El presidente de la Generalitat Quim Torra, en una imagen de archivo – (Inés Baucells).-

 

La idea de tomar la Cámara catalana partió de Presidencia de la Generalitat, según uno de los encarcelados por orden del juez García-Castellón.

 

Pablo Muñoz, Luis P. Arechederra,  Cruz Morcillo, Laura L. Caro y Javier Chicote / ABC.-

—El sumario de la investigación a los CDR encarcelados por delitos de terrorismo desvela todo tipo de detalles sobre el plan para asaltar el Parlamento catalán, una de las principales acciones previstas por el grupo, y apunta directamente a Quim Torra. Además de para protestar por la sentencia del «procés», el motivo de la implicación del presidente de la Generalitat en la toma de la Cámara sería según los CDR evitar su arresto tras declarar unilateralmente la independencia.

Así aparece en el perfil que la Guardia Civil recopila sobre las declaraciones de Ferrán Jolis, uno de los detenidos por terrorismo, y que constan en el sumario de la investigación, al que ha accedido ABC. «El motivo del encierro y atrincheramiento en el interior del Parlamento tendría como finalidad la evitación de su detención, una vez realizada la proclamación unilateral de una Republica Catalana», señaló Jolis, según recoge uno de los informes del Servicio de Información de la Guardia Civil en Cataluña.

«Movimiento más burgués»

Al explicarse, el CDR aseguró que el plan para tomar la cámara regional era una idea de Presidencia, en alusión a la Generalitat de Cataluña. «Esto no venía del CDR, sino que era un movimiento más burgués». Le dijeron que venía de parte de Presidencia y que la intención era que Quim Torra (con nombre clave Gandalf) «se quedara encerrado dentro para el día D», expone la transcripción de la declaración.

Los siete encarcelados por la llamada operación Judas son acusados por el juez investigador, el magistrado de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, de formar un grupo radicalizado dentro de los CDR, los llamados Equipos de Respuesta Táctica (ERT), al que otorga el carácter de organización terrorista. Es la primera vez que la Justicia vincula al ala radical del secesionismo catalán con las prácticas terroristas desde los tiempos de Tierra Lliure, en una causa en la que el despacho Fuster Fabra lidera a las acusaciones populares.

Ferrán Jolis, experto en informática, admitió en su declaración ante la Guardia Civil que recibió el encargo de organizar la seguridad informática en ese asalto al Parlament, que pretendían mantener durante una semana.

Para llevar a cabo esa acción, hacían falta dos emisores potentes y un receptor potente con un repetidor interno, así como gente capaz de solucionar problemas en cada punto, reveló Jolis. Según su declaración, exigió conocer a los que realizaban el encargo para conocer las intenciones reales y no volvió a tener más noticias. Una vez tomado el Parlament, el rol de este CDR sería garantizar una red de comunicación propia allí dentro.

Los CDR tenían un presupuesto de unos 6.000 euros para ocupar el Parlament de Cataluña durante una semana, según se desprende de las conversaciones interceptadas por la Guardia Civil a otro arrestado, en este caso Xavier Buigas. El encargo de esta ocupación les había llegado de un grupo secreto denominado «CNI catalán», según explicó éste a Jolis, ambos encarcelados por la Audiencia Nacional.

Este grupo dispondría de infraestructura a nivel «técnico y táctico», así como de amplios recursos económicos y capacidad para movilizar a miles de personas. El encargo fue asumido por el Equipo de Respuesta Técnica (ERT) que se encontraba entonces en fase de consolidación y expansión.

Buigas dio detalles minuciosos de lo que pretendían hacer: entrarían por la puerta principal del Parlament, ya que se les facilitará el acceso desde el interior. Iban a alquilar inmuebles y locales que les proporcionaran seguridad y bases de «intendencia».

Una conversación telefónica que consta en el sumario revela el carácter sofisticado de la infraestructura electrónica que los arrestados preparaban para esta acción, que llevaba meses fraguándose a escondidas.

El 8 de octubre del año pasado, Ferrán Jolis cuenta por teléfono a otro de los encarcelados, Xavier Buigas, la logística prevista para la comunicación. «Yo pongo una antena y si tenemos más presupuesto podemos pillar una más potente que apunte a una zona exterior, puedo coger con los otros repetidores, que también los tengo, meter señales que yo me las programo de la manera que yo quiero y, una vez conecto todas estas señales, que esta señal la puedo petar de un restaurante, de una casa o si tenemos un juego con línea cogerla de la línea y ya está».

El CDR aseguraba que así tendrían capacidad para conservar la conexión incluso aunque el Estado se la cortara desde fuera. En otro momento de la escucha, lo dice con claridad: «Yo puedo coger señal de fuera y meterla dentro del «Palacito» o «Palacio grande» o como se diga, y dentro meterte el repetidor y todos lo que yo quiera están conectados en esa salida de comunicación sin ningún problema».

Los investigadores concluyen que una parte del grupo de los ERT, en el que incluye a Jolis, estaba preparado para «planificar y ejecutar los actos terroristas», una vez que el llamado núcleo productor de la organización tuviese listo el material explosivo.

La investigación ha tenido conocimiento en función de conversaciones telefónicas de «un plan de conspiración contra las instituciones políticas del Estado en Cataluña, que consistiría en el asalto posterior ocupación de forma ilegal del Parlamento de Cataluña, con la intención de blindar la institución pública para evitar que se pudiera acceder desde el exterior».

A pesar del arresto de está célula, a la que los investigadores otorgan rasgos definitorios de una organización criminal con fines terroristas, los disturbios violentos asolaron las calles de Cataluña tras la publicación del fallo del «procés». El Tribunal Supremo condenó a nueve líderes independentistas por los delitos de sedición y malversación, con penas de prisión que oscilan entre los nueve y trece años.

Las pesquisas también han desvelado que los CDR que planeaban atentar en Cataluña tras la sentencia del «procés» utilizan seudónimos para referirse a ellos mismos, como Xevi, Alice, Conor, Rico o Andrew; y se referían a Quim Torra como «Gandalf» y a Carles Puigdemont como «Lisa».