Activistas indígenas celebran en Quito la retirada de las medidas del Gobierno ecuatoriano. AFP.

¿Será que en Cuba no tenemos indígenas?

 

Por Antovio Rodríguez Paz, La Habana, para DDC.-

—Es una pregunta con décadas: ¿qué nos falta a los cubanos para reaccionar?

Incluso si hubiera tenido éxito la eliminación del subsidio al diésel, el precio del combustible en Ecuador (que habría pasado de 1.04 a 2.27 dólares por galón) habría sido un 40% inferior al de Cuba (3.78CUC o 4 dólares). Por otra parte, el salario mínimo ecuatoriano (386 dólares al mes) es casi nueve veces superior al sueldo medio cubano, de unos 44 dólares tras la subida anunciada por el Gobierno de Díaz-Canel en junio. Pero en Cuba no tenemos indígenas…

En los pasados días, las manifestaciones indígenas en el país suramericano pusieron en crisis al Gobierno de Lenín Moreno, al marchar contra el alza de los precios de los combustibles y, por consiguiente, del transporte y muchos otros productos. Lo que desató las protestas fue provocado por un decreto presidencial que puso en vigor un paquete de medidas de austeridad, vinculado a las exigencias de FMI para un crédito de más de 4.000 millones de dólares. Tras 12 días en las calles, los manifestantes consiguieron revocar el decreto.

Cuando un campesino cubano compra diesel —al precio de boutique que impone el Gobierno— para roturar su tierra, sembrar y transportar las cosechas al mercado, parte del costo del combustible llega a los consumidores, en el precio que pagamos por los alimentos. Igual sucede cuando el conductor privado nos cobra 20 pesos la carrera o viajamos carísimo en un camión de carga adaptado para pasajeros.

¿Acaso a los cubanos no nos molestan estos atropellos? Evidentemente los pueblos originarios de Nuestra América, tradicionalmente marginados, han alcanzado derechos políticos, económicos y sociales que nosotros los cubanos no tenemos. Los perdimos con la traicionera revolución de 1959.

Lo interesante de las protestas en Ecuador, más allá de si eran o no justas las medidas de ajuste económico del Gobierno, fue ver la capacidad de un pueblo o de un grupo social para salir a la pelea por sus derechos o contra lo que consideran injusto. Esa es la lectura que deberíamos hacer en la Isla, estancada en una dictadura totalitaria y no solo padeciendo represión, sino también la más injustificada miseria económica.

Pero aquí seguimos inmutables, amilanados sin reaccionar, tan solo rumiando alguna que otra opinión crítica. El miedo al Gobierno nos domina. No comprendemos cómo esa masa de indígenas, con menos nivel cultural que nosotros pero con más alta conciencia cívica, hace lo que nosotros no nos atrevemos a hacer.

Nuestro pueblo ya demostró en el pasado que tiene el ímpetu y la valentía para enfrentar y derrocar gobiernos tiránicos. Pero el sistema autoritario del Partido Comunista necesita que permanezcamos obedientes, con miedo y creyendo que no podemos hacer nada. Esa es su arma más efectiva y está precisamente en nuestra cabeza, fruto de la manipulación por más de medio siglo y del férreo control social.