chile habanero y el año pasado de un plan de 27 toneladas logramos exportar 30”, ha contado a Xinhua uno de los ingenieros agrónomos que trabaja en el complejo, Exnier González.

El plan, según el profesional, es producir 30 toneladas, pero creen poder superar el reto y alcanzar, con suerte, las 40. Además, las previsiones son pasar a vender el chile procesado como puré, no solo fresco como hasta la fecha, y ampliar dos hectáreas más el área de cultivo, pasando a seis. También incrementar la siembra de otros productos como el pimiento dulce, tomates, quimbombó y cundeamor.

Cada tonelada de chile habanero se vende aproximadamente a 3.000 dólares, un rendimiento total de apenas 90.000 dólares al año para esta empresa. En cambio, el país podría necesitar invertir hasta 45 millones de dólares si debe importar la diferencia entre el frijol producido y el que se necesita para la canasta.