Viñeta sobre las nuevas medidas económicas. / ALEN LAUZÁN DDC.-

 

Mientras para algunos estas medidas pueden traer un mayor desarrollo económico, otros opinan que solo acentuarán la desigualdad entre los cubanos.

DDC, La Habana 

—Numerosos economistas cubanos reaccionaron ante los cambios en la política económica de la Isla anunciados este jueves, entre los que destacó la eliminación del gravamen del 10% al dólar estadounidense y la creación de tiendas donde se vendan productos de primera necesidad solo en divisas.

Pedro Monreal, un economista que se desempeña como Especialista del Programa de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO, dijo que había “muchos temas para comentar”, pero que aún “faltan detalles”.

De manera preliminar identificó “varias áreas donde existe discontinuidad respecto a las medidas de 2019” y señaló al “sector agropecuario, las pequeñas y medianas empresas y la exportación/importación” como las “tres áreas con cambios favorables más acentuados”.

En cambio, “la zona con menos avances es la monetaria y cambiaria”, escribió.

Para Tamarys Lien Bahamonde, una economista cubana radicada en Estados Unidos, los puntos más importantes están relacionados con la “planificación centralizada”, la “sustitución de importaciones”, la “regulación de los mecanismos de mercado” y la “complementariedad de múltiples actores económicos” entre los que señala a las cooperativas y el sector privado y estatal.

La especialista también añadió la importancia de “dinamizar la demanda interna”, la “autonomía del sector empresarial estatal”, la implementación de “aspectos claves del redimensionamiento del sector no estatal”, la “competitividad” y la “política ambiental activa”.

Entre lo más significativo señaló “la flexibilización para exportar e importar” y la supresión del “gravamen del 10% impuesto al dólar estadounidense en su cambio en Cuba”.

Luego recordó que “la producción nacional de alimentos, al igual que en los 90, aparece como prioridad de la estrategia”.

Lien Bahamonde prefirió no emitir criterios, aunque recordó que “muchas de estas medidas se implementaron, de forma similar, durante la crisis de los 90. Otras medidas se han propuesto durante un tiempo por académicos cubanos, y muchas se encuentran en los Lineamientos del Partido Comunista de Cuba desde la década pasada”.

Oscar Fernández, quien se desempeña como profesor de la Universidad de La Habana, dijo que las “acciones de política económica anunciadas parecen barrer con muchos de los obstáculos que se habían plantado al desarrollo del proceso de Actualización”, lo que calificó como “buenas noticias”.

Luego acotó que “sería muy saludable que se resumieran en un documento oficial que explicite los alcances que se propone esta especie de programa”.

Al ser preguntado por lo que más y lo que menos le gusta del paquete de medidas dijo que lo positivo son “la gran cantidad de temas clave que se propone abarcar”, mientras que lo negativo fue en su criterio que “faltó explicitar un objetivo dirigido a corregir o atenuar desbalances sociales entre los principios que se definieron”.

En el caso de Jorge Casals Llano, un economista marcadamente oficialista que publicó un texto recientemente en el diario Granma con criterios contrarios a lo establecido este jueves, cambió de opinión rápidamente y dijo que su “pensamiento es coincidente con el discurso de Díaz-Canel y de Alejandro (Gil)”.

Visiblemente molesto por las opiniones aireadas en redes sociales añadió: “Como soy ‘economista político’ y me honro de serlo, sé dónde dirigirme, a quién dirigirme, cómo dirigirme y elijo el momento y lugar para dirigirme (que no son precisamente las redes sociales) cuando difiero de algún planteamiento o alguna decisión de mi Partido, mi Gobierno y de los que considero mis compañeros de lucha”.

El economista Elías Amor, actualmente Presidente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), publicó un análisis en su blog enfocándose en el tema del gravamen, sobre lo que opinó que tiene una cara positiva “porque permite a los cubanos que tienen acceso a los dólares abrir sus cuentas en determinados bancos, obtener tarjetas de débito y lanzarse a comprar lo que deseen en las tiendas”.

Pero luego preguntó “¿qué ocurre con el 80% de los cubanos que no tienen acceso al dólar, ni familia en el exterior que envíe remesas?”.

En su criterio no tendrán más remedio que ahorrar de sus insuficientes sueldos en pesos cubanos, que se devaluarán aún más respecto al dólar luego de implementadas estas medidas.

“La injusticia que esto supone seguro que la arregla la economía informal, con fórmulas que la creatividad de los cubanos enseguida nos mostrará que es un pueblo hábil y con capacidades, mientras que la Seguridad del Estado se entrena para poner fin a dichas ‘ilegalidades’ que no son otra cosa que un grito de libertad”, afirmó.

Para Amor es de ilusos esperar que “estas medidas revolucionen una economía que, según los últimos datos de CEPAL, se hundirá en 2020 hasta un -8%”.

En su opinión lo peor de las nuevas disposiciones es querer presentarlas “como algo beneficioso para el pueblo cubano, cuando no lo son” pues el hecho de que “el 80% de los cubanos no tenga acceso al dólar deja a mucha gente al margen de este sistema comercial orientado a captar divisas”.

“En Cuba, el acceso a la compra de bienes y servicios que no existen en otras tiendas, no va a estar en función de los valores del trabajo, el esfuerzo, la motivación o el desempeño, sino de tener un familiar o un amigo en el extranjero que envíe dólares”, continuó.

“¿Es esta la lección moral que el régimen castrista quiere dejar a los cubanos?”, finalizó.