El entonces alcalde de Glendale, Frank Quintero, posa con Rosa Porto, segunda desde la derecha, y sus hijas Beatriz y Margarita durante un almuerzo de premiación en 2012.  

Por CHRISTOPHER GOFFARDSTAFF / LOS ANGELES TIMES.-

—Rosa Porto, la panadera y emigrante cubana que fundó la popular cadena de panaderías y cafés Porto en el sur de California con su familia, murió el viernes 14 de diciembre, según la página de Instagram de la empresa. Ella tenía 89 años.

“Aprendí rompiendo huevos y por necesidad”, dijo Rosa Porto en The Times.

“Comencé a hornear los pasteles para mis hijos, y como eran bonitos, mis vecinos comenzaron a pedirme que les hiciera pasteles”.

Porto vino de Manzanillo, Cuba.

Después de que Fidel Castro asumió el poder en la isla en 1959, Porto perdió su trabajo como gerente en un distribuidor de cigarros, y su esposo, Raúl, fue enviado a un campo de trabajos forzados.

Porto, que había crecido aprendiendo las recetas de su madre española, apoyó a su familia haciendo y vendiendo bizcochos empapados en brandy, aunque el gobierno de Castro prohibió a los ciudadanos privados ser dueños de negocios.

Después de años en una lista de espera, a Porto y su familia se les permitió salir de Cuba a principios de la década de 1970.

Llegaron a la quiebra en Los Ángeles, donde Raúl consiguió trabajo como conserje y Rosa horneó y vendió pasteles desde su casa para vecinos y compañeros inmigrantes cubanos.

Con un pequeño préstamo, la familia abrió una panadería de 300 pies cuadrados en 1976 en Sunset Boulevard en Echo Park, luego se mudó a una ubicación más grande en Brand Boulevard en Glendale en 1982.

La panadería se hizo famosa por los pasteles y pasteles cubanos, pasteles de carne , bolas de papa, empanadas y strudels de guayaba y queso.

También se convirtió en una piedra de toque para generaciones de inmigrantes cubanos en Los Ángeles.

“No es solo un lugar donde se puede obtener comida extraordinaria, sino que, como exiliado cubano, es un lugar de consuelo”, dijo una vez el actor Andy García.

“Cuando necesito una solución cultural, ahí es a donde voy”. La panadería luego se expandió a otros lugares en Burbank, Downey, Buena Park y West Covina, con los tres hijos de Porto, Beatriz, Raúl Jr. y Margarita, asumiendo roles prominentes en el negocio.

Al final de los 60, según la publicación de Instagram de la compañía el sábado, Rosa Porto se retiró del negocio “para enfocar su amor y pasión en criar a sus siete nietos”.

“Es con gran pesar que anunciamos el fallecimiento de la fundadora de la panadería de Porto y la matriarca de la familia de Porto, Rosa Porto”, dijo el post. “Falleció ayer pacíficamente a los 89 años rodeada de su amado esposo y familia”. La familia no pudo ser contactada para hacer comentarios el sábado.

 

—Los clientes de Porto’s Bakery & Cafe saben que para evitar esperas es conveniente encargar la comida con antelación. Sus tres locales, todos en el área de Los Ángeles, suelen estar llenos hasta el punto de que, los días más concurridos, necesitan tener a alguien en la entrada para regular el acceso. Un inconveniente que resulta un mal menor para quienes con sus votos han ubicado a este negocio a lo más alto de la lista de mejores sitios para comer en Estados Unidos en 2016, según Yelp.

El primer lugar de esa clasificación lo ocupó el local ubicado en Burbank, pero la familia Porto que emigró de Cuba a Los Ángeles en 1971, cuenta con dos establecimientos más, en Glendale y Downey. A estos se sumarán las tiendas de Buena Park y West Covina en 2016 y 2017, respectivamente.

Su variedad de pasteles les permitió hacerse un nombre, aunque con los años su menú se fue expandiendo hasta incluir ensaladas, pan con lechón o el conocido sandwich cubano.

“Es increíble poder llegar a este punto, por mucho que uno se esfuerce y trabaje nunca se imagina que esto pueda pasar. Es una reflexión de nuestro trabajo“ dijo Betty Porto, la hermana mayor de una familia de tres hermanos que heredaron la gestión del negocio de sus padres.

Los hermanos Porto se encargan del local Crédito: Familia Porto.

La historia de Porto’s Bakery se remonta a la década de 1970, cuando Raúl y Rosa, junto a sus hijos Betty, de 13 años; Raúl, de 11 años; y Margarita, de 9 años, abandonaron su Cuba natal y llegaron a un país que desconocían todo, hasta el idioma.

“Éramos una familia de inmigrantes con niños chiquitos. Mis papás lo único que querían era darnos una educación. Ellos trabajaban para que fueramos abogados, doctores… querían que nos fuera mejor que a ellos y los tres nos graduamos de la universidad, pero nos enamoramos del negocio“, dijo.

En 1971 Porto’s Bakery inició como un empresa casera y era atendida, principalmente por Rosa, la madre.

“Era duro en aquel entonces, mis papás y mis hermanos trabajábamos 15 horas al día, siete días, desde que llegamos aquí para salir adelante“, declaró.

Los fundadores llegaron desde Cuba Crédito: Facebook.

Cinco años después, la fama de Porto’s se hizo más grande y “en la casa ya no cabían los clientes“.

Tal como se lo propusieron Betty, Raúl y Margarita concluyeron con sus carreras universitarias en Ciencias Políticas, Economía y Contaduría, respectivamente, pero nunca dejaron Porto’s Bakery.