Tania Bruguera. CARLOS SPOTTORNO EL PAÍS.-

‘Siempre seré una artista y mi lugar será protestar por lo que crea injusto’, asegura la artivista cubana.

 

 

DDC, Madrid.’

—“Las fake news las inventaron los gobiernos totalitarios”, dijo la artivista Tania Bruguera en una entrevista con el diario español El País en la que repasó su vida y su idea sobre el arte político.Se refería a la práctica del Gobierno cubano de seguir las acciones y palabras de sus críticos para manipularlas y distorsionarlas.

“El arte político en Cuba es una ruleta rusa, un juego a todo o nada en el que uno apuesta a perderlo todo”, dijo Bruguera, una de las más reconocidas artistas cubanas a nivel internacional. “Cada vez que voy a mi país tengo que quitarme el miedo e ir hasta las últimas consecuencias”, aseguró.

Interrogada sobre si se siente vigilada, Bruguera dijo que, aunque no está “paranoica” sabe que es “un objetivo del Gobierno cubano”.

“Ellos me han clasificado como enemiga, y eso no tiene vuelta atrás”, dijo. “Hace poco, en Nueva York, estaba con unas amistades en un restaurante al aire libre y había una señora sola sentada al lado tomándose un agua, sin comer, que me miraba mucho. Un rato más tarde me fui a ver con otros amigos en un lugar distinto y allí llegó la misma señora. Otra vez, por Manhattan, me seguía por la calle una persona, entré a una tienda de animales y al salir estaba esperándome fuera”, relató.

Pero la paranoia se combate “sabiendo que no estás haciendo nada malo y que eres coherente contigo misma. Sabiendo que no importa que te saquen una foto donde sea, que puedes justificar cada uno de tus actos”, señaló.

Bruguera es hija de un diplomático que la llevó a su primer interrogatorio con la Policía cubana por una de sus obras: un periódico con textos de artistas que hizo para una exposición.

Su relación con su padre quedó maltrecha, pero antes de fallecer “me dijo que estaba orgulloso de mí, que estaba bien que yo dijera las cosas como son. Me dijo: ‘Yo no luché para que hubiera una puta en la esquina y un niño sin zapatos, porque eso es lo que había cuando era joven y eso fue contra lo que yo luché'”.

Bruguera dijo a El País que no ha perdido “la fe en las ideas de justicia social de los primeros años de la revolución”, pero ha tenido “muchas decepciones”.

“La prioridad de la revolución no han sido los cubanos, sino su imagen internacional”, explicó.

La artivista admitió que su reconocimiento internacional le ha “dado una gran protección” ante el Gobierno cubano. “Hay artistas y otras personas a las que no les dejan salir de Cuba, y a mí me dejan porque no quieren que se arme un escándalo. Una vez en un interrogatorio me dijeron: ‘No te vamos a meter más presa porque no queremos que seas la Ai Weiwei cubana ni que te den un Premio Nobel'”.

“La visibilidad y la protección que tengo me permiten ser solidaria y ponerme en primera línea de fuego para que otros, detrás, puedan ir también haciéndose con su espacio”, dijo en otra parte de la entrevista.

A una pregunta sobre por qué no participó en la Bienal de La Habana de este año, Bruguera respondió que “se celebró en el contexto del nuevo decreto 349, una ley que legaliza la censura, les quita a los artistas el derecho a organizar sus propias exposiciones o conciertos independientes y crea un cuerpo de inspectores de la cultura que va poniendo multas y quitando bienes a los artistas que osen rebelarse”.

“Se les está yendo el poder de las manos y quieren controlar a los artistas. Tienen miedo porque en Cuba están sucediendo cosas nuevas”, advirtió. “La llegada de internet está siendo una revolución, porque crea dinámicas democráticas que hacen que la gente poco a poco descubra su poder. Y ellos se están quedando atrás. No tienen respuesta”, precisó.

Preguntada sobre si se considera una disidente, Bruguera se describió como “una artista que disiente”.

“Yo creo que el arte debe intervenir en la sociedad, adecuarse a su tiempo político, y estamos hablando del paisaje en el cual yo intervengo”.

Bruguera ha fundado dos órganos de acción llamados Movimiento Inmigrante Internacional e Instituto de Artivismo Hannah Arendt.

“Todos mis proyectos tienen nombres rimbombantes. ¿Sabes por qué? Porque le hablan al poder, y yo pienso que al poder hay que hablarle sin miedo, incluso con cierta arrogancia”, afirmó.

Pese al tema de su trabajo artístico, Bruguera aseguró que no se ve en el futuro ocupando un puesto político. “¡No! Ya lo dije en un interrogatorio. Siempre seré una artista y mi lugar será protestar por lo que crea injusto”.