Clientes en una farmacia habanera. (J. E. RODRÍGUEZ DDC).-

 

Ni antidepresivos, ni analgésicos, ni antihistamínicos, y hasta los medicamentos para el tratamiento de la diabetes escasean, se quejan los cubanos.

JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ, La Habana, para DDC.-

—Luis Jesús lleva más de dos meses sin poder adquirir la teofilina de 200 miligramos, que necesita como tratamiento fijo para su padecimiento crónico de asma bronquial. Vive en un tercer piso, en la barriada de Colón, Centro Habana, y le cuesta trabajo subir las escaleras. Ante la incertidumbre de nunca saber cuándo llegaran los medicamentos en la farmacia, y el agravamiento de sus crisis, ha decido permutar su casa, donde vive desde hace más de 30 años.

“Ya no puedo subir estas escaleras sin ahogarme, casi tengo que vivir confinado y me tengo que buscar la vida porque tampoco me puedo morir de hambre. Llevo dos meses en que tengo crisis de asma un día sí y un día no”, se lamentó Luis Jesús que tampoco ha podido conseguir la Prednisolona, otro de los medicamentos en falta en la cadena de farmacias estatales.

Los antibióticos en suspensión para niños, y los jarabes, son medicamentos que también escasean, según testimonios de habaneros entrevistados, quienes han tenido que recurrir a las farmacias internacionales de venta de medicamentos en divisas.

“No se consigue ningún antibiótico, ni siquiera en el mercado negro”, declaró Arletis Castro, madre de una niña de dos años de edad.

“La amoxicilina en suspensión para niños no aparece ni en las misas espirituales. Tuve que comprar la emulsión de Scott (complemento vitamínico) en las tiendas en divisas, a casi ocho CUC el frasco, para poder ir tirando. Pero no hay bolsillo trabajador que sostenga eso, más cuando el padecimiento es largo, como en el caso de mi hija”.

El relato de la escritora Adriana Normand no es un caso aislado, sino que describe los avatares de decena de miles de cubanos que ante el déficit creciente de medicamentos en la Isla apenas pueden recurrir a la denuncia.

“Soy depresiva, como muchos en Cuba, y hace más de cuatro años que dependo de la Sertralina ‒medicamento que regula la producción de serotonina‒ y al principio necesitaba media tableta al día, ahora consumo dos, es la dosis que llevo desde hace un par de años”, explicó Normand.

“Al principio debía ir al hospital a buscarlas todos los meses, pero desde hace un tiempo deben llegar a mi farmacia más cercana a mi nombre. Dos frascos de 30 píldoras para sobrellevar el mes, dos frascos que hace meses no llegan. En esos casos tengo que buscarla por mi municipio y, si la encuentro, solicitar un desvío. Este proceso consiste en que en mi farmacia coordinen con aquella donde sí hay para que me vendan la mitad de lo que debo consumir. Eso quiere decir que debo escoger entre estar 15 días al mes compensada o estar a media máquina por 30 días. Suelo preferir la primera opción”.

“Tengo problemas para conciliar el sueño, porque el Alprazolam, otro fármaco que me es imprescindible para dormir, tampoco visita la farmacia hace meses”, se quejó la escritora, quien recurrió a sus amistades en España para conseguir que le envíen algunas dosis de Sertralina.

La Sertralina, pudo confirmar este reportero, es un medicamento que se produce en Cuba.

Los analgésicos y antihistamínicos son también considerados “medicamentos de lujo” por la población, disponibles muchas veces solo para quienes pueden pagarlos a sobreprecio, o para los que madrugan en consultorios médicos para buscar recetas, y en farmacias para garantizar que no se termine el medicamento, que no dura un día en los almacenes de los dispensarios.

Según el Anuario Estadístico de Salud de 2018, el índice de incidencia de la Diabetes —solo en la población de La Habana… asciende a una tasa de 81,7 por 1.000 habitantes, y precisamente los medicamentos para este padecimiento han sido de los más escasos en lo que va de año.

Una administradora de una farmacia en el municipio Boyeros, que pidió no ser identificada, confirmó a DIARIO DE CUBA que tanto la Metformina como la Glibenclamina llevan “meses de abastecimiento irregular”.

“Ni siquiera puedes encontrarla en el mercado negro. Eso significa que, por una parte, los medicamentos que se producen el país no se están produciendo y, por otra, que los que se importan no están entrando al país. Nada de esto se le explica a la población”, comentó la administradora.

El pasado mes de agosto, la directa de Operaciones y Tecnología del Grupo de las Industrias Biotecnológicas y Farmacéuticas de Cuba (BioCubaFarma), Rita María García, admitió la carencia ‒en la red de farmacias estatales donde se adquieren en moneda nacional‒ de entre 40 y 47 medicamentos en los meses junio y julio. Una cifra similar que, según declaró entonces, podría también faltar durante los siguientes.

García dijo también que la escasez de medicamentos es, en parte, consecuencia de vulnerabilidades en “el control interno”, que han alimentado el mercado negro, aunque no precisó la funcionaria en qué magnitud, ni cuáles medidas se ejecutarían para corregir ese problema en las entidades subordinadas al Ministerio de Salud.