Este sábado la cola frente un cajero de la calle Infanta, en La Habana, doblaba la esquina y a pesar del riesgo por la reciente caída de un pedazo de balcón frente al banco. (14ymedio).-

 

Pagar con billetes sigue siendo una práctica muy extendida en la Isla, donde hasta finales de 2019 estaban habilitadas 6,2 millones de tarjetas magnéticas.

 

La Habana / 14YMedio |

—En estos días de confinamiento para evitar la expansión del coronavirus, en La Habana las colas no se limitan a la compra de comida y de artículos de aseo. También la falta de efectivo en muchos cajeros automáticos (ATM) provoca esperas interminables para conseguir pesos convertibles (CUC).

“Este es el tercer cajero por el que paso y no tiene chavitos”, lamentaba este sábado una jubilada que intentó sacar algo de dinero para hacer unas compras en una tienda de Cayo Hueso en Centro Habana. La zona donde reside la mujer está bajo una estricta cuarentena y no se permite a los residentes salir de un perímetro delimitado con cintas amarillas y custodia policial.

Finalmente, después de recorrer varias sucursales bancarias, la jubilada consiguió dinero en un cajero de la calle Infanta cercano a la esquina con San Rafael, pero estuvo cuatro horas en la cola para lograrlo. “Solo tenía billetes de cinco CUC y poco después de que me fui se acabó el dinero y los que estaban esperando se quedaron con las manos vacías”, cuenta a 14ymedio.

Pagar en efectivo sigue siendo una práctica muy extendida en la Isla, donde hasta finales de 2019 estaban habilitadas 6,2 millones de tarjetas magnéticas pero utilizarlas en las redes de comercio suele ser una tarea engorrosa. Muchas pequeñas tiendas estatales ni siquiera cuenta con una máquina de punto de venta y otras sufren constantes cuelgues en la comunicación entre los aparatos y los bancos.

Con sus mascarillas y tratando de mantener la distancia de un metro, más de medio centenar de personas aguardan por sacar dinero en un cajero de la calle San Lázaro

Con sus mascarillas y tratando de mantener la distancia de un metro, más de medio centenar de personas aguardan por sacar dinero en un cajero de la calle San Lázaro. Algunas habían marcado en la fila poco antes del amanecer y a media mañana llegaron varios “organizadores de cola” oficiales para intentar poner orden en lo que ya se iba convirtiendo en un tumulto.

“La gente se pone muy sensible en estas colas porque se trata del dinero”, comenta Yasmari Río, una vecina del barrio que marcó desde las seis de la mañana en la fila. “Tengo una tarjeta de Fincimex que mi hermana me recarga desde el extranjero y saco aquí los pesos convertible”, detalla. “Pero llevo tres días sin poder extraer un centavo porque no hay efectivo en los cajeros de esta zona”.

“Aquí hay que pagarlo casi todo con dinero contante y sonante”, advierte Carmelo, un vendedor de un puesto de venta de frutas y vegetales ubicado en un mercado agrícola cercano a la Calzada del Cerro. “Para todo lo que sea producto agropecuario se necesita efectivo, así que la gente tiene que hacer la cola del cajero para después poder venir aquí a comprar”, explica.

“Llevábamos varios meses sin aceptar chavitos pero con todo esto de la epidemia hay que coger lo que venga”, añade Carmelo. “Hay gente que ha venido aquí casi llorando porque tienen dinero en la tarjeta pero no hay efectivo en el cajero y no pueden comprar comida, hasta me han propuesto darme un reloj por llevarse algo, pero no he aceptado”.

Aunque en el último año los cubanos han ido perdiendo confianza en el peso convertible ante los temores de una unificación monetaria, la crisis desatada por el coronavirus parece haberle dado una tregua. En febrero pasado el Ministerio del Comercio Interior anunció que los locales gastronómicos bajo gestión estatal solo podrían usar el peso nacional (CUP), y eso disparó aún más la incertidumbre, pero ahora mismo buena parte de esos negocios están cerrados.

“Vaya al cajero del Ministerio de Transporte a ver si tiene más suerte”, explicaba este viernes un guardia de seguridad del banco de las calles Estancia y Conill a un cliente que aseguraba haber pasado ya por tres diferentes cajeros sin éxito algunos. “Nos están sirviendo un poco de dinero y se nos acaba muy rápido, por eso la gente está haciendo la cola desde temprano para alcanzar”.

La alternativa al cajero automático, que podría ser la ventanilla de la sucursal bancaria, no se recomienda tampoco en este momento. En La Habana existen 90 sucursales del Banco Metropolitano, pero con la llegada de la pandemia a Cuba su servicio y horarios se han visto reducidos. Los fines de semana la mayoría de estos locales están cerrados, lo que provoca mayores filas frente a los ATM.

En el mercado informal, los vendedores han incluido desde hace un buen tiempo el uso del dólar en sus transacciones. La divisa estadounidense se cotiza ahora por encima de 1,15 CUC e, incluso puede llegar a 1,20. La subida del dólar se debe también al cierre de las casas de cambio oficiales (Cadeca), donde la cotización no se ha movido por años de 0,87 dólar por 1 CUC porque se trata de un mercado controlado por el Estado.

Otros negocios aceptan el pago con tarjetas magnéticas extranjeras para la compra de cenas a domicilio y combos especiales por el día de las madres

Otros negocios aceptan el pago con tarjetas magnéticas extranjeras para la compra de cenas a domicilio y combos especiales por el día de las madres. Pero son los pocos y la vida cotidiana sigue funcionando “con el dinero por delante, sin tanta tecnología”, reconoce Luis, un joven mensajero que hasta hace unas semanas se ganaba la vida cobrándole las pensiones a varios ancianos que no pueden trasladarse hasta los cajeros.

“Tengo el negocio parado ahora mismo porque en la mayoría de los cajeros han regulado que nada más se puede hacer la extracción con una tarjeta para no demorar la cola ni que se agote el efectivo”, explica. “La pandemia ya ha llegado hasta los bolsillos y eso es una mala señal, porque sin dinero nada funciona”.