Ilustración con la imagen de Silverio Portal y un derrumbre reciente en La Habana. DDC.

 

¿Cuántas muertes más son necesarias para que ese edificio en mal estado que es el sistema cubano termine por colapsar?

Lien Carrazana / DDC, Madrid

—El problema habitacional en Cuba es grave. El activista Silverio Portal Contreras lo denunciaba constantemente y por eso está preso. En menos de un mes dos ancianas han fallecido en La Habana Vieja a causa del derrumbe de sus viviendas. Este final tan horrible parece aguardarle a muchos adultos mayores en la Isla. En julio otra mujer de 68 años no sobrevivió al derrumbe de su vivienda en El Cerro.

Pero lo cierto es que cubanos de todas las edades corren el riesgo de morir de esta trágica manera. Así quedó patente hace ocho meses cuando tres niñas perdieron la vida por el desprendimiento de un balcón en La Habana Vieja. La conmoción entonces fue tremenda entre la ciudadanía. En cambio, la respuesta de las autoridades fue tardía y el ofrecimiento de indemnizar a la familia con 350 pesos (12 dólares) causó indignación.

“¿Cuántas vidas más son necesarias para que se tomen acciones precisas y urgentes con estas viviendas en estado crítico?”, preguntó la cantante cubana Haydée Milanés tras el suceso. La interrogante sigue en el aire cada vez que muere una persona a causa de un derrumbe.

Sucesos recientes demuestran que no es necesario vivir en un inmueble en mal estado para perder la vida sepultado entre escombros. Como le ocurrió a un trabajador de comunales en julio pasado, mientras recogía basura se desplomó una pared en un edificio de Centro Habana. ¿La familia del trabajador fallecido fue indemnizada?

Ante estos sucesos las autoridades nunca han asumido responsabilidades. Incluso puede ocurrir que culpen a los afectados. En marzo pasado un joven de 26 años perdió la vida mientras trabajaba reparando un edificio multifamiliar de La Habana Vieja. Las autoridades culparon al contratista y su padre.

Quienes sobreviven a estos derrumbes viven con miedo de ser los próximos de la lista. Familias en riesgo han dormido en portales por temor de que les caiga la casa encima o han puesto carteles en sus balcones para protestar. Pero las autoridades les han exigido quitarlos con el argumento de que eso era “contrarrevolución”. Otras familias también han ocupado locales estatales de los que han sido desalojadas.

Lejos de solucionar el crítico problema de vivienda que existe en el país, el régimen se empeña en silenciar a quien denuncie esta grave situación. Así hicieron con Silverio Portal, que con su proyecto “No más muertes en Cuba por derrumbes” exigía a las autoridades la protección de las personas que viven en inmuebles en mal estado.

Portal Contreras está sancionado a cuatro años de cárcel por los supuestos delitos de desorden público y desacato. Lleva más de media condena en prisión mientras su estado de salud se deteriora. Ha perdido la visión de un ojo tras una golpiza y padece de epilepsia, hipertensión arterial, y otras enfermedades. Todo ello complicado con un infarto cerebral que le provocó una discapacidad motora por hemiplejia. Su pareja, Lucinda González, denuncia que no ve al recluso desde febrero de este año.

Pese a los pronunciamientos de organizaciones internaciones como Amnistía Internacional, que lo declaró Prisionero de Conciencia en 2019, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que le otorgó una medida cautelar, y el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas, que pidió su liberación, Silverio continua preso y no se sabe nada de su estado de salud actual.

¿Cuántas muertes más son necesarias para que ese edificio en mal estado que es el sistema cubano termine por colapsar?

Hacen falta más bien muchas vidas, de personas valientes y honradas como Silverio, que sean capaces de denunciar los atropellos que sufren los cubanos a diario.

Hacen falta más voces libres y personas influyentes que se sumen a exigir la liberación de Silverio. Así lo han hecho creadores como el escritor Marcial Gala, el actor Mario Guerra, la actriz Lynn Cruz, los raperos Aldo El Aldeano, Soandry del Río, Escuadrón Patriota, Maykel Osorbo, las artistas plásticas Sandra Ceballos, Tania Bruguera, el grafitero Yulier P. y la curadora Anamely Ramos, entre otros muchos.

Es preciso que esa sensibilidad contagie a exponentes internacionales, y que más voces, como la de la escritora española Rosa Montero, se hagan eco del caso de Silverio, como también lo ha hecho José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch o el subsecretario de Estado de EEUU Michael G. Kozak. Y que se sumen más nombres que reclamen, junto a las más 5.000 firmas que piden al Tribunal Supremo la liberación inmediata de Silverio Portal.

Es necesario que las autoridades tomen medidas que eviten pérdidas de vidas humanas en derrumbes. Pero en vez de eso el régimien reprime y desaloja porque sabe que sin un lugar donde vivir no se puede pensar en ser libre.

Urge presionar al régimen para que deje de hacer oídos sordos ante los reclamos de la ciudadanía y libere a Silverio. Su vida corre peligro en prisión con la pandemia. Antes que a las muertes de ciudadanos de a pie entre los escombros, también se sume la de otro preso político en las cárceles cubanas. Lo que podría de manifiesto, una vez más, la ruina de país que es Cuba en la actualidad.