La entrada del coronavirus en los centros de ancianos es un foco peligroso por su alta letalidad y nivel de contagio en este grupo de edad. (14ymedio).-

 

Un brote en Santa Clara hace saltar las alarmas. En Europa, la alta letalidad del covid-19 tiene origen en estos centros.

 

—La prensa oficial ha revelado este martes el fuerte brote de coronavirus que aqueja a un hogar de ancianos de Santa Clara. Según Cubadebate se trata del foco más grande del país, con 57 casos positivos -44 internos y 13 trabajadores-, un fallecido, y 148 contactos de los empleados aislados. El peligro de que se produzcan contagios masivos en estos entornos es muy elevado y está detrás de la gran letalidad en varios países europeos, como Italia, España y Francia, donde se están abriendo investigaciones para aclarar los fallos en la gestión de algunos centros.

La principal hipótesis con que trabaja la comisión que estudia el origen del contagio atribuye a un médico y una enfermera que dieron positivo en covid-19 la responsabilidad por, probablemente, infravalorar sus síntomas. “Quizás no creyeron que fuera algo serio o que no debían ausentarse y afectar a los demás, porque se resolvió enseguida, pero lo cierto es que incumplieron las orientaciones de permanecer en casa ante alguna sospecha de enfermedad”, dijo Neil Reyes Miranda, director de Higiene y Epidemiología en Villa Clara.

“Quizás no creyeron que fuera algo serio o que no debían ausentarse y afectar a los demás, porque se resolvió enseguida, pero lo cierto es que incumplieron las orientaciones de permanecer en casa ante alguna sospecha de enfermedad”

La alarma saltó cuando una paciente ingresada en el hospital Arnaldo Milián Castro dio positivo el domingo 12 de abril y, al seguir sus contactos, se encontraron varios positivos asintomáticos en el hogar. Tres días después ya había 17 casos, doce de ellos mayores de 60 años y el resto eran trabajadores y posteriormente han aumentado los casos hasta llegar a las cifras actuales, correspondientes al 20 de abril.

Los contagiados están repartidos entre el Hospital Militar, donde hay 16 pacientes, dos de ellos graves; y el Oncológico Celestino Hernández, en el que permanecen los demás, todos estables hasta el momento.

Manuel Togoso Alcántara, director de este centro, indicó que los afectados reciben “tratamiento con anticuerpos monoclonales y otros medicamentos para evitar evoluciones tórpidas” y otras afecciones propias de la hospitalización, como la neumonía, los tromboembolismos y las escaras.

Carlos Hidalgo Mesa, jefe de estos enfermos en el Hospital Militar, explicó que por ahora no hay ningún caso de neumonía o escaras y que los pacientes reciben también vitaminas inyectadas como parte del cuidado. “Muchos llegaron aquí con enfermedades de base, un elemento que condicionó una atención más personalizada. Entonces reforzamos los equipos y aumentamos de uno a tres la cantidad de médicos por turnos de trabajo, mientras elevamos de dos a cinco el número de enfermeras. Asimismo, incrementamos la vigilancia y pasamos visita cada seis horas, aunque los signos vitales los tomamos cada cuatro si no aparece alguna situación anormal”, dijo.

En el centro de aislamiento de la provincia, abierto en la escuela especial Marta Abreu permanecen 79 ancianos que no han dado positivo. Mientras, los trabajadores del hogar que están contagiados o aislados se encuentran en buen estado y no han requerido tratamiento hasta la fecha, pero están en cuarentena repartidos en varios hospitales, al igual que los 148 contactos asociados a ellos.

El doctor Rodolfo Ramírez Álvarez, que dirige el centro de aislamiento del Marta Abreu, indicó que se está suministrando interferón por vía nasal a los ancianos para “fortalecer la respuesta inmune ante posibles contagios”. Algunos estudios llevados a cabo en Madrid y Boston alertan de que el interferón podría ser contraproducente al acelerar la producción de dos proteínas que actúan en dos sentidos, ya que si bien protegen al tejido, también sirven de puerta de entrada al virus facilitando la invasión. Los análisis aún no son concluyentes, pero hacen temer que el “milagro” cubano haga más daño que favor.

