La separación de las familias cubanas cuando muchos marchan al exilio. (Archivo).-

 

Por Roberto A. San Martín / CUBAneate.-

—Comienza la semana de agradecer y quiero comenzar agradeciendo estar vivo para poder Dar Gracias.

Primero a Dios, por el milagro que es la vida a la que cada uno de nosotros llega con su asignación de tiempo y un camino que construir mientras lo recorre, tramo a tramo, según va viviendo.

A los de mi generación nos ha tocado mucho de todo lo posible y casi todo lo probable.

A aquellos que nacieron en mi tiempo, en el sitio del mundo en que nací, nos ha tocado ser testigos de los más hermosos sueños y participar personalmente en lo que muchos creimos que era la posibilidad de construirlos.

Nos tocó la entrega para trabajar, con todo un pueblo, a fin de hacer una vida mejor y el dolor de descubrir el engaño, la verdad, la prisión y la muerte de todo lo soñado.

Y como nos quedaba tiempo de la vida, nos alcanzó para mirar la verdad frente al espejo y para rehacernos defendiendo el derecho a luchar para ser libres y dueños de nuestra propia vida.

Todavía no lo hemos conseguido, pero aprendimos que la única posibilidad de lograrlo es continuar el combate por ello durante cada uno de los minutos que nos quedan de vida.

A los de mi generación, en el lugar en que nací, nos tocó renacer para acabar viviendo en otra vida.
A la generación anterior nos les fue mucho más fácil.

A mi madre -por ejemplo- le toco ir a la cárcel a los sesenta años de edad y, cuando la mayoría de las personas se retiran para descansar, vivir encarcelada por defender su derecho a creer en Dios y no en el gobierno. A mi me tocó, primero visitarla en prisión y luego ir a prisión. También a mis hermanos.

Hoy, como en cada ocasión en la que se acerca el fin de otro año más, he mirado un viejo album de fotos y he visto algunas en las que aparece toda la familia, almorzando los domingos en la Víbora, todos juntos, disfrutando de estar vivos y reunidos…

Mientras escribo, he estado escuchando música de Carlos Varela y una canción suya, del siglo pasado, se me ocurre que es la mejora manera posible para expresar lo que siento al comenzar esta semana.

Ella explica mejor todo lo nos ha tocado a quienes hemos vivido los tiempos de mi generación y quiero compartirla con estedes. Escúchenla y vean detenidamente las imágenes que la acompañan.