En una conferencia de prensa este viernes, Trump hizo un balance económico del país y de las principales empresas, al tiempo que dijo “estar listo para envíos directos de pagos adicionales a las pequeñas empresas más afectadas por la pandemia del nuevo coronavirus, mediante el Plan de Protección de Pagos (PPP, por sus siglas en inglés)”.

Al referirse a los gobiernos estadales y locales, el líder de la Casa Blanca dijo “estar dispuesto a entregarles más dinero para salvar los puestos de trabajo de agentes policiales, bomberos, socorristas y maestros”.

Las declaraciones del Presidente llegan cuando las negociaciones para un segundo paquete de estímulo económico se encuentran empantanadas entre republicanos y demócratas, que no llegan a un acuerdo definitivo que permita la aprobación de más ayudas para millones de estadounidenses y empresas.

El ala demócrata ha frenado el avance de las negociaciones con la exigencia de un plan que asciende a 2 billones y que incluye la extensión de los 600 dólares de beneficio por desempleo hasta el 2021, entre otras premisas. Por su parte, los republicanos -con una propuesta de 1 billón- quieren mover la economía, que las personas no se acomoden solo a las ayudas como ocurrió con el paquete anterior y que resulta negativo para salir de la recesión que enfrenta el país; pero concuerdan en la necesidad de ayudar en estos momentos a las familias y al sector empresarial. Para los desempleados prevén un monto adicional por semana de 400 dólares.

A poco más de dos meses de las elecciones presidenciales, el ala demócrata considera internamente que aprobar el plan de ayuda como lo requieren los republicanos es favorecer el voto al presidente Trump, que busca su reelección frente al candidato demócrata Joe Biden y su compañera de fórmula, la senadora Kamala Harris.

En días anteriores, Trump firmó cuatro órdenes ejecutivas que obligaron a retomar las negociaciones entre demócratas y republicanos en el Congreso, pero que en medio de tanta urgencia son casi imposibles de implementar sin la liberación directa de fondos a los gobiernos estatales.

Analistas políticos consideran que la aprobación del segundo paquete de estímulo beneficia políticamente tanto a demócratas como a republicanos, pero los primeros no creen eso y se mantienen firme en sus postulados.

A pesar de que el desempleo bajó la semana pasada por primera vez tras 20 semanas consecutivas por encima del millón de solicitudes de beneficios, aún las grandes compañías continúan los despidos con la amenaza de incrementarlos en septiembre y octubre, en el caso de las aerolíneas que firmaron un pacto con Washington para mantener los puestos de trabajo hasta después de esa fecha.

El presidente Trump busca evitar ese colapso, luego de que en al menos 23 estados la reapertura se vio frenada por un repunte de contagios de coronavirus. Las cifras económicas registradas en julio son alentadoras para la situación en que se encuentra EEUU, pero no garantizan la mejoría sostenida que necesita el país para salir lo antes posible de la recesión.