Lis Cuesta (der) y Manuel Marrero, ministro de Turismo, en la ceremonia. PRENSA LATINA.

No queda claro si es la de antes o la de después de la Revolución.

 

DDC, La Habana.-

—La cocina criolla cubana ha sido declarada Patrimonio Cultural de la nación, “por constituir parte de la identidad nacional y metáfora de lo que representa la Isla como conglomerado étnico”, informa la prensa oficial.

Es una decisión de la Comisión para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, perteneciente al Consejo Nacional de Patrimonio de Cuba, indica la agencia estatal Prensa Latina.

La comisión entregó la distinción a la Federación Culinaria de Cuba (FCC) en la última de las jornadas del VIII Festival Culinario Internacional (Culinaria 2019), que se realizó la semana pasada en el Palacio de Convenciones, en La Habana.

En una de las fotos del evento, publicadas por Prensa Latina, aparece Lis Cuesta, la esposa de Miguel Díaz-Canel. La prensa oficial, sin embargo, no la menciona entre los asistentes.

La cocina en Cuba “es el resultado del proceso de transculturación que se dio en el país y en el que interviene la herencia cultural aborigen, hispana, africana, francesa, franco-haitiana, china y estadounidense, fundamentalmente”, dijo la presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, Gladys Collazo.

Añadió que las maneras de elaborar y consumir los alimentos, la variedad de ingredientes y platos, las relaciones y prácticas sociales vinculadas que se fueron estableciendo en el transcurso de los procesos que le dieron origen a la nacionalidad cubana, “dieron también como resultado una cocina cualitativamente nueva, diferente de todas sus fuentes originarias”.

“Es una expresión cultural que comprende los saberes y prácticas transmitidos de una generación a otra, asociados a procesos tradicionales de producción agrícola, ganadera y de pesca, técnicas y procedimientos para la elaboración de alimentos, incluidas bebidas y comidas, y el acto de consumir los alimentos y sus espacios de socialización”, dijo.

Al parecer, Collazo se refería solo a la cocina de antes de la Revolución y no a la de las décadas siguientes, en las que los ingredientes fueron desapareciendo. Tampoco entrarían incluidos los inventos incomibles del llamado Período Especial, como el fricandel, la masa cárnica, el picadillo de soya y otros que aún torturan el paladar de los cubanos.

No obstante, Eddy Fernández, presidente de la Federación Culinaria de Cuba, consideró que este es el reconocimiento “al legado de generaciones, al gremio culinario y a las familias que han hecho de la cocina un arte y que con imaginación y creatividad actualizan recetas y crean nuevos platos con los productos a su alcance”.

“Con este estandarte patrimonial, símbolo de lo mejor de nuestra herencia, estamos obligados a crear, a guiar, a conducir una cocina cubana auténtica, renovadora y que conserve lo mejor de nuestras tradiciones”, añadió.

El Festival Culinario 2019, que reunió a cerca de 300 delegados de 26 países, incluyó clases magistrales impartidas por reconocidos chefs que disertaron sobre temas tales como la cocina sana y sostenible y el uso de alimentos como el chocolate, el café y el vino.

A su clausura asistieron el vicepresidente del Consejo de Ministros, Jorge Luis Tapia; el ministro de Turismo de Cuba, Manuel Marrero, la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz; Cornelia Volin, secretaria general de la Asociación Mundial de Chefs, y el director general de la Asociación Mundial de Sociedades de Chefs, Ratganer Fridkirisson, según Prensa Latina.