El diario oficial da cuenta del linchamiento a un presunto violador, pero lo hace para culpar a quien ha informado del hecho.

 

—Con su habitual lentitud el diario Granma se refiere este jueves a los lamentables hechos ocurridos en Santiago de Cuba el pasado sábado 8 de febrero, cuando se produjeron violentos enfrentamientos entre la población y las fuerzas del orden que intentaban rescatar de un linchamiento al presunto violador de una menor.

Para aquellos que no estaban enterados de lo ocurrido probablemente hayan pasado por alto la lectura de un artículo, firmado por el exagente de la Seguridad del Estado Raúl Antonio Capote, que al titularse ¿Quiénes están interesados en hacer creer al mundo que en Cuba existe un clima de inseguridad y violencia? parece más interesado en culpabilizar a quienes informan que a quienes aquel día cometieron hechos violentos. Desde luego, dejar de introducir el manido tema del diferendo con Estados Unidos.

La lectura del sumario “El bloqueo provoca escasez, el consumo es afectado, se crean sentimientos de ansiedad constantes, los medios contrarrevolucionarios intentan conectar a las personas al odio” refuerza la idea de que estamos ante un artículo de opinión que busca atribuir oscuras intenciones a la prensa independiente y al Gobierno de EE UU, que, a su juicio, mueve los hilos.

Ningún medio oficial, ni siquiera los locales de la provincia Santiago de Cuba, se han dignado todavía a reportar la noticia

Ningún medio oficial, ni siquiera los locales de la provincia Santiago de Cuba, se han dignado todavía a reportar la noticia. Publicar una opinión política sobre un acontecimiento del que no se ha informado solo contribuye a aumentar la confusión.

El autor, que no estuvo presente en lo ocurrido, es terminante al afirmar que “a pesar de la compleja situación, (los agentes del orden) jamás perdieron la calma y actuaron con suma profesionalidad”.

En la versión del órgano oficial del Partido Comunista la ira de los santiagueros se vio azuzada al aparecer en las redes sociales “llamados a linchar, incendiar, destruir, a enfrentar a la policía. Gente inescrupulosa, aprovechando el dolor de los familiares, amigos y vecinos de la víctima, llamaban a sembrar el caos y acusaban a la Policía y al Gobierno de ‘proteger’ al violador”. El diario, además, no considera la presunción de inocencia del supuesto agresor, que aún no ha sido juzgado.

Según esta versión, los vecinos del reparto Nuevo Vista Alegre le cayeron a pedradas a los miembros de las tropas de boinas negras porque fueron manipulados por el imperialismo y no porque al bajarse de sus camiones empezaron a dar bastonazos a todo el que tenían por delante, que es la versión de varios testigos.

Al Gobierno le preocupa mucho la mala imagen que se le da al mundo con estos espectáculos. “¿Qué van a pensar los inversionistas?

La ira popular, espontánea, incontrolable, sorpresiva, se ha venido desatando en Cuba por diversos motivos. Desde la “Batalla de Cuatro Caminos”, como se ha bautizado los destrozos ocasionados en un centro comercial capitalino, hasta los cierres de calles con cubos en protesta por la escasez de agua, pasando por las riñas en las colas para comprar productos de aseo, combustible o alimentos básicos.

Al Gobierno le preocupa mucho la mala imagen que se le da al mundo con estos espectáculos. “¿Qué van a pensar los inversionistas? ¿Qué van a decir los grupos de solidaridad en el extranjero que nos ponen de modelo por haber formado al hombre nuevo? ¿Cómo podrá repercutir la difusión de estas escenas en el turismo?

Se supone que también le preocupan las incalculables consecuencias de un enfrentamiento entre la policía y el pueblo que se salga de control. Por esa razón, cuando alguien protesta en una gasolinera porque solo venden combustible a los vehículos estatales, Granma contraataca acusando a los inconformes de ser “elementos” oportunistas que tratan de manipular a la gente y, con absoluta irresponsabilidad, insinúa que “parecieran encajar en la lógica perversa revelada en el memorándum secreto del 6 de abril de 1960, del Departamento de Estado de Estados Unidos, donde queda clara la intención de ese país contra Cuba”.

Desde luego que no es una casualidad que todos los medios no oficiales cubanos, cada uno con su perfil y su punto de vista, dieran la noticia y difundieran algunos de los videos que aparecieron en las redes sociales. Se trataba de hacer periodismo, no de seguir las instrucciones de la CIA.

Resulta difícil entender cómo la CIA pueda lograr “construir un estado mental que lleve al pueblo a actuar más allá de toda lógica, que los mueva a ejecutar acciones agresivas, crear un estado de irracionalidad que pueda convertir al ser humano en una bestia”. Después de 60 años teniendo el monopolio absoluto de los medios informativos, del sistema de educación y de la producción y difusión de bienes culturales, ¿cómo puede el enemigo ocasionar semejante daño?

La obsesión por echarle la culpa de todos los males al embargo estadounidense desmoviliza cualquier iniciativa autocrítica

Según Granma, un ejemplo de los resultados de “las campañas orquestadas desde Washington” las guarimbas en Venezuela, las protestas en Bolivia, Ucrania, Siria o en Irán, pero se omite la explicación del vandalismo en Chile o los desórdenes en Ecuador.

El dario oficial, que se ufana de decir que nunca miente, no se disculpa por sus omisiones ni por la demora en cumplir sus deberes informativos. La obsesión por echarle la culpa de todos los males al embargo estadounidense desmoviliza cualquier iniciativa autocrítica. Lo ocurrido en Santiago de Cuba merece un debate más profundo.

La inmensa mayoría, si no la totalidad, de los cientos de insubordinados santiagueros que pretendieron linchar a un presunto violador nacieron después de 1959, la mayoría fue al menos pionero, muchos deben formar parte de los CDR o en la FMC. Culpar de sus actuaciones a intereses foráneos es, cuando menos, un acto de irresponsabilidad y desmemoria. ¿Por qué apedrearon a la policía? ¿Quién les habrá inculcado tanto odio?