—Mientras reina la confusión sobre las sanciones anunciadas la semana pasada, Western Union quiere que los cubanoamericanos que buscan enviar dinero a su familia en Cuba sepan que hasta ahora los servicios de la compañía se mantienen sin cambios.

Por cuánto tiempo aún está por verse.

La semana pasada, el Departamento de Estado anunció que agregaría a Fincimex, una compañía cubana controlada por los militares, a su Lista Restringida de Cuba (CRL). Las personas y empresas bajo la jurisdicción de los Estados Unidos generalmente no pueden realizar transacciones directas con las entidades nombradas en la lista.

Fincimex, una subsidiaria de Cimex, es la compañía cubana que maneja las remesas y procesa tarjetas bancarias emitidas en el extranjero. También es la representante exclusiva de Western Union en la isla.

Las empresas que tratan con Fincimex, especialmente Western Union y otras agencias que envían dinero a Cuba, tendrán que evaluar por su cuenta cómo la nueva sanción afectará sus negocios.

El anuncio sobre Fincimex debía hacerse oficial este viernes cuando debía aparecer una notificación en el Registro Federal. Pero incluso eso generó más confusión pues la notificación salió a la luz sin el nombre de Fincimex.

Un portavoz del Departamento de Estado dijo que la agencia corregirá el aviso que “inadvertidamente” omitió el nombre de la compañía. La sanción se hará efectiva cuando se publique la corrección en el Registro Federal.

Por el momento, Western Union dice que nada ha cambiado.

“Podemos confirmar que nuestros negocios y servicios desde los Estados Unidos hacia Cuba funcionan como de costumbre y cumplen con las leyes y regulaciones de Estados Unidos, dijo Margaret D. Fogarty, portavoz de la compañía. “Los clientes pueden enviar dinero en oficinas, o digitalmente, a través de westernunion.com o nuestra aplicación. Cualquier cambio futuro en los servicios se comunicará directamente”.

Pero la compañía no ha recibido orientación adicional para comprender las implicaciones del anuncio del Departamento de Estado, que no son evidentes. Western Union había sido previamente autorizada para enviar remesas a Cuba, y el memorando presidencial que ordena la creación de la lista restringida en el 2017 incluye una excepción para las remesas.

“Con respecto a Fincimex, el mensaje a quienes utilizan los servicios de Western Union Company y Mastercard es: no presten atención a lo que está en la lista restringida de Cuba; presten atención a lo que las compañías están permitiendo“, dijo John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council.

Kavulich dijo que no es irracional que las empresas crean que las licencias o autorizaciones generales y específicas emitidas por el Departamento del Tesoro “prevalecen sobre lo que está en la Lista Restringida de Cuba”.

Un portavoz del Departamento de Estado dijo que la sanción contra Fincimex intenta impedir que las divisas destinadas al pueblo cubano terminen en manos del gobierno, y señaló que esa compañía se queda con una parte de cada envío que procesa.

Al mismo tiempo, el portavoz también dijo que “las personas que envían dinero a sus familiares y viajeros autorizados aún pueden realizar transacciones legales”.

Dado que el Departamento del Tesoro aún no ha emitido ninguna orientación sobre el tema, corresponde a los abogados de la empresa decidir qué hacer.

“Las empresas que hacen negocios con FINCIMEX necesitarán revisar las regulaciones relevantes para determinar el impacto en sus operaciones”, dijo el portavoz del Departamento de Estado.

El Departamento del Tesoro y la Casa Blanca no respondieron a un correo electrónico enviado por el Herald pidiendo aclaraciones sobre el tema. El Departamento de Estado no dijo claramente si la inclusión de Fincimex en la lista negra impide que Western Union mantenga una relación de negocios con esa compañía.

Mientras tanto, en Cuba, el medio de comunicación independiente 14ymedio informó que la ansiedad generada por las noticias sobre Fincimex produjo largas colas para obtener dinero en las oficinas de Western Union en La Habana.

La falta de claridad ha dejado a los expertos y las partes interesadas preguntándose si el anuncio fue simplemente un gesto simbólico enfocado en las próximas elecciones presidenciales.

Pero el anuncio y la confusión a su alrededor podrían tener otro propósito, dijo Kavulich: “crear incertidumbre” en torno a hacer negocios con Cuba, “y a las empresas no les gusta la incertidumbre”.