DIARIO DE CUBA conversa con la coordinadora de la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado de EEUU acerca de las nuevas sanciones de Washington.

DDC, Madrid  

—Entre 2018 y 2020, Mara Tekach fue la máxima responsable de la Embajada de EEUU en La Habana. Actualmente es Coordinadora de la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado de EEUU, y desde ese puesto conversa con DIARIO DE CUBA sobre las nuevas sanciones anunciadas por el Gobierno de Donald Trump hacia La Habana.

Señora Tekach, ¿qué buscan los Estados Unidos con estas nuevas medidas?

Las medidas son la continuación de una política enfocada en privar de recursos al régimen, a las Fuerzas Armadas, a los servicios de Inteligencia y de Seguridad, y poner dichos recursos en manos del pueblo cubano, que es al que le pertenecen.

En La Habana fui testigo de la valentía de los disidentes y del sufrimiento de los cubanos bajo el régimen. Ningunas vacaciones y ningún tabaco valen la pena ante ese sufrimiento. Las acciones de hoy nos acercan un paso más a la democracia, la prosperidad y el respeto de los derechos humanos del pueblo cubano.

¿Las medidas también afectan a los ciudadanos cubanoamericanos? Es decir, los cubanoamericanos de visita en Cuba, ¿tampoco podrán quedarse en hoteles estatales?

Efectivamente. A partir de ahora, los ciudadanos norteamericanos que viajen a Cuba solo podrán quedarse en casas particulares. Los hoteles manejados por el Estado, por el Partido Comunista, por oficiales del régimen o sus familias, no van a estar disponibles. Sí lo estarán las casas particulares.

Y hablando de dichas casas, yo misma las he conocido en varias ciudades cubanas, he insistido en quedarme en ellas. Y no es solamente la experiencia de la visita, de comunicarse más directamente con la gente, sino que al pernoctar en esas casas se estimula una actividad económica mucho más eficaz. Se ponen más recursos directamente en manos del pueblo cubano, y el pueblo cubano logra una mejor calidad de vida a través de esta oportunidad.

El documento de las nuevas sanciones hace énfasis en separar lo que es el sector emprendedor cubano del militar y de la élite comunista. ¿Qué les diría a los emprendedores de la Isla?

Les diría que estamos muy enfocados en hacer todo lo posible para ayudarlos y para dirigir hacia ellos y no hacia el Estado los recursos que puedan gastar los norteamericanos que visiten la Isla. Mi mensaje es que Estados Unidos se enfoca mucho más en eso de darles recursos para ayudarles a desarrollar sus negocios, sus pequeñas empresas, que el propio Gobierno de Cuba, que siempre está obstaculizando a ese sector.

Existe un listado público de hoteles y organismos cubanos sancionados por EEUU. Las nuevas medidas hablan de incluir en él casas particulares de oficiales del régimen y de sus parientes. ¿Crecerá mucho el listado en relación al que ya existe?

El listado actual incluye 433 entidades, o sea, ya es bastante grande. Pero a su vez es un listado dinámico. Vamos a seguir buscando información para determinar cuáles entidades debemos agregar. Y sí, habrá casos particulares vinculados al Partido Comunista.

¿Cómo se determinará quién es quién cuando hablamos de casas particulares? ¿Qué instrumentos tienen o han pensado desarrollar para identificar a estos individuos vinculados a las élites del poder en Cuba?

Bueno, hay muchas fuentes, y la verdad es que mis colegas acá en el equipo de la Oficina de Asuntos Cubanos han hecho un trabajo minucioso y tremendo en ese sentido, en definir esa lista. Contamos con recursos, por ejemplo, las redes sociales, información y artículos de prensa… Con respecto a las casas particulares vinculadas al Gobierno, yo diría que el periodismo internacional es la fuente más importante.

Más allá de esto, quiero enfatizar que de lo que se trata es de separar a las élites del poder en Cuba de los ciudadanos. Nuestro blanco es el régimen y sus empresas militares.

Algunas de las anteriores medidas adoptadas por la administración Trump hacia La Habana han estado relacionadas con la presencia del régimen cubano en Caracas. Hace unos días, un demoledor informe de la Misión de Verificación de los Hechos en Venezuela, con mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, determinó que en Venezuela han sido cometidos crímenes de lesa humanidad. ¿Alguna relación con las nuevas sanciones?

Nuestro gran objetivo es el de privar de recursos a un régimen que reprime a su propio pueblo, pero además, que exporta estas prácticas de represión a terceros países, tal y como hace Cuba con su colonia Venezuela, con la que mantiene una relación parasitaria, simbiótica. Esta relación queda clara en el informe de Naciones Unidas. Si uno lee bien ese informe, resulta evidente que Cuba está implicada y es cómplice en todo lo que está pasando en Venezuela.

En los últimos años, ha sido bastante obvia la influencia cubana allí. Venezuela, sumida en el desastre y en una situación inmanejable, es víctima hoy de un Estado represor. Ahora tenemos la comprobación de los crímenes de lesa humanidad cometidos. Y la implicación del régimen cubano en estos crímenes multiplica las razones que justifican imponerle sanciones, para reducir sus recursos.

Si reprimir a su propio pueblo es algo extremadamente malo, peor es exportar estas prácticas deleznables a otros países.