La ‘artivista’ Tania BrugueraFoto © Screenshot

 

—La “artivista” Tania Bruguera ha sido detenida en la madrugada de este martes, horas después de responsabilizar al Gobierno cubano de lo que pueda suceder hoy en las protestas pacíficas convocadas por la muerte del joven Hansel Hernández Galiano tras ser baleado por un agente de la Policía Nacional Revolucionaria.

Un mensaje colgado en su cuenta oficial de Facebook explica que la artista fue llevada (“aún no sabemos si por militares o policías vestidos de civiles -secuestro-“) cuando salía de su casa a las 6:17 a.m., hora de Cuba, para impedir su presencia en la manifestación pacífica que tendrá lugar hoy en diversos puntos del país.

“Tuvieron su oportunidad de demostrarse el contrario de lo que son, pero la perdieron. Comienza el día con la desaparición de #TaniaBruguera. Es el momento de salir y defender nuestros derechos #BASTAYA!!”, añade el mensaje, junto a una imagen del escuto mensaje que pudo enviar Bruguera antes de su detención: “Me llevan”.

“Cualquier desenlace violento, cualquier provocación o consecuencia contra los manifestantes será culpa de las autoridades. Ellos pueden orientar que no se permita violencia hacia los manifestantes… que tienen derecho a manifestarse en las calles”. declaró ayer Bruguera en un video colgado en su cuenta de Facebook.

“Esto es una protesta pacífica para pedir por nuestros derechos y en contra de la brutalidad policial”, añadió la artista.

En otro mensaje dirigido directamente a la Policía, la artivista pidió que no se criminalice la protesta. “Pedimos que la policía esté de parte del pueblo y que demuestre que es capaz de acompañarnos en una protesta por lo mal hecho, sin violencia y sin recriminar al pueblo. Tienen ustedes una oportunidad de demostrar que son un cuerpo ético y que protegen al pueblo”, declaró.

A medida que se extiende el llamado a realizar protestas a lo largo de todo el país a las 11:00 am de hoy martes, se incrementan las amenazas de la policía política contra los opositores.

Varias activistas han denunciado también el bloqueo de sus comunicaciones y datos móviles por parte del monopolio estatal ETECSA (una práctica habitual de la Seguridad del Estado cuando se convocan este tipo de protestas públicas).

El punto anunciado de las concentraciones es el céntrico cine Yara, en el Vedado, pero se anunció también que las protestas se extenderán también a las estaciones policiales de Habana del Este, La Lisa, Boyeros, 10 de Octubre, San Miguel del Padrón, Regla, Guanabacoa, Playa y Cotorro.

En el resto de la isla los organizadores han mencionado como puntos de reunión los parques de La Aurora en Pinar del Río, Libertad en Artemisa, Plaza de la Libertad en Matanzas, José Martí en Cienfuegos, Leoncio Vidal en Santa Clara, Serafín Sánchez en Sancti Spíritus, José Martí en Ciego de Ávila, Ignacio Agramonte en Camagüey, Vicente García en Las Tunas, Carlos Manuel de Céspedes en Manzanillo, Calixto García en Holguín, Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba, José Martí en Guantánamo y la Calle Real de Isla de la Juventud.

Los convocantes advierten que para las protestas públicas se deben cumplir las medidas sanitarias y de distanciamiento social.

La muerte del joven Hansel Hernández Galiano, sobre quien el MININT publicó el pasado domingo un comunicado en medios oficiales, ha puesto de relieve el tema de los abusos policiales del régimen y el patrón racista y discriminatorio de las autoridades cubanas.

El independiente Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) publicó un comunicado condenando los hechos: “Nos preguntamos cómo Hernández Galiano pasó de huir para no ser capturado a convertirse en una amenaza real e inminente para la vida del policía, qué hacía el otro oficial mientras tanto, o qué otro método de neutralización emplearon antes de pasar a realizar los disparos”.

El tema ha provocado también numerosos debates en las redes sociales y quejas porque la versión oficial circuló primero a través de perfiles anónimos atribuidos a la Seguridad del Estado, donde se hacía hincapié en los antecedentes de la víctima y se presentaban los disparos policiales como un acto de legítima defensa ante un agresor armado con mortíferas piedras.