Corría el inicio del nuevo milenio cuando se esparció como pólvora la noticia de que María Celeste sería la presentadora estelar de un programa con el que Telemundo, en auge de expansión, apostaba por conquistar a la audiencia hispana.

También se supo que se trataba de un contrato millonario, una adquisición de un talento del cual la cadena se vanaglorió mostrando al mundo la imagen de la periodista ganadora del Emmy, quien llegaba a casa por la puerta grande después de haber dedicado 15 años a Univision.

Pero María Celeste sabía que todo aquello podía acabar un día y no dudo en prepararse.

“Desde que empecé mi carrera, he estado preparada siempre para ser despedida al día siguiente, porque esa es la naturaleza de esta industria y son momentos que nos ayudan a evolucionar. Esta no es la primera vez que he sido despedida, me pasó también al principio de mi carrera. Y lo superé, me vino muy bien ese cambio. Y espero que este también sea igual de positivo”, contó María Celeste Arrarás durante una entrevista exclusiva que concedió a DIARIO LAS AMÉRICAS.

“Siempre he sido muy juiciosa en la parte económica, porque como soy madre y padre de familia de mí depende el sustento de mis hijos. He sido muy juiciosa en no malgastar el dinero, en ahorrarlo, en saberlo invertir para que cuando llegué el momento en que lo necesité tenerlo ahí. Y por la parte emocional, siempre supe que esto podía pasar, por lo tanto siempre he tenido los pies bien puestos en la tierra; no me he dejado llevar por la fama, nunca lo he hecho. Y eso me ha ayudado tremendamente en esta etapa”, agregó.

¿Por qué el adiós?

Sin embargo, asegura que su despido de Telemundo el 5 de agosto le tomó “por completo de sorpresa”, sobre todo porque los ratings del programa demostraban la calidad del trabajo que su equipo desempeñaba. María Celeste era la jefa editorial y productora ejecutiva de Al rojo vivo.

“No sé qué decir, porque nosotros, incluso, durante esta pandemia tuvimos un show de dos horas a petición de la cadena, que de una manera consistente le ganaba a un especial que estaba haciendo Univision con María Antonieta Collins y Jorge Ramos, y en la otra hora le ganábamos a El gordo y la flaca, no todos los días pero bastante frecuente”, contó.

“Éramos el show que mayor competencia le hacía a Univision, en el horario donde más cerrada estaba la competencia, a veces le ganábamos, a veces perdíamos por poco pero perdíamos, a veces empatábamos. Era en el horario de la cadena donde más cercanía, competencia y reto había. No quiero especular, pero por falta de resultados no fue”, agregó.

Sin muchas respuestas acerca de su despido y tras haber presenciado en días recientes el accidente de la mascota de su hija, admitió que es válido tener las emociones a flor de piel cuando se vive lo que le está tocando vivir.

“En estos días, me ha pegado un poco la parte sentimental después de que al perrito de mi hija lo arrollaron en frente de nosotros. Eso me puso tan vulnerable emocionalmente que me revuelca otras cosas. Y es muy normal, sobre todo, muy saludable. Y le doy la bienvenida [a esta etapa], porque obviamente no se le dice adiós a 20 años de una etapa de la vida sin mirar atrás y no tener emociones fuertes”, admitió.

“En esta etapa, estoy en duelo por mis compañeros de trabajo y por lo que hacía en el día a día que me apasionaba y que espero volver a hacer”, añadió.

Sobre cómo está lidiando con la nueva realidad de ya no formar parte del equipo de Al rojo vivo, comentó:

“Dentro de lo que cabe bien, pero ciertamente todas estas cosas fuertes que te pasan en la vida son cíclicas. Entonces tú vas pasando por todas las diferentes emociones y, de un día para otro, van cambiando tus sentimientos. Y decir que no me afecta sería decir que no soy humana, que soy de palo, y no lo soy. Así que vas por una montaña rusa de emociones. Y eso es bueno porque te ayuda a superarlo y, sobre todo, te recuerda que estás viva”.

“Me quedo con un mundo de memorias hermosas, de experiencias inigualables, de retos súper excitantes. No importa como haya acabado, no cambio el comienzo por nada. Y el tener esa pasión particular para enfocarme en un proyecto a la vez de una forma tan intensa, es algo que extraño, porque yo siempre he tenido esa capacidad de meterme en algo tan de lleno que doy el todo por el todo”.

En cuanto a lo que queda de su contrato con Telemundo, dijo que será honrado pero señaló que no puede ofrecer más detalles.

“Me quedaban menos de cuatro años, pero me quedaba una cantidad sustancial que me la van a honrar como tiene que ser. Es lo que se acordó, no es un favor, es un acuerdo que había. Y cuando haces un contrato es, precisamente, para que en casos como estos no haya que pelear los términos y las condiciones”, expuso.

“No quiero hablar de los detalles del contrato, no por hacerme la interesante sino porque uno de las cláusulas que tienen los contratos es de confidencialidad. Y lo menos que quiero ahora es invalidar mi contrato, porque me puede afectar tremendamente”, agregó al contestar si existe alguna cláusula que le prohíba trabajar en otra cadena durante el tiempo restante.

Después de Telemundo

Con o sin cláusula, lo cierto es que la vida profesional de María Celeste no termina con Telemundo, aun más cuando la periodista cuenta con una sólida presencia en las redes sociales. En su perfil de Instagram suman 1.8 millones de seguidores, algo que hoy en día cuenta a favor de las figuras públicas, tanto a la horade ser contratadas por las grandes cadenas, como si deciden emprender vuelo por cuenta propia.

“Tengo sueños de sobra. El tiempo dirá. Yo soy una persona a quien le gusta trabajar fuerte, me gusta entretenerme con el trabajo y sumergirme en un proyecto. Así que eso vendrá, ¿cuál será?, es demasiado rápido. Y si digo que he pensado en algo, estaría mintiendo. Quiero tomarme un descanso mental y de ahí empezar a ver las cosas más claras”, indicó.

“La fórmula de antes de cuando uno dejaba un trabajo o lo dejaban, como en mi caso, ha cambiado tremendamente. Hay mucha más variedad de opciones e independencia. Y espero que me vaya bien, vamos a ver qué me trae el destino. Ojalá que aparezcan las oportunidades que me convengan y que yo sepa identificarlas para aprovecharlas”.

Sí reveló cuál es el proyecto que próximamente la mantendrá ocupada: el debut en la música de su segundo hijo, Adrián Vadim, a quien adoptó en Rusia siendo un bebé.

“Se va a lanzar como cantante el 25 de septiembre. Es muy emocionante. Ya tenemos tres canciones producidas inéditas. Esto es algo que a él le apasiona y estoy contenta de que tenga este talento, vamos a ver cómo le va. Yo lo estoy llevando de la mano porque quiero que entre con el pie derecho. Y quién mejor que yo, que he trabajado con los medios hace tanto tiempo”.