El cerdo escasea y se encarece cada vez más, pero el ministro es optimista. / (Nina Hale).-

 

Manuel Sobrino Martínez mostró mucho optimismo para todo lo que indicó que no va bien en su sector.

La Habana | .-

—Mucho optimismo destilaba el discurso del ministro de Industria Alimentaria para la cantidad de productos básicos que, como enumeró, han escaseado en la canasta básica que debería cubrir las necesidades de los cubanos.

“En relación con los compromisos de producción y entrega del mes de abril, a pesar de las complejidades con la entrega de ganado porcino y de leche a la industria, se cumplieron los compromisos de la canasta básica comprometidos con la población”, dijo en la Televisión Nacional.

Manuel Sobrino Martínez aseguró este miércoles en Mesa Redonda que los compromisos se han cumplido pero desgranó toda una lista de problemas que, como es habitual, atribuyó a otros, empezando por el pollo. Su ausencia, dijo, procede de mermas y “violaciones en los procedimientos”.

“Le damos garantía total a nuestro pueblo de que en los lugares donde ha faltado, vamos a definir las responsabilidades, y se repondrá lo que realmente tiene que ser”

“Le damos garantía total a nuestro pueblo de que en los lugares donde ha faltado, vamos a definir las responsabilidades, y se repondrá lo que realmente tiene que ser”, prometió.

Para otro producto muy valorado, como es la leche en polvo, se prevé, además un empeoramiento. “Va a estar limitada la utilización de leche en polvo en otras producciones de helado, yogurt y otros derivados que dependen de la leche”, adelantó para mayo, aunque prometió asegurarla para niños, dietas médicas y hospitales y los centros de aislamiento.

Malas noticias también para el cerdo, la fuente de proteína animal favorita de la Isla. “Son bajos los niveles de entrega de ganado porcino, 8.000 toneladas, cuando en el plan estaban concebidas 13.000”. Para solucionarlo, mencionó un incremento en el control de la producción de los “combinados cárnicos, en la generalización en el país de la utilización de extensores y en aprovechar los subproductos”.

Menos importante, pero otro descalabro, fue la mala marcha de la industria de refrescos que, según el titular “dejó deudas (…) con gran diferencia entre la demanda y los niveles de producción”.

Para compensar el sombrío futuro de estos productos, el ministro pudo esgrimir un aumento en la producción del yogurt que permitió que, pese a estar -de nuevo una decepción- por debajo de la demanda llegó a poblaciones que normalmente no lo disfrutan. “Se comportó el yogurt”, se entusiasmó.

En ese sentido, fijó como meta el incremento del yogurt de soya y sus derivados para abastecer a las zonas que más lo demandan, pero también para cubrir los destinos a los que no llega la leche en polvo.

También se portó bien la harina de trigo, lo que permitió al ministro dar otra buena noticia: habrá pan en mayo y también otros derivados de la harina; y se mantendrá la producción y entrega de aceite y pastas alimenticias para las provincias que las reciben.

“Iniciaremos este mes la producción de malta dispensada, la cual se venderá en algunos puntos en La Habana, cumpliendo con el distanciamiento necesario, para evitar aglomeraciones”, una iniciativa que estudiarán para ampliar de cara al futuro.

“Iniciaremos este mes la producción de malta dispensada, la cual se venderá en algunos puntos en La Habana, cumpliendo con el distanciamiento necesario, para evitar aglomeraciones”

“Se seguirá la producción de café por grano y por envase, y no habrá dificultades con la producción y entrega de la compota”, se comprometió.

El ministro defendió la regulación de la venta de productos alimenticios y de aseo, para evitar las subidas de precios en el contexto actual, así como el “acaparamiento de productos por elementos inescrupulosos”.

Por último, Sobrino anunció que es una prioridad de su área buscar variantes e incrementar la eficiencia para aumentar la producción y entrega de alimentos, aunque, como suele ocurrir, no dejó ver que existe plan alguno para revertir la situación de escasez.

Así sonaron todas las buenas intenciones sobre incrementar, mejorar, aprovechar.