Un hombre conduce un bicitaxi frente a un cartel alusivo el Partido Comunista de Cuba (PCC), en La Habana, Cuba (EFE).-

 

 

La coalición opositora Compromiso Democrático ha presentado los resultados de una encuesta de la opinión pública cubana.

 

LA HABANA, Cuba. – El pasado octubre se anunció a la opinión pública el surgimiento de una coalición anticastrista denominada Compromiso Democrático. A ese empeño se incorporó la generalidad de las organizaciones de cierta importancia radicadas en Cuba cuyos principales líderes se encontraban por aquellas fechas en libertad.

Un punto a resaltar en ese proyecto es la ausencia de protagonismos, agendas personales o hegemonía de uno sobre otros: Las acciones se basan en el único método que puede constituir una base sólida para una concertación entre entidades libres: el consenso entre ellas. El nacimiento del Compromiso Democrático quedó signado por un manifiesto en el que se alude al “descalabro económico, político y social que sufre nuestro pueblo”. El documento plantea cinco puntos.

Ellos son: 1) Total rechazo al castrocomunismo; 2) Contacto y trabajo con amplios sectores del pueblo cubano; 3) Sustancial apoyo económico, político y diplomático para los proyectos prodemocráticos; 4) Eficaz apoyo internacional para la causa de la democratización de Cuba; y 5) Rechazo a cualquier maniobra engañosa del régimen (lo que incluye todo tipo de procesos electorales manipulados).

Hace apenas unos días, esa coalición, por boca de la dama de blanco Leticia Ramos Herrería, presentó los resultados de una encuesta de la opinión pública cubana. En esta misma página de CubaNet, el asunto fue abordado por Camila Acosta, amenazada por el régimen con ser procesada si continúa con su labor periodística, la cual, pese a ello, ha proseguido con valentía.

Según la citada colega, en la realización directa del sondeo participaron 14 catorce organizaciones políticas, gremiales y profesionales. Entre ellas: el FANTU, el Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, las Damas de Blanco, la Alianza Sindical Independiente de Cuba, el CID, el Movimiento Opositor por una Nueva República, el Centro de Estudios de Liderazgo y Desarrollo, y el Club de Escritores y Artistas de Cuba.

La indagación fue hecha con un elevado nivel profesional, de manera anónima y con el mayor sigilo. Los encuestadores fueron ciudadanos no señalados como opositores al régimen; esto se hizo con el propósito de evitar la represión de la policía política. Y todo indica que esto último se logró, pues sólo ahora los castristas se enteraron de lo realizado.

En el sondeo se comenzaba por preguntarle al encuestado, en forma coloquial, si estaba de acuerdo o no con proseguir con el sistema actual de partido único. A quienes respondieran en forma negativa, se les formulaba una nueva interrogante: si desearía “un cambio hacia un sistema democrático como el que proponía José Martí, con varios partidos políticos y economía de libre mercado”.

Para quien conozca cómo piensa el cubano de a pie, los resultados en sí no sorprenden. Lo único que asombra es la seriedad con que se realizó el trabajo; y también algún resultado puntual inesperado, como el de la provincia de Granma, donde los que expresaron aceptar el unipartidismo fueron algo más que quienes lo rechazaron.

En el conjunto del país, el 63,2% de los encuestados (y el 73,7% de los que dieron una respuesta a la primera pregunta) expresaron su rechazo al sistema castrista de partido único. De éstos, un abrumador 99,6% apoyó el concepto martiano de un Estado con libertades políticas y económicas.

La tremenda importancia de esto que pudiéramos considerar como la carta de presentación del Compromiso Democrático, ha constituido una gratísima sorpresa para todos los que anhelamos que Cuba avance hacia la libertad y el respeto a los derechos humanos. Se trata de un verdadero “manotazo sobre la mesa” dado por esa coalición. Éste, aunque simbólico y virtual, no es por ello menos contundente.

Los tímidos intentos por cuestionar la validez de la encuesta y sus conclusiones, han resultado contraproducentes para quienes los han realizado. Por ahora, estas personas han optado por limitarse a hacer algunas insinuaciones en forma no pública. Veremos si en los próximos días se animan a impugnar la labor del Compromiso Democrático: una opción que parece muy poco recomendable, dada la falta de fundamentos para ello.

Pero, por encima de cualquier posible cuestionamiento, se destacan el resultado del serio trabajo realizado y la compilación hecha, los que brindan una imagen harto positiva de los cubanos agrupados en el Compromiso Democrático.