“Tenemos viejitos que pasan algunos días aquí, especialmente para tener acceso al almuerzo y a la comida pero salen a la calle y duermen algunos días en sus casas”

Los peligros para los asilos en Cuba no radican solo en que el personal sanitario u otros empleados lleven el virus y contagien a los residentes. En el hogar de ancianos Alfredo Gómez Gendra, de la calle Reina, en Centro Habana, conviven internos con otras personas de la tercera edad que pasan algo de su tiempo en el local y otro fuera. La mayoría proviene de familias con graves problemas económicos que no pueden garantizar su alimentación. “Tenemos viejitos que pasan algunos días aquí, especialmente para tener acceso al almuerzo y a la comida pero salen a la calle y duermen algunos días en sus casas”, comenta a 14ymedio una empleada del local que prefirió el anonimato.

“Hemos tratado de reducir al máximo esas entradas y salidas pero es difícil porque también muchos de ellos aprovechan cuando van a la calle para hacer algo de dinero vendiendo periódicos y otras cosas, o visitan a algún amigo que les regala algo de comida”, añade la trabajadora. “Después llegan con jabas con alimentos o con ropa que les regalan y que necesitan aquí”.

El personal del asilo está sobre aviso y han instaurado un método de desinfección para todo lo que llega de afuera, en particular porque están ubicados en una de las calles más populosas y deterioradas de la capital cubana. “Por esta acera pasan cada día muchas personas, la higiene alrededor no es buena y hay muchos solares donde viven las familias unas encima de otras, así que estamos en un área de alto riesgo”.

Junto a los problemas materiales que padecen todos los hogares de ancianos en la Isla la dificultad para encontrar personal de limpieza es otro agravante en tiempos de coronavirus. “No les interesa el salario, aunque se le dé algún estímulo de productos de higiene o comida por encima cada mes”, reconoce la empleada. “Conseguir gente que mantenga los pisos, los baños y el lugar limpio es ahora mismo lo más difícil”.

En Europa existe una fuerte sospecha de que los inicios de brotes de coronavirus en residencias de ancianos estén detrás de la elevada letalidad en España e Italia. Estos países son, junto a Japón, los que tienen mayor esperanza de vida y pirámides poblacionales muy envejecidas.

En España, la mortalidad por coronavirus en menores de 60 años supone un 1%. El dato aumenta al 5,2% entre los 70 y 79 años y alcanza el 17,9% en mayores de 80. Cerca de 12.000 personas han fallecido en estos centros, casi la mitad en Madrid. La gravedad de la situación ha llevado a las autoridades a cerrar residencias con malas condiciones y abrir investigaciones para depurar responsabilidades.

En Europa existe una fuerte sospecha de que los inicios de brotes de coronavirus en residencias de ancianos estén detrás de la elevada letalidad en España e Italia

Una situación similar se ha dado en Italia, donde hay cerca de 7.000 ancianos fallecidos en residencias, el doble de las que se contaban inicialmente. Más de 600 centros están siendo investigados y cerca del 17 % presenta irregularidades. En ambos países la gestión está descentralizada en las regiones, lo que ha añadido complicaciones a la hora de determinar la magnitud de la tragedia.

También Francia acumula un buen número de casos de ancianos fallecidos en instituciones, donde superan los 7.000. De los casos confirmados en todo el territorio francés hasta el día 16, más de la mitad, 56.180, estaban en estos centros. Como en los casos anteriores, el control mediante test e intervención de los cuerpos de seguridad del Estado ha tratado de reconducir una situación fuera de control.

Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda… en todos los países europeos, todos fuertemente envejecidos, se repite el mismo patrón. Cuba, el país con la media de edad más avanzada del continente americano, se enfrenta a la posibilidad de que focos como el de Santa Clara hagan escalar la enfermedad en la Isla.