Ilustración digital del proyecto del edificio. / AGENCIA CUBANA DE NOTICIAS.-

 

‘En este país no se somete nada a concurso’, critican y cuestionan la trasparencia del proyecto.

DDC, La Habana 

—La construcción de un hotel de 154 metros de altura en el medio del Vedado ha suscitado polémica entre arquitectos y estudiosos del tema desde el comienzo de las obras en septiembre de 2018.

El edificio, que estará ubicado en el espacio conocido popularmente como “hueco”, en la calle 25 entre J y L, a unos pocos metros del Habana Libre, tendrá 42 plantas, lo que lo convertirá en el más alto del país.

Con un aspecto brutalista, la edificación muestra un diseño hermético y rectangular, destacando su amplia fachada acristalada y carente de balcones.

Por esta razón, el arquitecto cubano Carlos Carbonell comentó en un post de Facebook que le parece fatal, pues “va a ser el edificio que más energía eléctrica gaste en el país. Le da el sol por todos lados”.

Explicó más adelante que “las fachadas totalmente acristaladas como el edificio de la ONU son para ambientes como Nueva York, donde lo que buscan es el poco calor que puede brindar el sol en un lugar tan frío. Es que no acabamos de darnos cuenta que ya todo está pensado”.

El también arquitecto Sergio Isa lo calificó como “el mazacote más feo que se ha construido en La Habana. En parte también porque en este país no se somete nada a concurso. Todo se realiza a ‘Pepe timbales'”.

Refiriéndose a los defensores de la edificación, añadió: “Si estudiaste Arquitectura o Diseño sabrás que no existe el proyecto inmejorable y que lo que no se somete a críticas de especialistas se convertirá, tarde o temprano, en el resultado del capricho de unos pocos oportunistas”.

El profesor y arquitecto cubano Universo García Lorenzo opinó que hay “normativas y regulaciones, y sentido del contexto (para mí tan importantes como aquellas) que no se expresan en modo alguno, tales como considerar la orientación para la protección o apertura de fachadas, las alturas, etc.”.

El artista cubano Julio Llópiz Casal dijo que en su criterio el problema no radica en “que el edificio sea una cosa vomitiva”, sino en que ha sido “proyectado de espaldas a la transparencia institucional y de cara a una postura tan ofensiva con tantas generaciones de arquitectos formados durante tantos años en esta Isla”.

“¿Por qué no hubo una licitación, en primer lugar, con arquitectos del patio, que sí tienen pasión y conocimiento y talento para hacer lo que hace falta? ¿Por qué se evade un diálogo formal con el entorno arquitectónico? ¿Es que no es obvio que esa payasada falocéntrica se va a ‘comer’ al Hilton, que se va a caer ahorita porque al MINTUR no le importa y menos tiene sensibilidad para entender el problema?”, cuestionó.

“¿Por qué esta ciudad no tiene derecho a hacer algo desde dentro y no desde fuera, por sí misma? Estas cosas pasan porque las decisiones fundamentales las toma una partida de gente irresponsable, ignorante e insensible. La República, en los 50, con todo y que vivíamos en una dictadura, nos legó una arquitectura hecha desde la responsabilidad y en la que participaban los profesionales del medio, no como ahora”, finalizó.

La construcción, que no se ha detenido ni siquiera por la pandemia del coronavirus, está a cargo de la empresa Almest, perteneciente al conglomerado militar GAESA. Según la información oficial, cuenta con un presupuesto completamente cubano.

El historiador del arte Osmany Suárez consideró que “el galopante proceso de crear nuevos hoteles en La Habana, donde deberían recuperarse cines, centros culturales y deportivos, espacios habitacionales, etc., ha sido una literal vergüenza desde su fecha inicial hasta los días presentes”.

En su opinión, “será necesario atender los privilegios mutuos de Almest (…) y la Bouygues Batiment Internacional (empresa constructora francesa) en la frenética inversión hotelera, mientras hace años hay una desescalada turística internacional que deja mucho espacio a las sospechas de estas negociaciones”.

La instalación tendrá 565 habitaciones y categoría de cinco estrellas. Se calcula que pueda estar terminada en el año 2022.